Habla Elliot:
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Habla Elliot: "el Gobierno está estrangulado innecesariamente"

En un mano a mano exclusivo con revista Apertura, el número uno de inversiones del fondo Elliot, Jay Newman, contó intimidades de la negociación. También habló de la expropiación de YPF, empresa de la que pidieron embargar activos.

Por Juan Manuel Compte 01 de Julio 2014

"La Argentina no podrá volver a tener acceso al mercado internacional hasta tanto estos juicios habiliten a los acreedores a buscar una satisfacción judicial. Entonces, la Argentina, eventualmente, tendrá que normalizar todas sus relaciones para disfrutar los beneficios económicos de un acceso renovado a los mercados, como una inflación más baja, mayores reservas de dólares y mayores inversiones en el país. Seguimos pensando que una negociación con nosotros es la mejor manera de alcanzar ese resultado#, relató Jay Newman, Senior Portfolio manager de Elliott Management Corporation en el mano a mano con la revista APERTURA. También definió como "malo" el acuerdo con Repsol por la expropiación de YPF. "La Argentina tuvo que darle US$ 6000 millones en bonos, a una tasa muy alta, sólo para que Repsol pueda recaudar los US$ 5000 millones que la Argentina le debía. Eso es algo muy anti-económico. La Argentina pudo haber ahorrado miles de millones de dólares en gastos de capital e intereses si, solamente, tuviera un acuerdo con sus tenedores privados de bonos en default y mostrara que la República es un buen crédito. Un país con el perfil fiscal de la Argentina debería estar habilitado a tomar dinero prestado a la mitad de las tasas actuales. Gasta, innecesariamente, miles de millones de dólares que podrían ser utilizados para acordar con los tenedores de bonos", agregó.

Newman es la mano derecha de Paul Singer, el fundador de la compañía, y quien, en los hechos, tiene responsabilidad sobre las inversiones de la firma. Desde su oficina en Nueva York, subraya, la voluntad que tuvo el hedge-fund –“fondo buitre”, según la definición que, alguna vez, acuñó Domingo Cavallo a lo largo de una década para alcanzar, en sus palabras, un acuerdo “de buena fe” con el Gobierno. Con diálogo, sostiene Newman, esto pudo haberse resuelto en meses, en vez de “años y años”. 

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Contrarreloj. La Argentina deberá negociar con la mirada en los plazos para no caer en default técnico. Ilustración: Hernán Eidelstein.

¿Cómo consideraría Elliott que se satisfacen sus intereses?
Por más de una década, buscamos lo que todo acreedor de una situación de default soberano tuvo: una oportunidad de negociar un acuerdo justo. La agencia de calificación crediticia Moody’s hizo un estudio sobre defaults soberanos recientes. Claramente, mostró que la Argentina fue, en extremo, aislada porque se resistió a negociar. La mayoría de los países con necesidad de reestructurar su deuda en default negocia con sus acreedores. Es un give & take. Moody’s encontró que las reestructuraciones que procedieron sobre esa base fueron empaquetadas rápido, en cuestión de meses. No años y años. Estamos dispuestos a dejar todo atrás. Pero, del otro lado de la mesa, necesitamos un socio.

La Argentina no podrá disfrutar los beneficios económicos de un acceso renovado a los mercados internacionales de capitales hasta que resuelva qué hará con sus acreedores privados.

 

¿Cuándo compró Elliott los bonos argentinos? ¿Esperaba que se llegara a esta instancia del reclamo judicial?
Elliott comenzó a invertir en bonos argentinos antes del default y continuará comprando a futuro. Después del default, esperábamos unirnos a otros tenedores de bonos en cesación de pagos, para negociar una solución justa con el país. Pero la Argentina rechazó la idea de dialogar con un comité de acreedores y, a cambio, hizo una oferta unilateral, take-it-or-leave-it, respaldada por amenazas de repudiar sus obligaciones con aquellos que declinaran el deal.

Contactamos a la Argentina docenas de veces, con la intención de finalizar el litigio y negociar de buena fe. Pero todas esas ofertas fueron rechazadas.

¿Nunca hubo contacto con el Gobierno argentino? ¿Ni siquiera a través de canales informales?
Tuvimos unos pocos contactos informales con funcionarios argentinos. Pero, en todos esos encuentros, los involucrados, siempre, nos aclararon, de antemano, que no se trataba de negociaciones. Varias veces, dejamos esas reuniones esperanzados de que, tal vez, podrían conducir hacia negociaciones. Pero esos funcionarios nunca las siguieron, ni respondieron nuestras solicitudes de iniciar conversaciones formales.

¿Los sorprendió esa actitud?
Absolutamente. Es muy extraño que la Argentina se haya negado a resolver esto porque los beneficios para la situación económica del país habrían sido enormes. Menores costos de interés podrían ahorrarle al Gobierno miles de millones de dólares al año. Y no hablo de deuda nueva. Eso, sólo, en menores costos de interés para refinanciar el pasivo actual, a medida que madura. También, las provincias argentinas, los negocios privados y los consumidores podrían, colectivamente, ahorrar miles de millones, al reducir los costos de sus préstamos. Podrían beneficiarse de mayor inversión en el país, a medida que los inversores se tranquilizan porque ven que los problemas de la Argentina con sus acreedores quedan atrás.

Y una afluencia de dólares por un incrementado acceso al mercado internacional de capitales podría, inmediatamente, aliviar el problema de la inflación, que afecta a sus ciudadanos. El Gobierno está estrangulando innecesariamente a la economía local y hiere a sus miembros más vulnerables. Por eso, estamos sorprendidos de que la Argentina no haya mostrado disposición a juntarse con nosotros y resolver este problema.

Además, la Argentina es un país rico, del G-20. Incluso, a pesar de que el actual gobierno administró mal la economía. No pedimos que el país pague una deuda si no puede hacerlo. De hecho, la conformidad de la Argentina con este contrato podría beneficiar a su economía.

En diciembre de 2015, habrá un nuevo gobierno. ¿Esperarán el recambio de autoridades para abrir una negociación?
No hay motivo para esperar simplemente porque la actual administración parece resistente a negociar. Los Kirchner llegaron al poder prometiéndole al pueblo argentino que limpiarían la deuda en default y, 12 años después, ese pasivo, todavía, sigue existiendo. Esto debería estar cerrado antes de que el actual gobierno se vaya.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el número 246 de la revista Apertura.  



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