Daniel Artana:
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Daniel Artana: "El congelamiento de precios está destinado a fracasar"

Economista jefe de Fiel, cree que "lo del Indec es un disparate y que la inflación hay que bajarla en forma urgente". Y asegura que el problema económico argentino pasa por un gasto público "enorme"

08 de Febrero 2013




Daniel Artana cumple este mes sus primeros 26 años en Fiel, uno de los think tanks más prestigiosos para el establishment local. Su tarjeta dice economista jefe aunque también podría decir profesor de la Universidad de La Plata o de la Di Tella donde también se desempeña hace ya varios años.

"La discusión entre liberales o no liberales no es relevante hoy", se enoja Artana cuando se le pregunta por el dilema actual entre ortodoxos u heterodoxos. Léase de acuerdo a su opinión hoy no se trata de un debate de biblioteca entre Milton Friedman o John Maynard Keynes sino de políticas de fondo.

"Excepto los funcionarios del Gobierno el resto de los economistas cree que lo del Indec es un disparate y que la inflación hay que bajarla. Hoy son mínimas las diferencias de punto de vista ya que se da la coincidencia en que hay problemas muy obvios escondidos debajo de la alfombra", describe. Y agrega: "el riesgo en nuestro país pasa por las etiquetas. Cuando uno plantea los problemas te tratan de ajustador".

En un diálogo mano a mano con este medio, Artana analiza la realidad argentina actual sin ningún tipo de edulcorante.

 ¿Cuál es su opinión sobre el nuevo congelamiento de precios en la Argentina?
En realidad no está claro cuan duro va a ser. Hay varias preguntas que siguen latentes. Los acuerdos de precios y salarios que son la variable heterodoxa de un plan de estabilización no pueden sustituir al resto de los instrumentos. Debe haber consistencia entre la política fiscal, la monetaria y si querés sumarle el tema de los salarios. De la forma actual el acuerdo está destinado a fracasar.

En Uruguay se realizó un acuerdo similar…...
Uruguay hizo un acuerdo por 60 días el año pasado y el día 61 los precios se dispararon. Cuando la gente vivió una inflación superior al 20 por ciento tratar de llevar esa pauta como referencia de paritarias es pensar que los sindicalistas son tontos. Además, ¿el resto de la cadena de valor qué? El gobierno viene insistiendo con acuerdos y la política ya fracasó. Entonces por qué algo que viene fracasando va a funcionar bien en esta oportunidad. Así no se resuelve el problema sino con una política monetaria y fiscal acorde para bajar la tasa de inflación que es exactamente lo contrario de lo que está haciendo el gobierno en los últimos años.

La brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo es cada vez mayor. ¿Qué puede pasar en el corto y largo plazo?
Depende de un montón de factores. Dependerá del ritmo de emisión monetaria ya que cada vez hay más pesos circulando por dólares de reservas netas del Banco Central (N de R: netas de los encajes de los argendólares). Hoy sobra liquidez. El gobierno emitió mucho en diciembre y trabó la oferta de dólares oficiales para turistas, por otra parte se llevan 15 meses en los que el giro de regalías y dividendos al exterior es prácticamente cero cuando en tiempos normales era de 400 millones de dólares por mes. Además habrá que ver qué es lo que el Banco Central está dispuesto a sacrificar de sus reservas. Lo cierto es que si se sigue emitiendo como loco, la brecha entre el oficial y el paralelo se puede ampliar.

Pero si existiera algún giro en la política del Central…
Si el gobierno se pone más prudente con la emisión va a ayudar a calmar el dólar paralelo.

¿Pero el dólar oficial actúa como un ancla de la inflación?
Hoy tenés el dinero, los salarios y el gasto público creciendo arriba del 30 por ciento por año y el único factor de moderación es el tipo de cambio oficial que crece al 15 por ciento anual pero eso ha generado un atraso cambiario que en algún momento deberá ser corregido. El problema es que el programa que hace el gobierno lleva a una inflación alta tanto en pesos como en dólares. Lo que hoy ocurre es lo que uno esperaría que ocurra: una brecha alta entre los distintos tipos de cambio, una inflación alta y un atraso cambiario creciente.

FIEL ARTANA

¿Será muy complejo corregirlo?
Siempre se puede corregir pero cuanto más demorás la situación más difícil será. No se puede patear más allá de después de la elección. Es decir, de acá a octubre se puede seguir con esta mezcla inconsistente pero después de ahí la gente se va a hacer preguntas. La soja jugará un rol esencial. Si está a 800 dólares la economía sonríe y si está a 400 el problema será muy grave.

¿Tomar medidas similares a las de Dilma Rousseff con los alimentos es replicable en la Argentina?
En el caso de la Argentina ya existe una tasa de IVA especial para los alimentos con lo cual no es aplicable para el país. Además, se trata de situaciones muy distintas.

Sí... pero la presión tributaria es récord en el país…
El enorme tamaño del estado actual será la más pesada herencia del modelo k para su sucesor. La participación del estado en la economía local es la más grande de toda latinoamérica, la presión impositiva también es la líder de la región y además no alcanza porque desde el Gobierno se recurre también al impuesto inflacionario. Tenemos un estado muy grande y sigue habiendo problemas serios en la calidad y cantidad de bienes públicos esenciales. Hay, por ejemplo, un gasto récord en educación y estamos casi últimos en las pruebas Pisa de calidad globales. También para las provincias la discusión salarial se convierte en un problema de todos los años por la falta de recursos genuinos y exceso de empleo público. Se gastó poco en infraestructura y mucho en empleados públicos.

¿Ese es el principal problema?
Hoy tenés impuestos desopilantes en la Argentina porque el gasto público es muy alto. Además, el impuesto inflacionario aporta dos puntos del Producto Bruto Interno y tampoco alcanza. Hay que poner en caja a los tres estados. El gasto público ya es cercana al 45 por ciento y la presión está cerca del 40 por ciento.

¿La economía real ya siente el impacto?
El empleo privado está parado. La economía va a crecer un poco más que el año pasado, habrá algo más de empleo privado pero no será un año muy dinámico.

¿Qué rol ocupa la dirigencia política en esta realidad?
A gran parte de la dirigencia política le encanta este nivel de participación del estado en la economía. Todo el mundo critica un montón de cosas porque está del otro lado pero a muchos les interesaría controlar este tipo de realidad.

Sin embargo no son pocos los que se quejan ya de la presión de los impuestos…
La presión tributaria no se notaba mucho hasta 2007-2008 porque tenías un tipo de cambio competitivo, superávit fiscal y hacía que el sector transable ganara mucha plata. Con el atraso cambiario los números te sonríen menos que antes, el ratio Ebitda-ventas ha caído en forma importante y eso ya se ve en muchos sectores. Las empresas ganan menos plata que antes.

¿Qué pasa con la eficiencia de los impuestos?
Hoy la mayoría empieza a sentir que una cosa es pagar impuestos caros y que luego vuelvan con más infraestructura y servicios, en definitiva con más eficiencia y otra muy distinta es que no vuelvan los aportes que hacen todos los privados. De hecho hoy se da una gran redistribución entre privados. El que puede paga seguridad privada y no sufre las consecuencias de la inseguridad o lo mismo ocurre con el sistema de salud.

¿Es posible una reforma impositiva en el corto plazo?
¿Con qué vamos a financiar una nueva suba en el mínimo no imponible de ganancias si no hay recursos? Muchos hablan de gravar la renta financiera pero eso no permitiría ni siquiera cubrir una parte importante del monto. El verdadero problema de la Argentina es que el gasto es enorme. Es contradictorio que gran parte de la dirigencia política esté de acuerdo con los subsidios universales y pretenda financiarlo con un impuesto a los ricos.

Otra de las estrategias locales pasa por la sustitución de importaciones…
La Argentina es hoy una de las economías más cerradas del mundo. Tiene un nivel de cerrazón parecido a Brasil pero nuestro país vecino tiene un tamaño muy superior. Creo que en lugar de mirar a los países más competitivos nos fijamos en Brasil que ha sido en los últimos 15 años un país de crecimiento. Perú duplicó su tamaño de la economía en los últimos 15 años, Chile viene de años muy buenos y sigue creciendo, Colombia también está bien. Brasil lo que hizo fue arreglar su macro pero no es una economía ejemplo del planeta. La discusión en ese país es porque se crece poco y se invierte tan poco ya que se invierte menos de 20 puntos del producto. Es poco ambicioso tomar como referencia a un país de tan baja inversión y crecimiento tan mediocre.

Otro de los temas que siempre están en agenda es el Indec. ¿Se puede corregir la realidad del organismo?
Es complejo porque idealmente deberías hacer una corrección para atrás de las estadísticas. Llevamos varios años con problemas en la estimación de la inflación que más recientemente se han extendido a la estimación de la actividad económica. Corregir para atrás podría generar pasivos contingentes.

¿La moción de censura del FMI es otro problema hacia adelante?
Más allá del juego político es incomprensible que por la revisión del artículo cuatro se llegue a esta instancia. Algunos países negocian el momento de la publicación de la revisión pero solamente un puñado se niega a que se haga. El costo de no tener en orden la situación con el Fondo Monetario es que hace más difícil un arreglo con el Club de París pagando en cuotas.

 



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