Guy Sorman: “La ambición de poder de Cristina es mayor que la de Néstor”
Negocios

Guy Sorman: “La ambición de poder de Cristina es mayor que la de Néstor”

El intelectual francés analiza a fondo el país al que considera “su amante”. Por qué, más que en el Gobierno, carga culpas sobre la oposición y los empresarios.

Por Laura Mafud 02 de Agosto 2013




De padre ruso y madre austríaca, Guy Sorman es uno de los principales intelectuales franceses del momento. Economista, filósofo y periodista, lleva escritos una veintena de libros, en los que analiza el capitalismo moderno y los conflictos globales. A poco de presentar el más reciente, “Diario de un optimista” (Sudamericana), visitó la Argentina, país al que llegó, por primera vez, en 1985 y al que nunca más pudo soltar. Porque, como dijo en más de una oportunidad, la tierra del 2x4 le es como una amante.

“Aquí, todo se vuelve muy pasional y, por eso, digo que es como una amante. Por esa relación de amor y odio, donde prima lo emocional. Pero, siempre, vuelvo. Y, cuando no lo hago, la extraño. Si tuviera una amante, sería la Argentina. Es el único país con el cual tengo este tipo de relación, muy apasionada. Es amable, lindo y, al mismo tiempo, insoportable”. Mano a mano con APERTURA, comparte su visión sobre la actualidad, la política, la economía y la soja.

Usted dijo que, cada vez que aterriza en Ezeiza, se pregunta qué Argentina lo recibirá, ya que, siempre, encuentra un país distinto. ¿Cuál encontró ahora?
Una muy deprimida. Creo que todo se está poniendo peor en la política. Mi principal crítica no es contra el Gobierno, sino contra la oposición. Cada vez que vengo a la Argentina, la pregunta es: “¿La oposición está organizada? ¿Propone algo?”. En ese sentido, no veo ningún progreso. Pero, de todos modos, soy un poco más optimista. Por supuesto, sé que la gente está preocupada por la inflación. Ayer, me reuní con un grupo de emprendedores y sé que el emprendedorismo es muy grande y muy bueno en el país. De modo que hay una especie de equilibrio entre grandes emprendimientos y una mala política. Esta fue mi impresión esta vez.

Guy Sorman - IMGUn optimista. Guy Sorman asegura que "si uno se fija en lo que hace el gobierno, es muy previsible".

Hace 25 años, escribió una columna para este medio, en la que afirmaba que los políticos argentinos eran un poco arcaicos. ¿Los sigue viendo de igual modo?
Es bastante bizarro. Todo el mundo sabe que hay una contradicción en la economía que no pudo modernizarse. Uno se fija en los empresarios agropecuarios. Esta mañana, me encontré con personas de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea). Ellos pudieron, organizadamente, pasar de vacas, trigo y maíz, a la soja. La Argentina, hoy, es el principal país exportador de harina de soja y esto prueba que la inteligencia en la clase emprendedora existe. El negocio agropecuario argentino es uno de los más avanzados y sofisticados en todo el mundo. Y, todavía, más importante es que el Gobierno, ni siquiera, les dio una estructura. Entonces, la soja está siendo exportada pero, aún, faltan puentes, caminos.

¿La soja es el milagro argentino?
Por supuesto, sería mucho mejor tener una economía más diversificada. Pero no es posible porque el Gobierno no lo permite, en términos económicos. Uno planta soja y venderá. Uno quiere generar una industria, hacer una inversión y está cinco o 10 años para tener un retorno. Entonces, para invertir en una industria, hay que tener un panorama claro de cómo será el país en unos 10 años. Y, aquí, no se puede. No se sabe cómo será la política, cómo estará la moneda, cómo será el retorno de la inversión, cómo será la legislación... Entonces, la distorsión no viene del lado de los empresarios o de los emprendedores, sino de la debilidad del Estado de Derecho, en el que no es posible para cualquier emprendedor racional planear a largo plazo.

Usted es un liberal pero aclara que no en el sentido clásico argentino. ¿Qué consideraciones puede hacer sobre los controles (cambiarios, de precios, a las importaciones...) que ejerce el Gobierno sobre la economía argentina?
No debería haber ningún tipo de cepo. Uno tiene cierta idea en la economía sobre el proteccionismo, sobre la soberanía nacional o el control de la moneda. Pero, desde hace 40 años, ya sabemos qué funciona y qué no. Entonces, la cuestión no es si somos o no liberales, sino si queremos una economía que funcione o no y que permita que las personas puedan mejorar su dignidad personal. Hoy, hay control en la Argentina y, por eso, existe un mercado negro para comprar dólares o la propuesta para repatriar dinero, en la que nadie sabe bien cuánto valen los bonos. Es como la medicina: mejor utilizar la medicina moderna, no la del siglo XIX. La economía, en la Argentina, está enferma y se utilizan remedios de hace un siglo.

Mercado negro de dólares, el proyecto para repatriar dinero... ¿Cómo ve un intelectual francés estos temas?
Es muy fácil de entender. Aquí, hay un Gobierno que ocupa un vacío político porque no existen la izquierda ni los ultra conservadores, y que está ocupado por un grupo de peronistas que, en realidad, no significa nada en sí. Tenemos peronistas de izquierda y peronistas de derecha. Hay un partido populista en el medio, ocupando un vacío que funciona, básicamente, para mantenerse en el poder para siempre. Eso es perfectamente entendible. No los acuso ni critico por eso, sino que acuso a la oposición por no tener una plataforma alternativa fuerte. El pueblo argentino, como todos, es muy racional y sabe que es mejor tener dólares estadounidenses que pesos argentinos. Entonces, es mejor comprarlos en el mercado negro. Los empresarios también son muy racionales.

Eso fue lo que había escrito en su columna de 1985...
Y sí, puede ser. Es que esto no cambió. Pero el Gobierno, también, es racional, es lógico. Quiere quedarse en el poder por siempre. Si uno se fija en lo que hace, es muy previsible. Cristina Fernández de Kirchner es predecible. Se quiere quedar ahí, para siempre. Entonces, tiene que controlar todo. Crea mucha inequidad, mucha corrupción. Si uno quiere tener dinero, mejor tener buenas conexiones o contactos con el Gobierno. Las opciones que no da el Gobierno no se dan por un tema económico, sino político. Y eso nunca es bueno para el pueblo. Pero ella es lógica, en su propio modo, para sus propios objetivos.

¿La ve diferente a Néstor Kirchner?
Néstor era un poco más sofisticado y ella no lo es. Cristina tiene más ambición de poder que Néstor. Pero, si uno ingresa en estos debates, entra en el juego de ellos. Lo importante no es jugar a lo que ella quiere, sino decirle: “Lo que está haciendo no está bien para el país porque destruyó inversiones a largo plazo, porque la infraestructura no se adaptó a una economía que trata de funcionar con el resto del mundo, porque esta manipulación constante no es buena ni para la inversión ni para el pueblo, porque la inflación, siempre, juega en contra de los más pobres”. Pero no veo diferentes plataformas y propuestas políticas. Sólo, ataques personales. Así, no vamos a ningún lado.

¿Por qué está trabada la Argentina?
Sólo por cuestiones políticas, debido a la oposición. No tenemos instituciones porque, cuando uno tiene un Estado populista, se considera que está por encima de la ley. Entonces, la noción de Estado de Derecho no existe en la Argentina. Si las personas no entienden qué es el Estado de Derecho, la Argentina estará trabada. Si hay un consenso entre los economistas, que la base para el desarrollo es el Estado de Derecho, hay desarrollo económico. Acá, tenemos una distorsión. ¿Quién es responsable de que la Argentina no crezca? Cualquier partido: la izquierda, la derecha, el conservador. Porque no le pueden explicar a la gente que el problema de la Argentina no es la Señora de Kirchner, sino la ausencia del Estado de Derecho. Y, por ende, la ausencia de un programa claro para el país.

¿Cómo ve a Brasil?
Es muy impredecible. Dilma Rousseff está volviendo al tipo de políticas populistas y de inclusión que se habían frenado con Cardoso y Lula, a la vieja escuela de comprar los votos y la redistribución. Hace dos años, todo el mundo decía que Brasil era el futuro. Y, de repente, uno lo ve cambiando la estrategia y regresando a la era pre-cardoso.

¿Qué cree que ocurrirá en Venezuela?
De acá a un año, Nicolás Maduro no ocupará la presidencia. No tiene legitimidad. Es como un fantasma de Chávez, así que no estará mucho tiempo. Hay posibilidad de que los militares tomen el poder. Pero lo más importante es que la base del chavismo era el alto precio del petróleo, que, ahora, está bajando rápidamente. La tendencia es descendente. Entonces, la base del populismo venezolano de-saparecerá. En cinco años, nadie les comprará petróleo, excepto que tenga un precio muy barato.

Usted se dice una persona optimista.
Después de hacer muchos libros, todas las tendencias son positivas: mayor expectativa de vida, más democracia, libre mercado. Cuando era estudiante, hablábamos de la lucha entre comunismo y democracia. Hice el servicio militar y aprendí a disparar contra un tanque soviético. De repente, todo cambió y todo el mundo quiere democracia y la solución para la pobreza masiva se encontró. Hace 30 años, todo el mundo podía decir que la India sería pobre para siempre o que África no tenía futuro. Estos debates terminaron. Todas las teorías y todos los sistemas políticos se intentaron. Y, hoy, los economistas, básicamente, se fijan en los resultados de los experimentos. Pero, ahora, ya sabemos qué funciona y qué no. Entonces, este optimismo es una consecuencia de lo que he visto. No siempre fui así. En los ’70, habría dicho, con mucha seguridad, que Francia iba a ser invadida por la Unión Soviética.

¿También es optimista por la Argentina?
Sí, creo que cada vez más personas entienden lo que sucede en el país. Y están cansados de este estancamiento. Hay muchos emprendedores, muchos recursos. El problema es cuándo sucederá. Ojalá, pronto. Es interesante el hecho que los países vuelvan al tema de la inflación y este tipo de manipulación sobre el tipo de cambio. Mucha gente dijo: “¿De nuevo? Sí, ya lo vimos”. Hace falta que alguien venga y proponga algo. En Chile, los empresarios consideran que es su deber ser activos en la política. Piñera es un buen ejemplo. Aquí, los empresarios se van a su casa de campo, a Punta del Este y ponen el dinero afuera, lo guardan en otros países. Entonces, el problema es que los empresarios no se quieren ensuciar las manos e involucrarse en el proceso político. Tal vez, es la gran diferencia entre la Argentina y los países vecinos: la elite no se quiere involucrar en política. 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas