El avance de la sidra: cómo quiere ganar su lugar fuera de las Fiestas
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El avance de la sidra: cómo quiere ganar su lugar fuera de las Fiestas

La estrategia del sector para vender la bebida más allá de la época del brindis. Por Ezequiel Chabay 24 de Diciembre 2015

Cualquier televidente habrá observado la fuerte campaña publicitaria impulsada por los grandes productores de sidra para incentivar el consumo en las fiestas y también fuera de la temporada de brindis. Mientras sucede esto, los pequeños productores trabajan para subirse a la ola y aumentar sus márgenes en un negocio promisorio entre el público joven y los consumidores de cerveza.

Aunque el negocio de la sidra se mantiene sin grandes cambios (se producen 75 millones de litros y el consumo per cápita está anclado en 1,7 litro), hay una tendencia global hacia bebidas easy to drink y de baja graduación. La sidra asoma con chances, pero sus ventas se concentran, en un 80 por ciento, en noviembre y diciembre. Por eso el impulso a la desestacionalización del producto.

En 2015, el sector esperaba crecer hasta 3 por ciento y superar los $ 1.000 millones que la sidra mueve a precio de fábrica. Javier Trucco, referente de Sidras de la embotelladora CCU y titular de la Cámara Sidrera, es cauto en anunciar el cumplimiento de los objetivos, pero reconoce los movimientos del mercado: “La sidra está siendo consumida en otros momentos, y ya se ha triplicado el consumo en los meses fuera de temporada”. Trucco asegura que están liderando una “reconfiguración de la industria” aprovechada entre tanto por los pequeños productores y los hacedores artesanales.

Burbujas, de abajo hacia arriba

La oportunidad fue visualizada, entre tantos otros, por Ernesto Barrera y María Inés Caparros, una pareja de ingenieros que produce sidra en Villa Regina, Río Negro, desde hace tres años. “El desembarco de CCU nos ayudó muchísimo, ya que somos una empresa mínima y cualquier intento de sacudón al mercado sería imposible”, explica Barrera, y aclara cuál es su segmento: “No vamos al commodity. Hacemos sidra de calidad, de alta gama, embotellada al pie del árbol”. Anualmente elaboran 30.000 botellas, que se consiguen a $ 100 en vinotecas y por un poco más en restaurantes top de Buenos Aires.

Carlos Gorgoglione, de la firma Los Amaya, orientada al segmento premium,  asegura que “hay muchos productores trabajando el concepto de calidad y elaborando sidras para hacerla compañera de alimentos”. La firma a la que está asociado elabora 45.000 litros anuales, envasados en botellas de 750cc, similares al champagne, con bozal importado y corcho portugués. Entre $ 75 y $ 100 en vinotecas, restoranes y hoteles.

Entre tanto, el consumo de sidra va en alza en los Estados Unidos y varios países de Europa. Según la Oficina de Comercio para Bebidas Alcohólicas, los norteamericanos pasaron de consumir 24,2 millones de litros en 2007 a  204 millones en 2014. Las sidras de baja tirada -domésticas o gourmet- lograron ventas por u$s 500 millones el último año, y esperan crecer más del 100 por ciento de aquí a cinco años. Con productos artesanales, premium o gourmet, los productores a baja escala también quieren brindar en estas fiestas… y más allá.



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