El medio es el mensaje
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El medio es el mensaje

Cine y TV aprovecharon el mundo publicitario como fermento para personajes atractivos, competitivos y con pocos escrúpulos, tema que seguirá dando ficciones por mucho más. Por Pablo Manzotti 14 de Julio 2014

 

 

En una excelente escena de la quinta temporada de “Mad men”, Don Draper se acerca lacónicamente a su bandeja tocadiscos, extrae un vinilo, lo coloca y comienza a sonar “Tomorrow nevers knows”, el tema de The Beatles perteneciente al revolucionario álbum “Revolver”. El publicista quiere entender “la tendencia” de consumo cultural de la nueva generación y no lo logra: ese sonido nuevo le molesta, lo perturba.

“Mad men” no solo aprovechó la estética y el atractivo del mundo de una agencia de publicidad en la Nueva York de los ’60, sino que llevó al máximo sus contradicciones en el perfil del publicista. Esa voracidad para la creatividad tiene su contraparte en una dualidad en la personalidad de cada uno de los integrantes de la agencia de Sterling Cooper.

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Mad Men. La serie muestra la estética de los 60 y también el corazón de la publicidad. Foto: Archivo Apertura.

Cine y TV aprovecharon el mundo publicitario como fermento para personajes atractivos, competitivos y con pocos escrúpulos. En la otra esquina de “Mad men”, la flamante “The crazy ones” aprovecha las ventajas de la comedia para parodiar las instancias cotidianas de una agencia de Nueva York. Esta vez, hace eje en el dueño de la agencia, Simon Roberts, un publicista tan exitoso, como loco en sus ideas y normas de conducta. De hecho, quien le pone vida es Robin Williams y la serie gira en torno a sus excesos y locuras, que intenta balancear el personaje de su hija, Sidney.

El límite, el exceso y la presión laboral al máximo parecen un estereotipo a explotar en el ambicioso publicista de la ficción, como sucedió con “El lobo de Wall Street” y ese exuberante Jordan Belfort, personificado por Leonardo DiCaprio. Más cerca de las locuras de los agentes de bolsa, la película narra cómo una empresa apela a través del telemarketing a la estrategia de seducción ambiciosa para la venta de acciones inexistentes.

Otro de los elementos fuertemente trabajados, tanto en cine como en TV, acerca del mundo de las agencias de publicidad tiene que ver con las estrategias de campaña y discursivas para llevar adelante determinados proyectos. “Gracias por fumar” es una película de Jason Reitman que sigue los pasos de un encargado de comunicación de las tabacaleras en los Estados Unidos. Cada una de sus argumentaciones, a favor de los “beneficios del buen fumar”, representa una descarga de comedia cínica y un duelo de polémicas con sus oponentes.

En el caso de los estrategas de campañas, el drama político también supo aprovechar el segmento. En “Secretos de Estado”, un joven asesor de un político progresista transita su trabajo desde el idealismo inicial hasta el descubrimiento de los oscuros manejos de prensa, donde las lealtades no son, precisamente, el común de las acciones en el sector.

La publicidad, desde el atractivo mundo de la agencia hasta la fuerte personalidad de asesores de comunicación y jefes de cuenta, fue un caldo de cultivo fuerte para el cine, desde siempre, y para la televisión, durante los últimos años. Y es un tema que seguirá dando ficciones por mucho tiempo más.  

(*) Crítico de cine y series.*



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