Fuerza Bruta: los secretos de una franquicia que crece en el mundo
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Fuerza Bruta: los secretos de una franquicia que crece en el mundo

Giran por todos los países y se convirtieron en un fenómeno que "revaloriza la teatralidad más primitiva". Por qué gustan.  Por Andrés Engler 05 de Agosto 2014

 

 

A pesar de que tiene todo para ser considerado uno de los espectáculos más innovadores, según su director, Diqui James, “Fuerza Bruta no inventó nada; a lo sumo, revalorizó la teatralidad más primitiva”. En tiempos en los que, aparentemente, todo ya fue creado, el regreso a lo primario parece romper los moldes del mercado: en 10 años, la compañía teatral recorrió el mundo, dio cerca de 5000 funciones y casi 2 millones de personas vieron con sus propios ojos de qué se trata ese espectáculo del que hablan todos. En una década, recorrió más de 50 ciudades en todo el mundo.

El momento clave de su internacionalización se dio en 2007, cuando el empresario musical Michael Cohl, con su compañía, S2BN, invirtió US$ 2,5 millones para que el espectáculo se estableciera de manera permanente en Nueva York, a donde asisten 130.000 personas por año. Además de ser socio en tours internacionales, Cohl sacó de su billetera otros US$ 850.000 para estrenar en la Gran Manzana, a fines de junio, “Wayra”, el espectáculo que hoy recorre América latina y Asia. “Le estamos poniendo mucho foco a los mercados nuevos, que son los asiáticos. En esta ocasión, preferí llegar con socios de la región antes que estadounidenses”, explica.

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Por los aires. Fuerza Bruta, un fenómeno que triunfa en el mundo, es made in Argentina. Foto: Reuters.

En 2013, fue visto por 420.000 personas y vendió un 27 por ciento más de entradas que el año anterior. Más de 100 personas, entre actores, técnicos y productores, están distribuidas entre Buenos Aires, Nueva York y los países donde se encuentre el espectáculo.

Aunque los productores probaron con funciones para 2500 o 3000 asistentes –como en el Luna Park, en 2011, con 5000 espectadores–, prefieren hacerlas con 1000, ya que es más fácil conseguir salas sin butacas para esa cantidad de personas y la cercanía entre artista y espectador no se pierde. “El público forma parte del show y eso le da una impronta muy particular”, cuenta James

Estrenado en 2011, “Wayra” ya está en planes de ser reemplazado. Aunque el proyecto, todavía, no tiene nombre, James comenzó a incluir nuevas escenas en las diferentes compañías. “No sabemos cuándo lo iniciaremos. Lo que sí sé es que será mucho más caro que el actual”, anticipa Moya, quien piensa en un espectáculo cuyos costos rondarán los US$ 6 millones.

La edición original de este artículo fue publicado en la edición 246 de la revista Apertura. 



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