Historias de oficina: desde el acoso hasta decirle a un empleado que
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Historias de oficina: desde el acoso hasta decirle a un empleado que "huele mal"

Un libro recopila anécdotas desde “la máquina de café” y analiza qué hacer en cada caso. Cómo actuar cuando hay maltrato laboral.  Por Joaquín Garau 20 de Abril 2015

 

En los pasillos de las empresas pasan cosas. Situaciones extrañas y gente que podría inspirar a más de un novelista o cineasta a contar historias. 

Alejandro Melamed, quien lleva más de 20 años trabajando en distintas empresas, desempeñándose en temas de estrategia e innovación en recursos humanos, recopiló historias y anécdotas de oficina como disparadores de los capítulos de su libro, “Historias y Mitos de la oficina: lo que nadie cuenta”. Cada capítulo se inicia con una historia, para luego abordar el tema con análisis. 

Acoso. “Hay mucha gente que sufre mucho en el trabajo y no lo transmite por temor”, explicó Melamed a Apertura.com. Inició ese capítulo con la historia de un jefe que acosaba psicológicamente a un colaborador. “Lo hacía por envidia a su colaborador y tenía miedo que le serruche el piso. Así que generó un mecanismo de deterioro: hablaba mal de él, no lo copiaba en los e-mails, lo dejaba afuera de las reuniones”, narró Melamed.¿Cómo termina la historia? “La persona terminó afectada, con problemas en su salud, porque tu psiquis impacta en tu salud. A partir de esta situación, esta persona se desvinculó; y previo a iniciar otra situación laboral tuvo que rever qué le pasó y trabajar cómo afrontarlo”, completó Melamed.​

Hay mucha gente que sufre mucho en el trabajo y no lo transmite por temor

Sucede que cuando un jefe comienza con estos tratos, el tema se vuelve tabú. Entonces, ¿qué hacer? “Conviene entender qué es lo que está pasando, darse cuenta que me están afectando, ver en qué tipo de situaciones se produce ese acoso (porque no te acosan todo el tiempo) y nunca hay que estar solo, siempre tener un testigo que pueda ayudarte con documentación o como observador de lo que pasó efectivamente”, recomendó el especialista, que con este último libro llega por cuarta vez a las librerías. Otro consejo: lo cortés no quita lo valiente. “Hay que evitar la mayor cantidad de estas situaciones posibles juntos; si te grita, hay que poner los puntos: “Disculpame, pero a mí no me gritás””.

Lo hacía por envidia a su colaborador y tenía miedo que le serruche el piso

Conversaciones difíciles. ¿Quién se anima a decirle a un compañero de trabajo que tiene mal olor? Y no una sola vez, sino en reiteradas ocasiones. Así empieza otro de los capítulos del libro de Melamed. “Una persona que tenía muy mal olor. Mucho olor a transpiración y nadie se animaba a decírselo. Y lo peor es que tenía una enfermedad, por eso su olor; pero nadie se animaba a decirle, porque se iba a enojar”, relató el autor. 

¿Cómo enfrentarlo sin que nadie se enoje? ”Ante una conversación difícil, si te lo tragás es malo; si lo vomitás, es pésimo; hay que procesarlo adecuadamente, para tener una charla adulta, que mire hacia el futuro, que tenga un vínculo superador”, consideró. Y agregó: “Hay muchos temas difíciles. Es difícil hablar del salario, de las vacaciones, de los problemas con el jefe. ¿Cuál es la metodología? Una charla entre dos adultos, donde se quite la animosidad, se hable en forma objetiva y los dos se pongan en “resolvedores” del asunto”.

Disculpame, pero a mí no me gritás

Ética en el trabajo. En el último Coloquio de IDEA, una encuesta entre los empresarios llamó la atención: un 53 por ciento condenaba el pago de sobornos; el 47 por ciento restante se dividió entre quienes “nunca” habría que censurar al empresario que lo hace (17 por ciento) y el resto, que consideró que es “aceptable” en “casos extremos” (28 por ciento). 

El capítulo referido a este tema comienza, según contó Melamed, con relatos de personas que tuvieron que “exponer su inteligencia ética ante cierta situaciones. Ofrecimientos de coimas, la venta de algo ilegal, un arreglo espurio ante un proveedor son algunos de los ejemplos”. Sin embargo, la realidad le ganó a las historias del libro. “Hoy el caso más emblemático es Petrobrás, donde los empresarios admitieron el pago de sobornos”, ejemplificó el autor. 

Es difícil hablar del salario, de las vacaciones, de los problemas con el jefe

“Yo trato de entender que la verdadera inteligencia hoy en día tiene que ver con la inteligencia ética, moverte con tus valores, con un GPS que te deje discernir qué camino tomar”, explicó y advirtió: “Lo anti-ético también es discriminar o no cubrir a una persona que tiene una enfermedad. Debe haber una intersección entre la excelencia y los valores. Si no están los valores, se dan resultados a corto plazo”.

Motivación. “Gano bien en mi trabajo, pero la empresa contamina”, es una de las frases disparadoras de la historia que habla del tema que, hoy en día, más fuerte pega en el mundo de los recursos humanos. 

Lo anti-ético también es discriminar o no cubrir a una persona que tiene una enfermedad

“Se piensa que a la gente se motiva como hace 50 años, con dinero de por medio, y no es así. Se debe trabajar en un concepto mucho más amplio, respecto de lo que quiere la gente. Es el problema de la “jaula de oro”, es decir que van todos los días tristes a trabajar, porque les pagan bien pero no es lo que les gusta”, aseguró Melamed. 

Y finalizó: “La mayoría de la gente no trabaja de lo que les apasiona, no tiene jefes que lo motivan y las personas, hoy en día, no se van de las empresas, si no de los jefes. ¿Y los compañeros? Te dan aires nuevos, si hay mala onda o no se complementan, no sirve”. 

 



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