El arte de decir que no
Negocios

El arte de decir que no

Ya sea en la vida cotidiana como en el trabajo, negarse a una situación puede ser un problema. Las tres condiciones a cumplir.

06 de Agosto 2012




Para decir que no en la vida profesional, se deben dar tres condiciones: fuertes convicciones, claridad conceptual y transparencia en el accionar. Esos son los tres activos que puse en juego en la gestión pública. Fue necesario tener una clara conciencia de los límites técnicos y personales.

Martín RedradoDesde nuestro trabajo, se puso límite a varias iniciativas inconducentes que llegaban desde el poder político: en abril de 2006, el Ejecutivo sondeó la posibilidad de utilizar las reservas internacionales para comprar una participación accionaria en Repsol; en febrero de 2007, se solicitó al Banco Central la asignación de reservas para financiar una porción del Plan Nacional de Infraestructura; en enero de 2009, el Poder Ejecutivo nos solicitó la evaluación del otorgamiento de redescuentos para fomentar la venta de automóviles.

En todos estos casos, dijimos: “No”. Más aún, las crecientes necesidades de financiamiento del sector público no ahorraron tensiones para “mover” los límites preexistentes, ya fuera directamente a través del Banco Central o, indirectamente, vía el sistema financiero privado.

Pese a las presiones, en el período 2004-2010, el financiamiento al Tesoro nunca se apartó de los topes establecidos en la Carta Orgánica, mientras que, normativamente, se fueron haciendo más estrictos los márgenes de los bancos para financiar al Estado, de modo de liberar recursos para el crédito al sector privado.

Para decir que no, es preciso tener independencia de criterio. En nuestro caso, esto no significa confundir autonomía con autismo. Es necesaria la coordinación de la política monetaria, financiera y cambiaria, con el resto de los brazos de la política económica, en especial, con la política fiscal, como condición necesaria para la sustentabilidad en el tiempo.

Caso contrario, sin coordinación, cada política, decidida de manera aislada y sin visión de conjunto, podría transformarse en una fuente de inestabilidad y en un mensaje esquizofrénico a la sociedad. En síntesis, cuando se llevan las convicciones como pilar en la vida profesional, hay que estar preparado para llevarlas hasta las últimas consecuencias. Yo lo hice. Y lo volvería hacer porque lo trascendente en la vida son los valores que les transmitimos a nuestros hijos y a las futuras generaciones.

 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas