El invento de un argentino que jugará la final del mundial
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El invento de un argentino que jugará la final del mundial

Pablo Silva desarrolló uno de los elementos esenciales para que los goles de tiro libre sean cada vez más frecuentes. Cómo funciona.  Por Cecilia Valleboni 03 de Julio 2014

 


Un invento argentino está jugando el Mundial de fútbol. Se trata del aerosol evanescente que se utiliza para marcar los 9,15 metros de distancia reglamentaria entre la posición del balón y la barrera, en un tiro libre. Creación que permitió solucionar un problema de picardías por parte de los jugadores.

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Su mentor, el periodista Pablo Silva (49), quien decidió llamarlo 9.15 Fair Play Limit. Es una sustancia blanca y gaseosa que, a primera vista, parece espuma de afeitar. Pero no lo es. En el desarrollo, participó un químico, quien encontró una fórmula biodegradable, que no tiene impacto en la capa de ozono y no daña el césped de la cancha ni la salud de los jugadores.

La “línea” desaparece entre 45 segundos y 3 minutos desde que el árbitro la marca. Silva estaba jugando un torneo de ex alumnos que, dice, había sido “muy peleado”. Con el partido empatado, en el último minuto, tuvo, en sus pies, la posibilidad de marcar la diferencia, de tiro libre. Pero la pelota ​rebotó en la barrera. “Me enojé, discutimos fuerte y, cuando llegué a mi casa, supe que había que hacer algo”, recuerda. Ahí, arrancó un camino casi sin certeza de lo que sería. Entonces, buscó asesoramiento para encontrar la fórmula. Con el primer prototipo del producto, golpeó la puerta de la Asociación de Fútbol Argentino ( AFA).

Cuenta que el primero en aprobar la idea fue Julio Grondona, presidente de la entidad y vicepresidente de la FIFA, la casa rectora del fútbol mundial. “Sabía que ese era el filtro que tenía que pasar”, recuerda. El entrepreneur invirtió de su bolsillo para las primeras pruebas y, cuando el producto estuvo terminado, la AFA se convirtió en su principal cliente. “Al principio, tuvo algo ​de resistencia entre los árbitros. Pero, hoy, es una herramienta indispensable”, destaca.

A nivel internacional, el uso del aerosol fue aprobado por los miembros del International Football Association Board (IFAB) en marzo de 2012. Joseph Blatter, presidente de la FIFA, probó la funcionalidad en el Mundial Sub-17; luego, en el Sub-20 y, más recientemente, en el Mundial de Clubes de 2013, en Marruecos. El partido se juega con cuatro aerosoles y se renuevan en el entretiempo. Su duración depende de la cantidad de ejecuciones, la distancia del arco y la zona. 

Por ejemplo, si es de frente al arco, en la puerta del área, más hombres forman la barrera. Por lo que la línea es más larga. Su peso ronda los 160 gramos. El primer partido en el que el árbitro Luis Álvarez utilizó el aerosol fue Los Andes-Chacarita, por el torneo Nacional B, en 2008. 

De una fábrica de González Catán –donde tiene la producción tercerizada–, se exportó para las copas Libertadores y Sudamericana, dos competencias regionales. Tras el debut en Brasil 2014, el objetivo es expandirlo a nivel global. 

Como empresa, Silva considera que está en etapa de prueba y que la facturación se incrementará tras el reconocimiento que generará el Mundial. “Eso nos dará un panorama más seguro para pensar en el impacto y proyecciones de facturación”, admite Silva, quien, en el segundo semestre, exportará el producto a las
competencias de la UEFA. Asegura que instalar un planta propia en la Argentina es su máximo proyecto.



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