Cómo trabaja la empresa que rompe cosas a pedido
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Cómo trabaja la empresa que rompe cosas a pedido

Dedicada a testear que los productos que están en el mercado argentino son seguros, Lenor realiza 100 ensayos por día. Una jornada con los especialistas en destruir en pos de la seguridad.

Por Joaquín Garau 29 de Noviembre 2013




Enchufar la cafetera y que no vuele por el aire. Prender la luz y que la lamparita dure lo que diga la caja. Dejar un peluche cerca de la estufa y que no se incendie. Día a día los argentinos compran productos que llevan a sus casas y les resultan seguros. Detrás de cada artefacto debería haber un ensayo que comprueba que el producto no se incendia, no se quema, no revienta.

Apertura.com visitó los laboratorios de Lenor, empresa que día a día comprueba que los productos son seguros. Ubicado en Chacarita, la compañía nació de la mano de la resolución 92/98, destinada a la protección de personas y cosas. Corría el año 1999 y los primeros ensayos se llevaban adelante.

Quien camine por las instalaciones de Lenor se podrá encontrar microondas conectados a máquinas que abren y cierran sus puertas, con el objetivo de probar su resistencia. Es hipnótico. Y no es el único ensayo. En otra parte, dos técnicos toman un oso de peluche y lo introducen en un horno. Sin lástima por el pobre peluche, lo someten a una llama. Contrario a lo que cualquiera podría pensar, no intente hacerlo en su casa, no se incendia. Todo está en orden.  

lamparitasHoras y horas. Las lamparitas son probadas 2000 horas para verificar su durabilidad. Foto: Lenor. 

En otra habitación, cientos de lamparitas cuelgan encendidas. Se busca saber si las 2000 horas que tienen que durar son verdaderas. Para entrar se recomienda el uso de anteojos especiales. Al ingresar se comprueba que no están de más.

“Cuando empezaron las regulaciones (en 1998), ningún producto las cumplía. Uno recibía productos, principalmente de países asiáticos, donde los importadores negociaban el precio. Y los asiáticos estaban dispuestos a venderte la calidad que vos quieras y al precio que quieras, porque como no es su país y no tenían que proteger a su población, no tenían problema si había algo defectuoso”, explica, en su oficina, Julio Made, CEO de Lenor.

Por día, ingresan a la empresa 100 ensayos para caer en mano de los técnicos que probarán cada producto y, en caso de ser necesario, desarrollarán la prueba de acuerdo a la necesidad del cliente. Acuáticas, ígneas, de resistencia eléctrica. Todo está en el menú si se quiere testear que el producto es seguro. Mientras tanto, los microemprendedores podrán realizar ensayos de manera gratuita, como parte del programa de responsabilidad social empresaria de la compañía.



¿Hay algo irrompible?
No, nosotros tenemos que romper todo. Los ensayos son destructibles y lo ponemos en nuestra oferta. Les avisamos a nuestros clientes que la muestra se va a destruir.

¿Quién retira el producto del mercado?
Va la entidad certificadora –por ejemplo IRAM- al depósito del importador, del fabricante, o al comercio, y toma una muestra y la manda al laboratorio.

¿Puede suceder que, por casualidad, se tome la muestra que funciona por sobre otras que no?
Se supone que uno entra a un depósito con miles de muestras y toma una de manera aleatoria. Pero no, no ocurre eso. No digo que no pueda pasar y que no haya empresarios inescrupulosos, pero la verdad no se da.

Mientras las preguntas se llevan adelante, una habitación especialmente acondicionada del laboratorio tiene enchufadas heladeras y freezers. Los técnicos buscan saber si sus componentes eléctricos son seguros, para evitar accidentes. 

¿Alguna empresa que es considerada seria en el mercado tiene productos que se incendian rápido?
(Risas). Por un tema de confidencialidad no podemos decirlo.

Pero…
Pero han aparecido empresas a las cuales nosotros hemos desechado de clientes porque no eran serios. Hay gente que dice: “Si siempre lo vendí así y nunca pasó nada…”.

¿Qué pasa si detectan fallas en un producto?
Si hay fallas graves de seguridad –como riesgos de incendio o muerte- le informamos a la secretaría (de Comercio Interior) y a la entidad certificadora.

¿Cuando el censista le pregunta de qué trabaja, ¿qué responde?
Rompo cosas.



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