El negocio de los aromatizantes, de la mano de dos emprendedores
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El negocio de los aromatizantes, de la mano de dos emprendedores

Leandro Ribotta y Lucas Jakim abandonaron la carrera corporativa para crear Urban Fresh, su propia firma. Venden 70.000 unidades por mes y facturaron $ 1,6 millón en 2012.

Por Cecilia Valleboni 21 de Octubre 2013




En muchos casos de emprendedores, la idea de “hacer algo juntos” antecede a la elección del producto. Y eso es, en definitiva, lo que motiva la búsqueda de una oportunidad. Leandro Ribotta y Lucas Jakim (29) se conocen desde los cuatro años. Compartieron la primaria y la secundaria hasta que, en la universidad, Ribotta eligió Administración de Empresas (UBA) y, Jakim, la carrera de Contador Público (UCES). Ambos, dejaron la vida corporativa en 2011, aunque el cambio no fue de un día para el otro. Mientras continuaban trabajando, soñaban y planificaban su propia empresa.

“Siempre se nos ocurrían cosas, pero nos costó llegar a la idea”, confía Jakim. Aunque el rubro elegido fue la fabricación y venta de aromatizantes, montaron primero un negocio de importación de productos de ferretería: escaleras multifunción, cajas de seguridad y herramientas, entre otros artículos. Con una inversión de $ 200.000, fue ese emprendimiento el que les permitió capitalizar luego la fabricación de aromatizantes para ambientes en Urban Fresh, el nombre de la empresa montada en 2012. El mercado de aromatizantes con sistema de difusor automático irrumpió en la Argentina hace casi una década, principalmente, enfocado en higiene institucional para empresas y hoteles. En los últimos años, desembarcó en los hogares y se convirtió en un producto masivo.

Lucas Jakim-LAl ataque. Leandro Ribotta y Lucas Jakim, los emprendedores detrás de Urban Fresh. Foto: Apertura.

“Elevó las ventas y comenzó a ganar mayor presencia”, destaca Ribotta. Del aromatizante, Urban Fresh fabrica 70.000 unidades por mes, con producción tercerizada. “Es un producto con muchos proveedores e implica mucha atención en el proceso”, explica el emprendedor.

El aparato que esparce automáticamente el aromatizante, en tanto, es importado. Según los propios entrepreneurs, hasta el momento, no tuvieron problemas con las trabas a las importaciones. No obstante, evaluaron la posibilidad de fabricarlo localmente. “Resultaba muy complicado desde los costos: era más caro que el precio que le vendo a mis clientes”, admite Ribotta. Dozeles, la brand de la empresa, facturó $ 1,6 millón en su primer año. “Tenemos un precio competitivo para entrar al mercado con mayor facilidad”, argumenta Jakim, y agrega que el precio promedio por el producto es $ 30.

Su principal fuente de comercialización, hoy, es el canal mayorista (enfocado en distribuidores del rubro ferretería y bazar) pero aspira a llegar al consumidor final a través de los supermercados. De hecho, la empresa está en negociación para aparecer en las góndolas de un hipermercado en los próximos meses. Para eso, el volumen y la variedad son clave: pasará de 12 fragancias –las más vendidas son cítrica y vainilla– a 24 antes de fin de año. “Con la entrada a los supermercados, proyectamos crecer un 70 por ciento”, cuenta Jakim.

Uno de los planes en carpeta de Urban Fresh es expandir su portfolio de productos. Manteniendo el rubro y la idea original, quiere sumar a su línea productos para indumentaria o difusores. También proyecta exportar a Uruguay, Chile, Paraguay y Bolivia en 2014. “Lo más desafiante de ser emprendedor es salir de la zona de confort y entrar en el mercado. Pero se trabaja con otro sentimiento”, resumen los socios. 



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