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Negocios

Cuáles son las inversiones que más rendirán en lo que queda de 2014

Con un inicio de año prometedor, sólo resta ver qué deparará el camino hacia diciembre. Opciones para ganar en tiempos de inflación.  Por Ignacio Olivera Doll 24 de Septiembre 2014

 

La primera mitad del año dejó ganancias de hasta el 200 por ciento a quienes encontraron, a tiempo, las oportunidades de compra en la Bolsa. El giro hacia la ortodoxia del Gobierno apuró a los inversores a lanzarse sobre los activos argentinos, que veían más golpeados y postergados en los últimos años. Los más arriesgados encontraron sus mejores recompensas en las acciones energéticas, de bancos y en bonos en dólares. En el mercado, recomiendan tomar ganancias y prepararse para lo que viene: una época de turbulencias que no durará para siempre y que, con el horizonte ya despejado, mostrará, otra vez, alternativas ambiciosas.

El intento del Gobierno de girar hacia la ortodoxia, después de un adverso resultado electoral, había empezado a sincerar variables postergadas, que ponían en riesgo a la economía. Y el mercado se entusiasmó a partir de entonces, con el principio de una solución de fondo para los problemas de siempre: recesión, inflación y cepo cambiario. La fuerte suba de tasas de interés, las decisiones de liberar, parcialmente, la prohibición para ahorrar dólares y de renovar la medición de precios del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec), y el cierre definitivo del acuerdo con el Club de París y del litigio con la petrolera española Repsol, hicieron pensar a los inversores que el Poder Ejecutivo se embarcaría, por primera vez desde sus inicios, en políticas más amigables con el capital y los mercados internacionales.

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Triunfo. La bolsa vio cómo sus títulos se movían en terreno positivo desde el inicio del año. Foto: Archivo.

Quienes apostaron por este viraje se abalanzaron sobre los activos argentinos que se consideraban más golpeados, para aprovechar los precios de oferta y obtener las mayores subas de los últimos años. Ganaron los más audaces: sólo en la primera mitad de este año, las compañías de servicios públicos –y especialmente las energéticas, que, postergadas por la falta de un ajuste de tarifas en la red eléctrica, duplicaron y hasta triplicaron sus precios–, las acciones de bancos (avanzaron entre 50 y 100 por ciento, contra un dólar que se apreció 24 por ciento con relación al peso).

“Todo empezó con un cúmulo de decisiones que tomó el Gobierno, que, en algunos casos, incluyó el ajuste de tarifas (si bien, todavía, falta mucho en esto) y que mejoró la rentabilidad a empresas de servicios públicos. A esto, se le sumaron las expectativas que se generaron respecto de un nuevo gobierno en 2015. El mercado empezó a anticiparse a un modelo mucho más ortodoxo que en el pasado y esto impactó positivamente”, comenta Alejandro Bianchi, el analista del sitio especializado InvertirOnline. “En la primera mitad del año, hubo un rally alcista en equity (acciones) y fue lo que mejor rindió”, agrega.

Había, esta vez, un fundamento para creer en el giro: la escasez de divisas apremiaba y el Gobierno se veía, así, empujado, forzosamente, ante la necesidad de tomar dólares prestados en el exterior. Con un riesgo país que se acercaba a los 1000 puntos básicos y los mercados internacionales, prácticamente, cerrados desde el default de 2001, el plan oficial fue emprolijar la economía, tal como reclamaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reducir el costo de financiarse en el exterior.

La primera mitad del año dejó ganancias de hasta el 200 por ciento

El primer semestre materializó expectativas que tenían los inversores desde tiempo atrás sobre el upside de las acciones argentinas en el mediano plazo. Pero que, hasta entonces, no se había cumplido por falta de una promesa creíble sobre el cambio de rumbo económico. El mercado apostaba a que la principal ganancia se daría en los activos de mayor plazo. Y consideraba que, en el equity, especialmente, había sectores tan golpeados que, ante un escenario positivo reaccionarían con recompensas siderales. Así fue como la quita de subsidios en el servicio eléctrico convirtió a Edenor en la acción argentina de mejor rendimiento de la Bolsa local y la de Nueva York. Sus papeles en Buenos Aires se encarecieron un 206,4 por ciento y sus ADR, un 167 por ciento. El ajuste de tarifas, hecho realidad, mejoró las expectativas sobre todas las energéticas y extendió la euforia bursátil al resto de las compañías de servicios públicos: la cotizante Pampa (controlante de Edenor) subió un 113 por ciento desde enero a junio; Central Puerto, un 139 por ciento; Transportadora Gas del Norte, un 100; Central Costanera, un 120; Transener, un 119 por ciento; Petrobras, un 363; y Metrogas, un 205 por ciento.

El comienzo de 2014 recompensó a los más arriesgados: a quienes se lanzaron sobre activos puntuales de renta variable que, por sus fundamentals, se habían mostrado atractivos durante todos estos años pero que nunca habían terminado de despegar; y a quienes percibieron antes que el resto que el giro económico llevaría, finalmente, el precio de estas empresas argentinas a valores más razonables.

“En la primera mitad de 2014, ganó el más audaz. El que empezó el año teniendo bonos con CER encontró buenas ganancias, una vez que se modificó el índice de precios al consumidor (IPCNu). Estos títulos indexados tuvieron una ganancia de capital del 25 por ciento de un día para el otro. También, aquellos que apostaron a los bonos en dólares en la parte larga de la curva (los de mayor plazo, como el Par y el Discount, que vencen en 2033 y 2038). En cambio, el perfil cauteloso fue poco recompensado. El tenedor de warrants (cupones de PBI), un activo, en general, más conservador, perdió: los cupones tuvieron una enorme volatilidad y sufrieron el impacto por las especulaciones en torno al indicador de crecimiento de la economía y el pago”, explica el analista Alejo Costa, de Puente.

Invertir. Las empresas energéticas rindieron y se ubicaron como una opción a considerar. Foto: Archivo.

Los bancos fueron un tema aparte. La devaluación de enero los encontró con una buena porción de su posición en dólares y los favoreció, con ingresos contables de hasta $ 9700 millones, a nivel sistema, sólo en ese mes, por las diferencias de cotización de sus activos. Hubo entidades que registraron, con esto, ganancias que no hubieran percibido en un año entero de buenos negocios. Y que sólo encontraron márgenes de rentabilidad más acotados una vez que el Banco Central resolvió incrementar la regulación sobre el sector, imponer topes a tasas de interés y prohibir el cobro de algunas comisiones.

El ingreso excepcional de la devaluación se tradujo, junto a las promesas de cambio en el clima de negocios para toda la economía argentina, en una buena performance para los papeles del sistema financiero en la Bolsa. Sólo en el primer semestre, el BBVA Francés subió casi 100 por ciento; el Banco Macro, un 85; el Galicia, un 64; y el Patagonia, un 67 por ciento.

“Había acciones que estaban a precios de liquidación. Y, en este contexto, los bancos acompañaron al mercado. El valor de los papeles del MerVal subió con fuerza en dólares, más allá del recorrido que tuvo el tipo de cambio. Hoy, el MerVal está, calculado en dólares, en los 900 puntos, contra un máximo histórico de 962”, completa Bianchi, de InvertirOnline.

La devaluación de enero encontró a los bancos con una buena porción de su posición en dólares y los favoreció, con ingresos contables de hasta $ 9700 millones


La situación de los bonos (la renta fija), si bien mostró subas significativas, no fue igual. Y esto no sólo porque, en general, la renta variable (acciones) sube más que la fija por las características de los activos en sí. Sino, también, porque no había bonos que estuvieran a precios de default; al contrario: con precios muy altos. Con todo, el optimismo bursátil alcanzó para afirmar sus precios y hasta para dejar avances nada despreciables en algunos títulos.

El Par y el Discount en dólares, ley Nueva York, afectados por las negociaciones en torno al reclamo de los holdouts, subieron un 36,5 y un 31 por ciento, respectivamente, en el primer semestre. Los que están bajo legislación argentina, un 9,6 y un 5,6 por ciento. Y, en el resto, entre los que se encuentran el Global 2017, el Boden 2015 y el Bogar 2018 (pesos), las subas fueron de 10 a 20 por ciento.

Estrategia para la segunda mitad

Los tiempos que vienen parecen más difíciles. Ante la volatilidad prevista en el segundo semestre, los analistas recomiendan tomar lo cosechado y mantener la mayor liquidez posible, para estar preparado cuando aparezcan las oportunidades de compra. “Lo más aconsejable es efectivizar la ganancia y pasarse a moneda dura. Es lo que veremos a partir de ahora: un flight to quality (un vuelo a la calidad) o un traslado a activos que den más seguridad. En este último mes, uno debería haber vendido todo y comprar dólares a través de la Bolsa. Conviene estar totalmente líquido o tomar alguna cobertura vía Cedears o alguna acción extranjera que no se vea afectada por el ruido local”, comenta Eduardo Fernández, de RAVA Sociedad de Bolsa.

Griesa. El fallo del juez y el conflicto con los fondos buitre apenas frenaron el boom. Foto: Archivo.

Los Cedears son certificados de depósitos de firmas extranjeras que cotizan en la plaza porteña y que siguen la evolución de las acciones de la misma empresa en el exterior, de acuerdo con el tipo de cambio. Son elegidas como una protección frente a posibles ajustes cambiarios o turbulencias locales. Algo similar sucede con las acciones extranjeras que se negocian en el MerVal. “Veo bien a Google o a Apple, entre los Cedears, y a Petrobras, entre los papeles del exterior”, aclara Fernández. Petrobras Brasil, dice, muestra buenas señales a largo plazo: “Con ella, se evita el riesgo argentino. Aunque, a la larga, seguirá al dólar. Pero hay un cambio de tendencia con Brasil en las acciones. Petrobras se ve favorecida por un próximo aumento en las tarifas de combustible y las elecciones de octubre, en ese país”.

Costa, de Puente, considera que lo ideal es tener una posición ya armada con miras a 2015. “Dentro del equity, elegir los sectores que más se beneficiarán con el upside frente a un cambio de Gobierno: Pampa, YPF, el sector bancario o de utilities. Y, dentro de bonos en dólares,  lo mejor es reducir la posición para quedarse un poco líquido y, en el caso de una mejora, poder comprar más”.

Los mercados parecen ahora demasiado turbios como para tomar decisiones. Y, frente a esto, los analistas no pueden recomendar otra cosa que la cautela extrema. Sin embargo, la percepción es que llegará un momento en que el horizonte empiece a despejarse y a mostrar alternativas tan atractivas como las del pasado. Será, otra vez, el tiempo de los audaces. El de aquellos que, como en la primera parte de este 2014, detecten antes las mejores oportunidades.

Nota publicada en la edición “Abogados de la City” de la revista Apertura.



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