Karina Rabolini:
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Karina Rabolini: "Es importante que la Presidenta se cuide porque tiene dos años por delante"

La primera dama bonaerense niega que hayan existido presiones del Gobierno y del massismo sobre su marido, Daniel Scioli, para que ella asumiera una candidatura en los comicios de octubre.

Por Micaela Pérez 16 de Diciembre 2013




Llega a la cita 10 minutos antes de la hora pactada. Enfundada en un vestido tubo azul marino que estiliza aún más su elegante figura, con su clásico peinado recogido, sonriente y bien dispuesta para prestarse a una entrevista cuyo tono político, hay que decir, no es el que la hace sentirse más relajada. Pero Karina Rabolini, la esposa del gobernador Daniel Scioli, sabe a lo que se expone y sortea con éxito cualquier pregunta que pueda incomodarla. Bien podría decirse que con los años, ha tomado como propia la costumbre de comunicar sin decir demasiado, un arte que el gobernador bonaerense cultiva desde hace muchos años, cuando decidió saltar a la política de la mano de Carlos Menem, allá por los ‘90. Claro que este detalle no impide tomarse el trabajo de leer entre líneas a esta mujer que lleva su propia agenda como empresaria, pero también al frente de una importante labor social como presidenta de la Fundación Banco Provincia (Bapro).

¿Cómo es ser la esposa del Daniel Scioli, el político? Un hombre que en la última década fue vicepresidente de la Nación, hoy gobierna la principal provincia del país y tiene serias intenciones de ser presidente en 2015.
- Es difícil contestarte, porque no se me ocurre otra cosa que decirte que Daniel ha sido siempre igual, y si bien le ha tocado vivir cosas diferentes, la actitud y la pasión que él le pone a las cosas, su manera de pensar, la dedicación, el amor, la responsabilidad, han sido siempre las mismas. Hace 30 años que estamos juntos y que lo acompaño y siempre ha sido el mismo.

¿No hay un Scioli puertas adentro del hogar que se diferencia del hombre político?
- No, la verdad es que no lo diferencio, sí quizá tiene diferencia la agenda que lleva, porque no conozco a una persona que tenga la agenda de Daniel. La cantidad de cosas que hace en el día... es muy ejecutivo. Es una persona que si vos te sentás a conversar con él, no lo vas a ver anotando algo, lo está resolviendo en el momento. Agarra el teléfono, habla, es súper ejecutivo.
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Este fue un año especialmente duro para él. Ya venía complicado cuando anunció su intención de ser presidente en 2015. Le llovieron críticas del propio Gobierno, le retacearon fondos para la Provincia y hasta sufrió algún destrato público de la Presidenta. ¿Cómo viviste vos esos momentos? ¿Hubieras preferido que saliera a contestar, a poner límite?
- A mí me llama la atención la sorpresa que causa una respuesta que forma parte de la carrera de un político. Me sorprende que sorprenda. Después, Daniel sabe cuándo responde, por qué responde y de qué manera y, además, es él quien toma las decisiones de su carrera futura. Éste, es verdad, ha sido un año intenso, porque además de su prioridad, su responsabilidad, que es gobernar la Provincia, ha sido año de elecciones, lo cual te modifica aún más la agenda, te quita más horas de sueño. Pero Daniel tiene una forma de ser, de trabajar, de responder, que ha sido constante y tiene características que son muy de él, tiene su propio estilo. Es una persona que dialoga con todo el mundo, que escucha distintas opiniones y que después resuelve lo que le parece mejor. Y dentro de las decisiones que toma, siempre ha priorizado defender a la gente de su Provincia y anteponer eso a aspiraciones personales. Eso es digno de admiración.

Hace unos días Eduardo Duhalde lo definía, en una entrevista con El Cronista, como un “estoico”. Justamente, por esta característica de soportar todo tipo de embates...
- Porque Daniel es muy seguro de sí mismo y tiene muy claro por qué lo votó la gente y la responsabilidad que le dio con ese voto. Cuando la gente te brinda el apoyo, no es solamente el título de gobernador. Deposita en ese voto muchas esperanzas, expectativas y vos tenés que acompañarlas con hechos, trabajo y soluciones. Eso Daniel lo tiene clarísimo: la gente lo votó para que le resuelva los problemas.

Cómo bien decías antes, fue un año electoral y tu nombre estuvo en danza como posible candidata: se dijo que el Gobierno le exigía a Daniel que integraras la lista del FpV; que el frustrado acuerdo con Massa te tenía a vos como integrante de la lista del FR como sello de ese acuerdo... ¿Te sentiste presionada por esta situación?
- En política hay muchos rumores... Pero no, porque yo siempre respondí a todo lo que Daniel me dijera, pero en cualquier ámbito de mi vida. Yo siempre he sido una persona -por una cuestión quizá cultural- de acompañar a mi marido, y Daniel jamás me dijo o me preguntó o me pidió que fuera candidata.

¿Prefirió preservarte?
- Daniel siempre me preservó. En la política, yo ocupo un lugar de la mujer que acompaña al marido y punto. Y también es una característica del Partido Justicialista: culturalmente, las mujeres, si vos ves dentro de las distintas fuerzas políticas de la Argentina, en el justicialismo la mujer tiene un rol más importante, es una característica del partido, por causalidad histórica o lo que fuese. Pero te repito: mi lugar en la política es acompañar a mi marido, desde todo ámbito.

La posibilidad de ingresar a la política activa claramente no te interesa...
- No. De hecho hay un tradición que es que la mujer del gobernador asuma la presidencia de la Fundación Bapro y ésa es una responsabilidad que Daniel nos dio tanto a mí como a María de Balestrini y al equipo que ya funcionaba en la Fundación para colaborar en todo lo que se pueda. Y te repito las palabras que nos dijo Daniel: “Recorran toda la Provincia, no hagan ningún tipo de discriminación ni de colores políticos ni de tamaño de municipio, trabajen en equipo con los intendentes o con referentes locales”. 

Te debes encontrar con realidades sociales fuertes. ¿Cuál es la demanda principal hoy en la Provincia?
- De todo tipo, las cartas que llegan son muy variadas. La inseguridad, por ejemplo, es normal que la gente aproveche a comunicarme sus preocupaciones para que se las acerque a Daniel, pero Daniel ya está muy encima. No es una persona que vos vayas a ver atrás de un escritorio: Daniel vive recorriendo la Provincia y es una muy buena manera de poder llegar más directamente al conocimiento de los problemas. Es muy raro que lo veas sentado detrás de un escritorio. Daniel cuando tiene reuniones o está trabajando, lo hace en mesas. Parece un detalle, pero te define mucho su perfil ejecutivo. Se sienta en una mesa para intercambiar. Es un desarrollador, la palabra que mejor lo define. Te agarra algo chiquito y lo transforma en grande. Ejemplo, lo que ha hecho con el futsal: se puso a jugar y hoy en día ya armó un club, hay como nueve divisiones de chicos de distintas edades y tenés que ver los fines de semana cómo vienen los padres a ver entrenar a los chicos y cómo la gente del barrio cuida el club.

Esa conexión que tiene con el deporte, su pasado de deportista, ¿creés que lo ayuda a sobrellevar las tensiones, el estrés del poder?
- Sí, y tiene una personalidad muy especial. Es una persona muy segura de sí misma, tiene en claro lo que quiere, y esa seguridad lo ayuda a buscar la experiencia en sus colaboradores. Es muy difícil que vos sepas de todo, seas médico, economista, ingeniero, lo importante es rodearte de gente que sea especialista, que sepa más que vos y que no te dé miedo eso. Él admira y le encanta tener en su equipo gente que sepa, y que sepa más que él.

¿Cómo es su humor? Por ejemplo, cuando le ha tocado vivir esos destratos del Gobierno por los que te preguntaba al principio, ¿lo hablaba con vos, se aislaba, se enfurecía...?
- Es un trabajador, mira para adelante y trabaja. No lo vas a ver nunca mirar hacia atrás porque no es un tipo rencoroso, no es complicado, es muy transparente. Si hay un problema, hay que solucionarlo.

Daniel lo tiene clarísimo: la gente lo votó para que le resuelva los problemas.

¿Nunca lo notaste cansado por esto?
- Tiene una energía especial. Como máximo, lo podés tener tres días de vacaciones o descansando, pero igual vive poniendo el despertador a las 7:00 de la mañana como muy tarde. Es muy ordenado en su rutina.

La noche de la derrota electoral se lo vio muy incómodo en el escenario, mientras el Gobierno ensalzaba a dos de sus posibles competidores internos en 2015, Capitanich, ahora jefe de Gabinete, y Urribarri. Sobre todo porque él se puso la campaña al hombro apuntalando a Insaurralde y muy bien no le pagaron. ¿Sentiste que el Gobierno, o la propia Presidenta, fueron injustos con Daniel?
- Porque era su responsabilidad acompañar al que era el candidato de su espacio político y creo que todos trabajaron. Quizá la acción de Daniel fue la más visible, pero creo que es normal que acompañes al candidato de tu espacio. Daniel es el gobernador de la provincia más grande del país, que tiene mucho peso en el contexto nacional y hace muchos años que está trabajando y asumiendo responsabilidades importantes, y quizá por eso le dieron más visibilidad a su esfuerzo.

¿Cómo la viste a Cristina en su regreso a escena después de su licencia médica?
- La verdad es que vi muy poco porque estoy con muchísimo trabajo antes de que termine el año y lo que vi es un poco lo que he leído....

Habrás leído que en su aparición ante las cámaras se vio a una Presidenta más tranquila, menos beligerante que de costumbre...
- Creo que es importante que la Presidenta se cuide porque tiene dos años por delante de gobernar la Argentina y ser presidente de un país es una actividad muy demandante.

Que además somete a los presidentes a un estrés muy grande que pagan con su propia salud. Hay varios casos que lo prueban.
- Yo lo veo con Daniel cuando trabaja. Las demandas que se tienen son todas importantes, requieren que te ocupes y el desgaste que sufren es muy fuerte, más allá también de la fortaleza emocional que tengas, que también es para considerar. Lo vemos desde la Fundación: te toca ver realidades que son muy duras y a veces hay cosas que no tienen una solución inmediata y uno es sensible, son cosas que llegan al corazón y te preocupan.

¿Cómo leíste el hecho de que Cristina haya abandonado por fin el luto después de tres años de la muerte de Néstor Kirchner?
- Son decisiones sumamente personales. Uno cuando se viste de alguna manera está comunicando algo... Hay días que uno se viste más serio, días que necesitás ponerte pantalones, hay días que te sentís cómoda arreglandote más, y días que te sentís cómoda arreglándote menos. Es muy difícil opinar...

Más allá del luto y en función de los cambios en el Gobierno, ¿ves que en Cristina hubo un aprendizaje tras el golpe de octubre, e incluso luego de que su cuerpo le pasara facturas?
- Son preguntas que deberías hacérselas a ella. Uno puede opinar de lo que ve de afuera y quiero ser muy prudente en eso porque tampoco sería una opinión muy válida.

Se habla mucho en la Argentina de la soledad del poder. ¿Te parece que el poder aísla? Lo digo por Cristina, pero también pensando en muchos dirigentes que llegan a la cima.
- No, creo que el poder te demanda mucho trabajo, mucho esfuerzo y eso quizá te quite tiempo... te cambia la agenda. Cosas que estabas acostumbrada a hacer o tiempo que tenías destinado para el descanso, tenés mucho menos. Pero que el poder aísla... no necesariamente. Tiene que ver más con una personalidad, una actitud. Al contrario, también estás más en contacto con mucha gente, sos responsable de todos los ámbitos.

En el último año, lo que se ha percibido desde afuera, es una Presidenta más aislada, gobernando casi en soledad, quizá por esa característica que ella misma ha confesado de ser tan desconfiada...
- No conozco la vida de la Presidenta con una intimidad como para responder la pregunta.

No va a su intimidad la pregunta sino a su forma de ejercer el poder, que en buena medida es pública. Hoy sí se percibe mayor apertura con la llegada de Capitanich al Gabinete...
- Trato de pensar como es Daniel cuando me hacés esa pregunta... Son estilos. Son personalidades distintas.

Hace poco estuvieron con el Papa Francisco en Roma. ¿Creés que el estilo Francisco, su prédica conciliadora, furor en todo el mundo, va a llegar indefectiblemente a la Argentina?
- Es extraordinario. En la caminata a Luján hubo el doble de personas que todos los años y en las misas hay cada vez más gente. Creo que el Papa incide en el mundo entero, y positivamente. Es una persona muy inteligente, y con una visión extraordinaria. Y muy respetado no solo por la religión católica sino por muchas religiones, por líderes religiosos y políticos.

La última: ¿Tu corazón te dice que en 2015, pese a los escollos, Daniel será presidente?
- Daniel tiene la voluntad de seguir trabajando y él en su momento ya expresó su voluntad. Después... para 2015 faltan aún dos años, no es una decisión que se tome aisladamente sino que forma parte de un partido. Y luego, además, está la decisión de la gente.

Pero existe esa convicción en algunos políticos que, años antes de siquiera tener chances de llegar a la Rosada, ya están convencidos que ése es su destino. Se me ocurre el caso de Carlos Menem, que lo manifestaba, y de Kirchner también. ¿Ves esa certeza en Daniel?
- Daniel tiene la cultura del trabajo y la voluntad, después falta mucho y depende de la decisión de la gente.

 

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento 3Días de El Cronista (06/12/2013)



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