El fundador de la marca Patagonia dispara: “No respeto a las empresas públicas”
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El fundador de la marca Patagonia dispara: “No respeto a las empresas públicas”

De paso por la Argentina, el empresario reivindica su forma de hacer negocios: “Las compañías grandes están forzadas a crecer. Hasta que colapsan". Por Juliana Monferrán 25 de Agosto 2014

 

"Hicimos cosas que cualquier economista o empresario diría que son imposibles o tontas. Sin embargo, cumplimos 40 años. Probamos que son posibles y que es la mejor manera de hacer negocios”, aseguró Yvon Chouinard, CEO y fundador de la marca de indumentaria Patagonia, que facturó, a abril de 2013, US$ 575 millones y tiene 76 locales en todo el mundo.

Osado como pocos, una de las acciones más innovadoras que implementó fue  el aviso publicado en The New York Times el día del Black Friday de 2001. La imagen de una de las camperas más populares de la marca con una leyenda: “Don’t buy this jacket” (“No compre esta campera”). La idea fue tan disruptiva que Chouinard cuenta que, luego del aviso, vendió más camperas que nunca.

“Ese no fue el objetivo”, afirma. Agrega que encontró a mucha gente que piensa que no hay que comprar algo porque, en sus palabras, “uno está aburrido”. “Hay que hacerlo si, realmente, se lo necesita”, subraya. Hasta la fecha, en los Estados Unidos, casi 60.000 personas sellaron un acuerdo informal con la marca por el cual se comprometieron a pensar dos veces antes de comprar una prenda.

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Gigante. Facturó más de US$ 500 millones y está posicionada en más de 70 países. Foto: Apertura.

Sin embargo, esta iniciativa es parte de un acuerdo mayor con sus clientes: la Asociación Common Threads. De la mano de los consumidores, la entidad asume el compromiso de la compra y consumo sustentable de indumentaria haciendo foco en las “5R”: reducir, reparar, reutilizar, reciclar y reimaginar. Mientras que, con la publicidad, hizo énfasis en reducir, desde 2005, la firma anima a sus clientes a reciclar. Ya recibió 56,6 toneladas de prendas.

A la vez, la misma empresa impulsa la venta de sus productos usados. No sólo tiene espacios especiales en alguno de sus locales, sino que creó una tienda online en eBay y estableció un nuevo modelo de consumo.

Patagonia, por su lado, promete repararla en caso de rotura e, incluso, lanzó una serie de videos que enseñan a hacerlo. “Esto quiere decir que aceptamos la propiedad de esa prenda, aunque la hayamos vendido. Somos responsables de cerrar el círculo en el consumo y descarte”, señala.

¿Cree que los compradores de Patagonia adquieren productos sólo porque los necesitan?
Nooo, no todos. Pero sí los 60.000 que firmaron el acuerdo informal con nosotros.

 

 Las grandes empresas son tan reticentes al cambio. Y su objetivo es dar ganancias para los accionistas

Es como una evangelización.
Claro. El problema somos nosotros. Un puede ser alcohólico y, hasta que no le diga a todos “Soy un alcohólico”, nada pasa. Hasta que no confronte esa realidad, nunca dejará de serlo. Eso es lo que todos tenemos que hacer. Tememos darnos cuenta de que nosotros somos el problema. Y alguno de nosotros, de alguna manera, puede hacer algo al respecto.

¿Cree que las empresas lo están haciendo mejor que hace 10 años?
Sí. Lo sé porque vienen a nosotros todo el tiempo. Nike y Unilever trabajan con nosotros. Porque el daño que estas empresas causan al medioambiente lo hacen sin pensarlo. Una vez que empiezan a hacerlo, dicen: “Estamos haciendo esto mal. Lo haremos de otra manera”. Pero, ¿qué empresa pública (cotizante en Bolsa) dirá: “Tenemos que parar de usar combustibles fósiles”? O: “Tenemos que dejar de crecer 15 por ciento todos los años”.

¿Es más fácil para los emprendedores o las PyMEs?
Sí. Los emprendedores pueden moverse rápido. Las grandes empresas son tan reticentes al cambio. Y su objetivo es dar ganancias para los accionistas. Robert Wright escribió un libro en el que dice que, en el capitalismo, es imposible que una compañía pública sea responsable. No hay manera. No respeto a las compañías públicas. Están forzadas a crecer hasta que colapsan. Y la rapidez con la que crecen es la misma con la que mueren. Cuando se es una persona de negocios, es muy difícil restringir el crecimiento. Y, la verdad, no tengo una respuesta para esto. Lo único que sé es que todas las compañías existen porque nosotros somos adictos a sus productos. 

Extracto de la nota publicada en la edición aniversario (junio) de la revista Apertura.  



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