El desafío de la minería a cielo abierto
Negocios

El desafío de la minería a cielo abierto

Cuáles son las claves para el desarrollo del sector en la Argentina, según McKinsey. Las tendencias que envuelven a la actividad en el mundo y la nueva interacción público-privada.

Por Pablo Ortega 06 de Febrero 2013




Experimenta un auge económico a escala global pero no es ajena a controversias y desafíos múltiples, no sólo medioambientales. De la mano de un alza en los minerales en los últimos años, la industria minera atraviesa un nuevo paradigma. Los números así lo indican: el oro, el cobre y el hierro, por caso, multiplicaron por cuatro su precio promedio histórico desde 2005, lo cual está redefiniendo los planes de exploración alrededor del mundo. Se trata de un cambio estructural que se extenderá durante las próximas décadas, y en el que la Argentina tendrá un papel para jugar.

La consultora McKinsey identificó, en otra serie de la entrega Trending Topics, cinco tendencias que envuelven a la industria hoy y que serán determinantes a futuro. Los lineamientos se aplican al caso local, más allá de las particularidades que pueda presentar la actividad en cada provincia.

El trabajo, elaborado en exclusiva para APERTURA por los consultores Martín Maestu y Matías Marcote, plantea que la revolución asiática que están protagonizando China y la India alienta el desarrollo de infraestructura, la cual requiere grandes cantidades de minerales como cobre, mineral de hierro y zinc. “Esta urbanización acelerada continuará por, al menos, una década más, y después dará pie a una fase en la que el consumo seguirá creciendo por una mayor demanda de commodities (que estimula la demanda de carbón térmico y gas) y alimentos (que requieren potasa, fosfato y otros minerales como fertilizantes)”, sostiene el informe.

La proyección se basa en que alrededor de 1200 millones de personas migrarán de la pobreza a la clase media en esos países, hecho que incrementará la demanda. La segunda clave para entender las perspectivas del sector es que varias commodities están llegando a su límite geológico: las reservas enfrentan tasas de agotamiento cada vez mayores, y los nuevos yacimientos son de menor riqueza de mineral, o están ubicados a mayor profundidad. Por ejemplo, hace 20 años, un proyecto de cobre requería un porcentaje de mineral por tonelada de tierra del 1 por ciento para ser viable económicamente; hoy, se realizan proyectos con menos de 0,5 por ciento.

Por este motivo, las mineras están explorando en regiones otrora ignoradas. Si antes preferían operar en países estables y con buena infraestructura, como Canadá o Australia, ahora lo hacen en lugares más riesgosos (África y algunas ubicaciones de Asia). No obstante, la falta de mano de obra capacitada en regiones críticas, combinada con un aumento de la complejidad en los procesos de ingeniería, repercute en los costos de producción e inversión de las empresas, señala el informe de McKinsey. Pero hay un tercer factor que ejerce una influencia preponderante, y está ligado a lo político. Debido al carácter controvertido que posee la industria minera, es cada vez mayor el peso que ejercen las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y los propios gobiernos sobre la operatoria del sector.

MINERIA _ IMG
Perspectivas. Unas 1200 millones de personas migrarán de la pobreza a la clase media en los países donde se explote la actividad.

Las ONG del lugar pueden obstaculizar o impedir, directamente, el desarrollo de una explotación, y los gobiernos presionan para incorporar valor a los minerales. “Se observa una tendencia de aumentar la participación del gobierno sobre las utilidades de las empresas mineras para solventar crecientes necesidades de gasto social”, apunta el informe.

Otra forma que poseen los gobiernos para aumentar su participación en las utilidades es la aplicación de derechos de exportación (retenciones). El mayor control por parte de la comunidad y de los gobiernos locales obliga a las mineras a incrementar fuertemente su trabajo social en la región donde operan.

La presión ambiental también está en aumento. Nuevas regulaciones para reducir las emisiones de CO2 tendrán un impacto en la demanda de commodities, prevé McKinsey, con una potencial suba de costos para productores marginales. Este efecto puede ser positivo o negativo, según el mineral. Todo este cuadro se interrelaciona con la quinta tendencia: la innovación tecnológica en los procesos de producción, que está permitiendo incrementos de productividad.

La Argentina y la región

En este contexto, América latina se posiciona favorablemente por su gran potencial minero, indica McKinsey. La riqueza de la región incluye minerales que son y continuarán siendo muy atractivos para el mercado internacional. ¿Qué rol le cabe a la Argentina, si quiere aprovechar esta oportunidad? Dado el panorama que caracteriza al sector, el trabajo afirma que para los países es particularmente importante aumentar la competitividad, por dos razones.

La primera, que el alza de costos y de la complejidad para operar aumenta la pendiente de la curva de oferta global y, por ende, la diferencia de costos entre países. La segunda: los altos precios generan un boom de inversiones en exploración, por lo que es el momento de aprovechar esta ventana de oportunidad.

Para mejorar la competitividad, se deben combinar varios factores, plantea el informe. Algunos de ellos dependen de manera directa de las políticas públicas y empresariales. Aspectos como la regulación y la carga impositiva inciden directamente en la estructura de costos de una industria, se sabe. La estabilidad macro también es un dato que influye sobre la competitividad.

“La ley de recursos minerales tiene un impacto significativo en las inversiones requeridas y los costos operativos de los proyectos mineros, lo cual afecta de manera directa el atractivo económico”, señala. Otro factor que tiene su peso es el acceso a los insumos. Debido a que los productos de minería son, esencialmente, commodities, los costos de los insumos son importantes debido a que tienen gran influencia en la diferenciación de proyectos. Algunos de esos insumos –por caso, la electricidad– pueden competir con las necesidades de otras empresas.

En la Argentina existen en este momento varios proyectos de gran escala en construcción, como Pascua Lama, Cerro Negro, Potasio Río Colorado y Agua Rica. McKinsey plantea que el sector tiene potencial para crecer a más del 30 por ciento anual durante los próximos cinco años y crear más de 150.000 empleos en ese período. La inversión de los proyectos en construcción supera los US$ 15.000 millones. Pero algunos de ellos, como Potasio Río Colorado y Cerro Negro, enfrentan retrasos en la construcción debido a la escasez de talento especializado en minería e ingeniería. “Para destrabar esos retrasos, es importante que se establezcan reglas claras y compromisos concretos –entre las autoridades y la industria– para que los proyectos se hagan realidad y no se queden en el papel”, concluye.


La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista APERTURA (Diciembre de 2012).



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas