El desafío de tomarse un año sabático
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El desafío de tomarse un año sabático

El sueño de muchos parece no ser tarea fácil. Cómo pisar el freno y que todo sea según lo planeado. 

06 de Agosto 2012




Cuando tenía 18 años, en una reunión con amigos, planifiqué mi vida: a los 40, me jubilaba, para dedicarme a mi familia y a mí. Desde muy chico, tuve que trabajar duro para obtener lo que quería. Pero tampoco quería que el trabajo fuera el centro de toda mi vida. Fue precisamente lo que intenté hacer a los 42. Me sentía muy demandado por el día a día, como cualquiera que tiene una responsabilidad enorme de llevar adelante un start-up que no para de crecer y, también, por problemas personales.

Lo que más deseaba era compartir más tiempo con mis hijos. Me pareció que, después de acompañar a MercadoLibre en el gran paso de salir a bolsa, podía ser un buen momento institucional y personal para llevar adelante aquel ambicioso plan. Pero, honestamente, la vida sin el trabajo no fue lo que había soñado.

No es tan sencillo frenar de golpe cuando trabajar era lo único que sabía hacer desde adolescente. Fue el ejemplo que tuve: mi vieja, recién, a los 80 dejó su negocio de venta de sábanas que atendía totalmente sola. La parte de pasar tiempo con mis hijos funcionó muy bien. Pero había otras cosas que quería hacer que no salieron, como un poco más de deporte, y descubrí que tenía una hernia de disco. Sumado a esto, estaba el contexto mundial, con una caída en la economía… ¡Y yo sin generar recursos!

No fue fácil. No puedo vivir sin la adrenalina que tiene una puntocom, necesito hacer trabajar mi cabeza y tener proyectos. Si me preguntan cómo tomarse un año para reflexionar, mi consejo es que se necesita, al menos, un año para hacer la transición entre trabajar duro y dejar de hacerlo.  

*Sokolowicz es CIO de Despegar y también lo fue de MercadoLibre.



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