Kozuszok, de Unilever:
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Kozuszok, de Unilever: "La inflación nos fue comiendo la rentabilidad por el sistema de control de precios"

El número uno de Unilever explica que 2013 fue un año más complicado de lo esperado para la firma: "Tratamos de neutralizar la caída de la rentabilidad con mejores volúmenes".

Por Carla Quiroga 21 de Mayo 2014

 


El rostro y cada gesto de Miguel Kozuszok, Executive vice-president de Unilever para Latinoamérica y Cono Sur, acusa haber vivido un 2013 más complicado de lo que esperaba. Un año desgastante. Pese a las responsabilidades que tiene sobre la geografía continental, reconoce que la Argentina le demanda la mayor parte del tiempo de su agenda. En volumen, planeaba repetir el crecimiento de 2012. Pero se encontró con un nivel de consumo al que define como “difícil”, “complejo de seguir”, “de marchas y contramarchas”. Cerró el período con ventas netas por $ 10.604,7 millones (incluyendo la unidad de alimentos Arisco, que no consolida en su balance). Son $ 2000 millones más que el ejercicio anterior. Pero no alcanzaron para compensar sus expectativas de crecimiento, en volumen.

El escenario lo obligó a estar atento al corto plazo, monitoreando de cerca los cambios en la conducta de los consumidores, las variaciones en los canales y las actualizaciones de stocks. Reconoce que el ajuste con el que el Gobierno sorprendió en enero lo obligó a revisar planes. Si bien, aún, no percibe una desaceleración del consumo, se prepara para que ocurra. “El paquete de medidas macro tenderá a eso”, dice. De hecho, un relevamiento de la consultora CCR marcó, durante enero, una reducción del mercado del 0,4 por ciento interanual, en volumen, con un crecimiento en facturación del 33,1 por ciento, como consecuencia de un aumento en los precios promedio del 33,8 por ciento. Kozuszok aclara, sin embargo, que, por ahora, no piensa postergar lanzamientos. “Somos cabezones”, bromea en diálogo con APERTURA.

Miguel Kozuszok Unilever

Textual. "La Argentina es un muy buen negocio pero un viaje incómodo", asegura Miguel Kozuszok, Executive vice-president de Unilever para Latinoamérica y Cono Sur. Foto: Apertura.

El ejecutivo viene de un 2013 movido. En abril, Unilever inauguró, junto a la Presidenta de la Nación, su décima línea de producción de desodorantes en el país, en la que desembolsó $ 115 millones –en el marco de un plan 2013-2015 de inversiones por $ 1400 millones– y transformó a su planta de Tortuguitas en la más grande del mundo en la elaboración de aerosoles. Hoy, otra es la foto. “Durante 2013, crecimos 4 por ciento, un escalón por debajo de 2012. Pero planeábamos cerrarlo por encima del 5”.

- ¿ Cuáles fueron las categorías más afectadas?
- Alimentos creció fuerte, más del 6 por ciento, muy en línea con una tendencia de hace tiempo. Productos Personales lo hizo a media velocidad y Limpieza, un mercado más maduro, prácticamente, cero. No tuvimos consumo negativo.

- ¿ Le preocupa la caída de rentabilidad?
- El año pasado, cayó y viene afectada desde hace tiempo. La inflación, de alguna forma, nos fue comiendo la rentabilidad por el sistema de control de precios. Tratamos de neutralizarlo con el apalancamiento que generan mejores volúmenes y los ahorros de costos. Desde que comenzamos con el sistema de control de precios, los márgenes brutos caen varios puntos: 50, 100 puntos básicos por año. Un número imperceptible, si lo compensa el volumen. Si cae, será un problema.

- ¿Es sostenible en el tiempo el control de precios?
- El punto es que sean viables los negocios, en la medida que todos nos vayamos moviendo en función de lograrlo y solucionar un problema más grande.

Durante 2013, crecimos 4 por ciento, un escalón por debajo de 2012. Pero planeábamos cerrarlo por encima del 5

- ¿Cómo es su estructura de costos? ¿Qué variables tienen mayor incidencia?
- Tenemos materias primas, materiales de empaque atados a los valores de las commodities, que sufrieron alteraciones. Los costos laborales también impactan. Fueron subiendo por arriba de la evolución de los precios, lo cual, por un lado, es bueno porque los consumidores con más dinero compran más. Pero es un círculo que, en algún momento, es peligroso. Además, en la medida que se pierde rentabilidad, hay líneas que ya no son tan interesantes para explotar.

- ¿Por ejemplo?
- Todavía, no tengo ninguna en rojo, para salir. Pero hubo momentos en los que vendimos referencias a pérdida. No es la mayoría del portfolio pero tuvimos que hacer algunos cambios, ajustes. No nos gusta perder dinero. Lo que vivimos es un típico caso en el que el estímulo al consumo funcionó un tiempo y, ahora, la inflación se acelera más de lo que se necesita, lo que genera un impacto negativo. Las medidas que se están implementando tienden a secar la plaza, a enfriar temporalmente la economía. Es un ciclo típico de expansión monetaria, que hay que frenar. Funciona un tiempo y, en algún momento, comienza a jugar en contra.

- ¿Detectaron alguna migración del consumidor hacia productos de menos valor?
- No todavía. De hecho, lanzamos productos de alto valor, como la lavandina en gel Vim, y funcionó muy bien.

- ¿Está preocupado?
- No, incómodo. La Argentina es un muy buen negocio pero un viaje incómodo. Lo que, en cualquier lado del mundo, sucede en un año, acá, pasa en una semana.

- ¿Cuál es el beneficio de viajar incómodo?
- No tengo opción: donde hay consumidores, tengo que estar.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el número 243 de la revista Apertura.



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