El nuevo destructor de Estados Unidos identifica al enemigo sin intervención humana
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El nuevo destructor de Estados Unidos identifica al enemigo sin intervención humana

Tiene misiles guiados por GPS y la posibilidad de aparentar ser un barco pesquero para el radar enemigo. Un "drone" que navega las aguas.  23 de Abril 2014

 

Cuando la Fuerza Naval de los Estados Unidos bautice el primero de su nuevo grupo de destructores este mes, lanzará el primer barco con un cerebro propio.

Entre las características de alta tecnología incluidas en el USS Zumwalt -cañones que disparan proyectiles impulsados por cohetes y guiados por GPS y un diseño de camuflaje que le da al barco de 185 metros una señal de radar de un pequeño buque pesquero- también hay una inteligencia de computación capaz de preparar al barco para la batalla e identificar a los blancos enemigos por cuenta propia. Piense en él como un drone flotante gigante: “La mayoría de los vehículos aéreos sin tripulación (UAV, por sus siglas en inglés) cuestan un par de millones de dólares”, dice Wade Knudson, quien lidera el proyecto Zumwalt para Raytheon, que realizó la mayoría de los sistemas del barco. “Este es un UAV de US$ 5000 millones”.

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Engaño frente al radar. La nave tiene la capacidad de aparentar ser un barco pesquero. Foto: Navy.mil

A diferencia de los drones aéreos, sin embargo, el Zumwalt tendrá una tripulación humana y sabrá cómo anticipar sus necesidades. Si las alarmas de incendio del barco detectan fuego, el barco prenderá los rociadores y cerrará el área. Cuando el fuego ya no esté, la nave sabe cómo drenar el agua para que la tripulación pueda investigar. Toda esta automatización significa que el barco tendrá una tripulación de apenas más de 150 personas -la mitad de lo que normalmente se requerirá en una nave de este tamaño. En un apuro, puede ser manejada por 40 personas.

El Zumwalt también impulsa lo que Raytheon llama el Ambiente Total de Computación de la Nave, que le permite ser controlada por cualquiera de los pares de docenas de consolas alrededor del barco. Si el capitán está en la proa o popa en lugar de arriba en el puente donde hay una emergencia, todavía puede tomar el control de la nave. “Tiene esa capacidad ahí donde esté; no tiene que correr y subir múltiples niveles para llegar hasta donde tiene que estar”, dice Knudson. El capitán simplemente ingresa a la consola más cercana e ingresa una clave como si entrara al homebanking.

En una era de hackeo descontrolado y robo de contraseñas, uno no tiene que ser médicamente paranoico para preocuparse un poco por la perspectiva de una nave de guerra altamente automatizada que pueda ser controlada por cualquiera que tenga la información correcta de ingreso. Cuando se le preguntó cómo se protege la nave contra hackers, Knudson responde: “De la misma manera que protegemos la información en redes clasificadas, a través de procesos y procedimientos para asegurarnos que la clave es sofisticada. Le incumbe al capitán no compartirla con nadie. Cada uno tiene que proteger su contraseña y no puede ser ‘contraseña’”. Incluso aunque un impostor tuviera éxito en engañar al barco haciéndole creer que es el capitán, es poco probable que un hacker pueda disparar las armas -ese proceso involucra a más de una persona. Por supuesto, no todos los hackers trabajan solos.

Quizá el mayor consuelo para aquellos que le temen a la idea de un ágil drone naval, de 15.000 toneladas con tecnología de camuflaje y misiles, es que no habrá muchos. El plan original era de 32 barcos estilo Zumwalt, pero los costos de investigación y desarrollo en alza atrajeron la ira del Congreso. Después de repetir recortes, la Fuerza Naval tendrá ahora solo tres de sus destructores de próxima generación. 

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Tecnología de guerra. La nave cuenta con misiles guiados por GPS. Foto: Navy.mil



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