Debido a las posibilidades de fraude, las multinacionales evitan operar en la región
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Debido a las posibilidades de fraude, las multinacionales evitan operar en la región

Casi tres de cada diez compañías ubican a los países de América latina como los principales territorios en los que no desean establecer su negocio. Radiografía del fraude corporativo a nivel mundial.

10 de Diciembre 2015

La corrupción denunciada en la FIFA y el escándalo de los motores diesel de Volkswagen son sólo la punta del iceberg de un fenómeno que afecta al ámbito corporativo a nivel global: el crecimiento del fraude. En el último año, tres de cada cuatro compañías fueron víctimas de algún tipo de estafa, un porcentaje 14 por ciento mayor si se lo compara con cifras de tres años atrás, según un análisis de Kroll. Y en este sentido, la imagen de la región tiene un impacto negativo a la hora de atraer inversiones: un 27 por ciento de las compañías consultadas por la consultora evitan hacer negocios en América latina para evadir exponerse a la posibilidad de sufrir un fraude.

Kroll decidió titular a su reporte anual sobre fraude a nivel global “Vulnerabilidades en aumento”. Además de verse inspirada por el descubrimiento del aumento de casos de estafas, las pérdidas económicas también fueron otro indicio de que las compañías se encuentran cada vez en un mayor riesgo. En la edición 2015/2016 del informe, un 69 por ciento de las empresas encuestadas sufrió una merma financiera motivada por un caso de fraude, un porcentaje cinco puntos mayor con respecto al año anterior.

La principal estafa perpetrada a nivel corporativo durante 2015 fue, según Kroll, el robo de activos físicos, mencionado por un22 por ciento de los consultados. Otro 17 por ciento aseguró que había sido víctima de fraude llevados a cabo por vendedores o proveedores, mientras que un 15 por ciento de los encuestados sufrió robos de información. Pero más allá de los delitos cometidos, es la sensación de inseguridad la que pisa cada vez más fuerte en las empresas. Ocho de cada diez ejecutivos consultados creen que sus organizaciones se volvieron más vulnerables durante el último año. Específicamente, un 51 por ciento piensa que está alta o moderadamente expuesto al robo de información.

Según el reporte de Kroll, “en un mercado global donde muchos negocios internacionales tienen a cientos de otras compañías en su cadena de suministro, los riesgos de ser atacado se vuelven más difíciles de identificar y mantener bajo control”. Un 49 por ciento de los ejecutivos encuestados siente que su organización podría ser víctima de un fraude principalmente en lo que refiere al trato con  vendedores y proveedores. Del mismo modo, otro 40 por ciento de consultados dijo sentirse vulnerable al requerimiento de sobornos, una situación cuyas probabilidades de suceder aumentan cuando una compañía se expande a un territorio desconocido o nuevo.

Sin embargo, los agentes externos no son quienes representan la mayor amenaza para las corporaciones. De aquellos ejecutivos encuestados por Kroll cuyas organizaciones sufrieron fraudes, en un 81 por ciento de los casos en los que se pudo identificar al autor, la estafa provino de alguien interno a la compañía; y un 45 por ciento de esos episodios estuvieron a cargo de un empleado junior. Por ello, quizás, es que un tercio de los ejecutivos encuestados señala a la alta rotación de personal como una de las principales razones que motivan los casos de fraude.

El personal interno no solo se volvió protagonista a la hora de encontrar culpables, sino que su involucramiento también tuvo importancia al momento de develar irregularidades: un 41 por ciento de los casos de fraude fueron expuestos gracias a denuncias de empleados de la compañía, según lo respondido por los ejecutivos consultados por Kroll.

Frente a este panorama, la entidad autora del informe recomendó implementar procedimientos que puedan ayudar a identificar, mitigar y manejar los riesgos de ser víctima de un fraude. ”No hay una solución absoluta o perfecto, (…), y como resultado, la energía y los esfuerzos deben estar puestos no solo en la prevención, sino también en la capacidad de respuesta frente a este tipo de situaciones”, sostuvo Kroll en sus conclusiones. Y agregó: “Estar bien posicionado para implementar respuestas rápidas y decisivas es tan crítico como mitigar esos riesgos”.



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