Fraude corporativo: qué piensan las empresas y cómo combatirlo
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Fraude corporativo: qué piensan las empresas y cómo combatirlo

Un informe de PwC reveló cómo es el perfil del ladrón interno.  Por Joaquín Garau 13 de Abril 2016

El dato es preocupante: de cada 10 empresas consultadas, 3 fueron víctimas de fraude corporativo y, en el ránking mundial, la Argentina se ubica dentro de los 10 países del mundo en los que a una mayor proporción de empresas le pidieron una coima.

“El tema de la corrupción existe, alcanza a varias empresas y la Argentina, cuando vos resumís los datos, te das cuenta que no estamos bien parados”, destacó Jorge Bacher, socio de PwC Argentina, durante una entrevista exclusiva con Apertura.com. La firma dio a conocer estos datos en su Encuesta Global sobre Delitos Económicos 2016 y reflejó así uno de los dolores de cabeza para los empresarios locales.El delito más común en los últimos 24 meses fue la malversación de fondos, con un 81 por ciento de fraudes reportados. 

Del encuentro también participó Manny Alas, Socio de PwC Estados Unidos y experto global en anticorrupción. Alas sostuvo que una de las formas que tiene la Argentina para combatir su mala imagen en el ránking mundial de transparencia es apurar sus trámites para ingresar de forma plena a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). “Argentina hoy en día está tramitando la membresía plena para ser miembro de la OCDE. Lograr esto será muy importante, porque la OCDE tiene requisitos muy fuertes sobre transparencia e integridad”, dijo Alas y sumó que combatir los delitos económicos implica “la voluntad política, la disposición económica –los fondos para avalar los cambios- y los ciudadanos y las empresas que estén a favor del cambio. Es algo que lleva tiempo”.

Ante esto, PwC organizó un evento del cual participaron distintas empresas y la titular de la Oficina Anticorrupción (OA), Laura Alonso.

Consultados sobre qué conclusión sacaron del encuentro, Bacher explicó: “Nos dimos cuenta que la decisión es ir en la dirección correcta, de solucionar los problemas que hay, y que las organizaciones tengan los mecanismos para prevenir y combatir los delitos económicos. Hay una OA, que tiene buenas intenciones, que cuenta con recursos limitados pero que tiene intención es trabajar con el sector privado para hacer la tarea que deben hacer”.

En ese sentido, se le consultó a Bacher sobre cómo ve el clima que se vive hoy en día en el empresariado. “La sensación que se ve es que se quieren hacer las cosas mejor de lo que se venían haciendo”, dijo y agregó: “Y se ve en los funcionarios públicos un perfil que es más profesional y más similar al perfil de los empresarios de lo que se veía antes. Antes se decía que con algunos funcionarios era difícil hablar; hoy la sensación es que eso se modificó”.

¿Cuánto miran las empresas el tema de la transparencia?

Lo miran mucho. Las empresas internacionales segmentan el mundo económico argentino. ¿Qué quiere decir esto? Que hay cierto segmento donde pueden trabajar tranquilos, por ejemplo, si tienen que trabajar con empresas internacionales que operan en la Argentina o que operan controladas por la SEC.

En el informe se revela que el 59 por ciento de los fraudes corporativos son hechos por un empleado, entonces ¿el enemigo está adentro?

Sí, mayormente. Muchas veces los fraudes, como es la malversación de activos, es cuando un empleado sustrae el patrimonio de la empresa.

De cada 4 fraudes, 3 fueron realizados por una gerencia media, ¿por qué hace esto una persona con una posición importante?

Hay varios motivos. El primero es porque tiene la oportunidad. La segunda, porque lo racionaliza. Dice: “Yo lo hago porque…”. Y tiene el suficiente conocimiento y destreza para hacerlo, cosa que un recién llegado no lo haría. Entonces una persona, en un rango medio, con experiencia, que conoce a la empresa y sus elementos, está en posición de hacerlo.

¿Es una vergüenza para la empresa admitir esto?

Sí y no. Esto es como cuando se esconde que una persona está enferma. En una sociedad desarrollada lo dice públicamente para que lo ayuden. En los países más retrasados, se esconde. En el pasado, cuando sucedía esto la empresa lo escondía. Hoy en día se admite y llama a un tercero –como nosotros- para que digan lo que pasó, que sea ejemplificador esto, y lo que venimos haciendo mal se corrija.

Al fin y al cabo, que haya delitos económicos, ¿no es un tema educacional?

Sí, claramente. Es un tema de la sociedad. La gente que se dedica al mal tiene muchos instrumentos para lograr su cometido. La cuestión es que la gente que se dedique al bien se organice para evitar que esto pase. Hay empresas, que se reunieron hoy con nosotros, y que hacen del comportamiento ético un valor importante.

En una encuesta histórica de IDEA se hablaba de la naturalización de la coima. En la encuesta de PwC también salta el mismo dato.

Hay un 57 por ciento de la gente que dice que pagar un soborno es ilegal. Al parecer, el resto cree que eso es lógico. Realmente es un problema. Es un tema de principios, porque hay empresas donde eso está estrictamente prohibido.

 

Según la encuesta de PwC, el costo de los delitos económicos estaría creciendo en el país. Desde el punto de vista del costo del delito en sí mismo, el 12 por ciento de las organizaciones que reportaron un delito económico sufrieron un impacto financiero de más de US$ 1 millón, mientras que el 43 por ciento de las víctimas estimaron un impacto financiero mayor a US$ 100.000. Así, si se compara con la encuesta anterior, en el 2016 se duplicó el porcentaje de porcentaje de organizaciones que soportaron una mayor pérdida económica.

¿Qué sucede con el fraude informático? 

El 33 por ciento de las empresas fueron víctimas de esta clase de delitos. Cuando preguntás a las compañías si les preocupa el delito informático dicen que sí, pero cuando les preguntás si tienen un mecanismo para prevenirlo, te dicen que no.



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