Invertir en Paraguay: pros y contras del negocio agrícola en el país
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Invertir en Paraguay: pros y contras del negocio agrícola en el país

Comprar hectáreas sin desarrollar e invertir en ellas para luego venderlas como productivas es el negocio que quiere conquistar inversiones extranjeras. 

Por Carolina Potocar 11 de Enero 2016

Seguridad jurídica, baja inflación y una leve presión fiscal están entre los factores causantes del desembarco de inversiones en Paraguay. Si bien a la hora de invertir en el exterior, Uruguay, Brasil o los Estados Unidos suelen ser los destinos más populares entre el público inversor local, Paraguay atrae hace algunos años fondos argentinos y extranjeros.

Para Fernando García Koch, director de la empresa comercializadora de tierras LatamFarms, “dentro de las opciones para invertir en agro en América del Sur, Paraguay está teniendo un crecimiento cada vez más grande”. Y los números lo afirman. El país tuvo 4,2 por ciento de inflación en 2014 y un 2,2 por ciento aproximado en 2015, es el cuarto productor mundial de soja y el octavo exportador de carne vacuna –superando a Argentina– y tiene la carga tributaria más baja de la región. El impuesto a la renta personal, por su parte, representa como máximo el 10 por ciento de las ganancias.

Según Koch, ingresar en el mercado paraguayo de tierras agro ganaderas no presenta dificultades. “Paraguay no tiene restricciones para los extranjeros que quieren invertir en el país; no hay límites en cuanto a la tenencia de tierras –salvo que sean linderas a fronteras– y la carga es impositiva es igual que para los locales”, sostiene en diálogo con Apertura.com. Así, los requisitos son los mismos que se le exigen a una empresa local: brindar todos los datos de sus dueños y que sus pagos sean lícitos.

“La venta de tierras a extranjeros está creciendo mucho, sobre todo en lo que respecta a brasileros, argentinos y uruguayos, aunque la llegada de europeos también se está convirtiendo en un fenómeno importante”, revela el ejecutivo de la compañía subsidiaria de Latam Agro, una firma con negocios en Argentina, Paraguay, Uruguay e India.

LatamFarms ofrece terrenos desde 5 mil hasta 50 mil hectáreas. Los campos de mayor extensión suelen ser destinados a la ganadería, principalmente por su tipo de tierra y logística, mientras que las tierras para fines agro suelen tener de 5 mil a 20 mil hectáreas. Según Koch, “comprar hectáreas de tierra a un precio conveniente para desarrollarlas y luego venderlas a valores de mercado acorde a los nuevos niveles productivos adquiridos es el negocio”.

Los campos a desarrollar en el Chaco paraguayo, la región más popular entre los inversores, van de los U$S 250 a los U$S 500 la hectárea. Por campos ya desarrollados, el precio varía entre U$S 1300 y 1500 la hectárea. “Para poner a punto campos a desarrollar se tiene que hacer una inversión de entre U$S  500 y 700, incluyendo la hacienda, y mejorar un terreno para volverlo productivo puede tardar entre 2 y 3 años”, aclara el director de LatamFarms. Y agrega: “Sin embargo, las tierras tienen una revalorización importante; hace cinco años, los campos no desarrollados se compraban a la mitad de su valor actual”.

A pesar de los beneficios de la coyuntura económica del país, no todo es color de rosa. “En Paraguay no se puede sistematizar o poner en producción el cien por ciento de los campos, sino que depende la zona donde uno este se lo habilita a poner en producción un tanto por ciento del terreno, y hay una política muy estricta de habilitación de campo”, advierte Koch. Y añade: “Además, la región del Chaco paraguayo es una zona con poca infraestructura  y muchas rutas de tierra, y no hay señal”. Sin embargo, el ejecutivo es optimista al respecto. “A medida que la infraestructura va creciendo aumenta el precio, y eso está pasando de a poco”, asegura.



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