Diferencia entre una infracción tributaria y un delito de evasión
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Diferencia entre una infracción tributaria y un delito de evasión

23 de Julio 2012




Constantemente se discute cual es la diferencia entre una infracción tributaria castigada con pena de multa de hasta 10 veces el valor de la infracción y un delito de evasión castigado con una pena de hasta seis y nueve años prisión, pues si bien ambas figuras se encuentran tipificadas en leyes distintas, lo cierto es que la redacción utilizada es similar.

La primera diferencia que surge nítida es el monto establecido como límite de punibilidad en los delitos tributarios que actualmente es de $ 400.000. Sin embargo, no puede ser esa la única diferencia entre ambos, pues el derecho penal castiga conductas disvaliosas y no meros resultados o perjuicios económicos.

Se debe partir en primer lugar de la concepción del derecho penal como ultima ratio del ordenamiento jurídico, es decir, como última instancia para resolver los conflictos sociales que no encuentran adecuada respuesta en otros órdenes del ordenamiento jurídico. De manera tal que cuando el no pago de los impuestos en su justa medida resulta solucionable de manera proporcionada con la aplicación de una multa de hasta diez veces el valor de lo omitido, deviene excesiva la intervención del derecho penal, que añade a dicha sanción una pena de prisión.

Por lo tanto, partiendo de esos conceptos, para tener por constituido un delito de evasión tributaria no es suficiente que un contribuyente haya eludido el pago de tributos por arriba de $ 400.000, ya sea omitiendo la presentación de la liquidación correspondiente o presentando una liquidación considerada incorrecta, sino que es necesario que exista de su parte un plus, una maquinación fraudulenta a través de maniobras engañosas que logren esconder el hecho imponible y de éste modo dificultar el debido control del ente recaudador.

Ello también es sostenido por la jurisprudencia que entiende que no alcanza con simples maniobras o mentiras, sino que es necesario la presencia de “… acciones u omisiones en las cuales la maniobra utilizada se encuentra acompañada por el despliegue de un elemento adicional: una ‘mise en scene’ dirigida a ocasionar el error, inevitable en el fisco”1 . “Las figuras dolosas previstas en el artículo 1º de la ley Nº 24.769 y en el artículo 46 de la ley Nº 11.683 prevén como medio comisivo declaraciones engañosas u ocultaciones maliciosas, con la única diferencia que la figura penal sólo emplea esos términos en forma ejemplificativa, ya que agrega: “o cualquier otro ardido o engaño”. Por ello, en la idoneidad del ardid para engañar al Fisco debe buscarse la difícil armonización de ambas figuras…” .2

Es que si no se exigiera ese plus de idoneidad en el ardid como para engañar al Fisco como diferencia entre una y otra figura, se estaría erigiendo como delito la prisión por deudas, lo que sería violatorio de los más elementales principios del derecho penal y de la legislación constitucional vigente (art. 7 de la CADH).

En otras palabras y a modo de conclusión, la sola omisión del pago del impuesto no constituye delito, si no está acompañada de toda una serie de maquinaciones que acompañen a esa liquidación inexacta (confección de facturas falsas, doble contabilidad, supresión o no emisión de los que surjan obligaciones tributarias, balances y asientos contables inexactos, etc.).
 
1C.N.A.P.E. Sala “A”, reg 563/04 rta el 3/8/2004.
2C.N.A.P.E., Sala “A”, Reg. 563/04, rta. el 3/8/2004.



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