El papa Francisco, entre Dios y el boom comercial del Vaticano
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El papa Francisco, entre Dios y el boom comercial del Vaticano

Desde que Bergoglio llegó a lo más alto de la Iglesia, se experimenta el revival menos pensado: merchandising, libros y circuitos turísticos alimentan una nueva ola de consumo. Por Ezequiel Chabay 04 de Agosto 2014



Hasta mediados de mayo, 7 millones de personas oyeron a Francisco en alguna de las 225 apariciones públicas en la Plaza de San Pedro. Cerca de un millar fueron los invitados a sus 380 misas privadas en la capilla Santa Marta y alrededor de 30.000 estuvieron en reuniones semipúblicas, ya sea con diplomáticos, organismos vaticanos, religiosos o laicos. Unos 3 millones de jóvenes lo siguieron el año pasado en Río de Janeiro, el doble de los que fueron con Joseph Ratzinger a Madrid, en 2011, durante la anterior edición de las Jornadas de la Juventud.

La cantidad de visitantes en el Vaticano representa un crecimiento del 204 por ciento respecto al último año de Benedicto XVI, quien logró convocar a 2,3 millones en 2012. Aunque, en sus primeros 12 meses, le fue mejor: lo vieron 4 millones, con los que dobló la marca personal promedio de Juan Pablo II.

Según los datos del Observatorio de Turismo de la región del Lacio, la presencia de argentinos creció un 64,5 por ciento con Francisco, ayudados, tal vez, por los vuelos diarios que Aerolíneas Argentinas despacha a la Ciudad Eterna desde noviembre. O bien, porque un sacerdote argentino se encarga, especialmente, de recibir a los contingentes y ubicarlos cerca del Papa. Si bien hay que tener biglietto para ir a la audiencia, es gratis y la mayoría de las compañías turísticas lo ofrecen.

El cariño por el Papa se traduce en la infinidad de objetos religiosos que evocan su figura y que dieron un considerable increase a la piedad religiosa. Los más pedidos: los quadrettos con su foto, los rosarios con aroma a pétalos de rosa –también, con su foto–, los rosarios que llevan su cruz pectoral y las medallitas con su rostro.

Entre los comerciantes formales –de los que se puede rescatar registros–, destaca Alessandra Savelli, propietaria de la centenaria santería ubicada a metros del ingreso al Vaticano. Consultada por APERTURA, reveló que las ventas crecieron 20 por ciento en el último año: “Su lenguaje sencillo y carismático atrae más gente y eso invita a muchos religiosos a pasar por nuestra tienda”.

En Buenos Aires, la difusión oficial de Francisco la tiene Antonio Peta, de Alba Impresores. Sólo en 2013, su taller de Parque Patricios imprimió cerca de 400.000 fotografías, folletos, volantes y señaladores para la arquidiócesis de Buenos Aires –su principal cliente–, congregaciones religiosas y mayoristas.

El baño de multitudes es menor, si se considera que Francisco llega por medio de Twitter a más de 13 millones de followers, un crecimiento del 80 por ciento respecto al pico de popularidad de Benedicto XVI en la red. Según Gustavo Entrala, CEO de la agencia de comunicación 101 y creador de los perfiles de Twitter del Sumo Pontífice, el reach de Francisco es incomparable: en 15 meses de actividad, y con una frecuencia de 0,7 tuits por día, posee el mayor valor de engagement en el mundo, con cerca de 6630 retuits promedio, muy por encima de los 2300 de Barack Obama, cuantifica.

La gente no se cansa de buscar al Vicario de Cristo por la Web. Su nombre fue tecleado cerca de 1,74 millón de veces por mes en 2013 y poseía, hasta noviembre, cerca de 49 millones de menciones, según el informe “Internet loves Pope Francis” de la consultora 3rdPlace.

Pasivo contingente
Si bien hay un claro interés por la Iglesia con Francisco, no se avizoran cifras que muestren un regreso de alejados a la Iglesia. El Pew Research Center de Washington descubrió que ocho de cada 10 católicos lo ven con buenos ojos pero la cantidad de gente que asiste a misa –un 40 por ciento en los Estados Unidos– no sufrió alteraciones. De todos modos, un 25 por ciento considera que su fe se revitalizó con este Papa.

En Francia, que supo ser la “hija primogénita de la Iglesia”, estas Pascuas se bautizaron 4000 adultos. Según el Servicio Nacional de Catequesis y Catecumenado, el crecimiento interanual fue del 12 por ciento y, de los nuevos católicos, un 42 por ciento no tenía tradición religiosa, por lo que el “efecto Francisco” pudo haber actuado como cimbronazo en sus vidas.

En la Argentina, la reapreciación de la fe no está tan ligada a la asistencia a misa –sólo el 8 por ciento va seguido– como sí a la religiosidad popular, tan fomentada por el Bergoglio obispo. Por ejemplo, más de 2,5 millones de personas fueron a Luján en la última peregrinación juvenil, lo que fue considerado por el arzobispo Mario Poli –sucesor de Bergoglio– “una multitud histórica”.

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Habemus Francisco. El papa argentino ganó popularidad por su estilo descontracturado. Foto: Bloomberg.

Otras ceremonias religiosas tuvieron gran convocatoria desde que el arzobispo porteño es Papa. Corpus Christi reunió a casi 10.000 personas en Plaza de Mayo, lo mismo que la Jornada Regional de Jóvenes en el Planetario. De todos modos, la delantera la lleva la beatificación del Cura Brochero, a la que asistieron más de 160.000 personas.

Un rubro en el que los avances son tímidos –o nulos– es en las vocaciones sacerdotales, un asunto con serios inconvenientes en el país. Aunque la tendencia global indica un crecimiento, especialmente en Asia y África, en América del Sur se encuentra en una meseta, y dentro de la región, Chile y la Argentina son los países donde la caída es más abrupta. Según la Organización de Seminarios de la Argentina (OSAR), en 1997, había 2087 seminaristas diocesanos. Pero, en 2013, 845, lo que muestra una abrupta caída en la matrícula de candidatos. El padre Ricardo Araya, titular del ente, afirma que el país entró en una meseta de la que podría salir gracias a las figuras del Papa y del Cura Brochero, beatificado en septiembre de 2013.

El Fundraiser
La aparición de Francisco y su tarea por devolverle un rostro más humano a la Iglesia disparó los índices de aceptación y confianza, dos must a la hora de pensar en recaudación de fondos. Pero los donantes en los Estados Unidos –los filántropos más generosos– no ven con buenos ojos al que algunos medios conservadores bautizaron “El Papa marxista”.

Según el vaticanista Andrea Tornielli, al fundador de la cadena de artículos para el hogar Home Depot, Ken Langone –encargado de financiar la restauración de la catedral de Nueva York–, se le escaparon potenciales donantes de hasta siete cifras, debido a los dichos del Papa sobre el capitalismo. Si los aportantes estadounidenses y alemanes, los que más contribuyen, siguieran esta conducta, la Iglesia se vería en serios inconvenientes para mantener su tarea de promoción humana y social.

A nivel local, las donaciones a la Iglesia crecieron gracias al apoyo explícito de Francisco. Por el temporal de La Plata, el Papa desembolsó US$ 50.000 y disparó una repercusión sin igual, que obligó a pedir, frente a la cantidad de donaciones materiales, que se prioricen los depósitos monetarios.

En la Argentina, la reapreciación de la fe no está tan ligada a la asistencia a misa –sólo el 8 por ciento va seguido– como sí a la religiosidad popular, tan fomentada por el Bergoglio obispo.

En otro gesto inédito, el Francisco fundraiser donó, en agosto, US$ 137.000 a la colecta “Más por menos” y pidió a sus compatriotas “no ser menos”. Ellos respondieron con $ 21 millones, un 50 por ciento más que en 2012, con los que se sostendrá a las 25 diócesis más pobres del país y 265 proyectos de asistencia y promoción social. “Su gesto de ser el primer aportante debió mover el corazón de los que más tienen”, considera monseñor Adolfo Uriona, obispo de Añatuya, la jurisdicción eclesiástica más pobre del país. También, remontó la colecta anual de Cáritas Argentina: la institución solidaria recaudó, en junio, más de $ 30 millones, un 25 por ciento por encima que en 2012 ($ 22,4 millones).

En Italia, Francisco cuenta con una colecta dedicada a la ayuda caritativa que él mismo emprende. La última Jornada de la Caridad del Papa de Benedicto juntó U$S 90 millones, un 5,5 por ciento menos respecto a 2011. Si bien no hay cifras oficiales del año en curso, desde el Círculo San Pedro –organizador del evento–, confiaron que la cifra fue superada. Otros ingresos provienen del ejercicio del Banco Vaticano, los impuestos por estampillas, los derechos editoriales del Papa y las visitas a los museos, a los que, en 2013, ingresaron 5,5 millones, un 30 por ciento más que el año anterior.

Licensed by Francisco
Antes del 13 de marzo de 2013, Francisco poseía siete libros de homilías, uno biográfico –“El Jesuita”, Ediciones B– y cuatro títulos con CD de diálogos interreligiosos. Todo, con una única edición y magras ventas. Luego de su coronación, en un año, se editaron 21 libros y hasta un documental sobre su viaje a Brasil. Su encíclica “Lumen fidei” batió records para un escrito de circulación recortada y su exhortación “Evangelli gaudium” tiró más de 60.000 ejemplares. El tradicional mensaje de Cuaresma del Papa demandó, este año, 24.000 copias contra 6000 del último texto de Benedicto.

Javier Colabelli, director de la editorial Ágape, observa que el efecto Francisco produjo un empuje muy fuerte en el mundo editorial, principalmente, a las firmas católicas. “El mayor crecimiento porcentual se dio de 2012 a 2013 –cuenta–. Se editaron libros de oraciones, agendas, almanaques y estampitas con su rostro y sólo el 7 de agosto, día de San Cayetano, se vendieron, en una proporción de 10 a 1, los llaveros, posters y medallas de él, antes que los del propio santo”. Aporta otro dato: “Extraoficialmente, las biografías de Francisco se vendieron 400 por ciento más que las de Juan Pablo II. A los editores católicos, nos significó un incremento del 50 por ciento en las ventas y las editoriales no católicas se sienten más atraídas hacia nosotras”.

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Argentino. Sin olvidar sus orígenes, el papa Francisco revitalizó a la Iglesia Católica. Foto: Reuters.

El efecto Francisco se comprueba en la relevancia que la Iglesia tomó como actor social. Apenas electo, la ciudad de Buenos Aires dispuso los recursos necesarios para que los católicos celebren la unción, embanderó la ciudad con los colores papales, desplegó una gigantografía de 88 por 34 metros en la 9 de Julio, apoyó dos eventos multitudinarios y organizó tres circuitos turísticos que llevan más de 300 visitas realizadas. Aunque el presupuesto 2014 de la Dirección General de Cultos no aumentó, Alfredo Abriani, su titular, reconoce que la gestión macrista apoyó de manera sin igual variedad de proyectos. “Se reaccionó rápido y, sin lugar a duda, cambió la cantidad de trabajo y la calidad del trabajo”, asegura.

Aunque un tanto rezagada, la Provincia de Buenos Aires creó “los senderos de Francisco” en San Miguel, Luján, Tandil, Ramos Mejía, Los Polvorines e Ituzaingó, y presentó, en el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata y en la Feria del Libro, la muestra “Francisco, un argentino universal”, vista ya por 250.000 personas.

La tendencia papista se volcó hasta en los más chicos: según la Jefatura de Ministros bonaerense, los nombres Francisco y Francesca fueron de los más elegidos en 2013 para los 305.000 bebés nacidos, luego de Valentino, Valentina y Catalina. En ciudades como Córdoba y Mar del Plata, el nombre del Papa rankeó primero.

Números, números y más números, que marcan el paso firme de Francisco en la Iglesia universal. Se calcula que sus gestos sencillos, elevados a la potencia de su palabra, más su impronta personal, dan por resultado esa valorada simpatía. Así, parece funcionar la matemática celestial. 

La edición original de este artículo fue publicado en la edición 246 de la revista Apertura.  



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