Cómo sobrevivir al clima tenso tras una pelea laboral
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Cómo sobrevivir al clima tenso tras una pelea laboral

Una áspera discusión entre usted y otro alto ejecutivo volvió insoportable el ambiente de trabajo. 

Por Camila Fronzo 22 de Octubre 2013




Bajo circunstancias muy diferentes, similar experiencia vivieron Nikita Khrushchev y John F. Kennedy, en 1962. La disputa entre usted y su colega por el manejo de un negocio amenaza con quebrar la paz de la oficina. Ninguno se anima a tirar la primera bomba. Pero el clima –tenso, receloso, especulativo– es más que hostil.

¿Cómo derribaría esa cortina de hierro en la compañía? Rodolfo Ciaburri, gerente General de La Dolfina, pediría perdón por su exabrupto. “Intentaría que las nuevas discusiones sean delante de terceros, para dejar en evidencia los frágiles argumentos de mi rival”, planea. Para el show off, acordaría seguir mostrándose juntos. “No como amigos, que sería hipócrita, sino conversando, como personas educadas”. Además, les explicaría a sus empleados que la pasión puesta en la discusión es porque sienten a la empresa como suya, y que eso se espera de ellos.

Hernán Zamora, director de Innovación de BBDO Argentina, trabajó en una campaña con el hipnotizador español Antonio Kamo. “Ese tipo de voz dulce, que logra que la gente haga lo que a él le plazca y en el momento que él desee”, dice del hombre, con quien entabló una amistad. “Me enseñó muchas de las cosas que lo hacen distinto”. Una, subraya, aplica al caso: “Bailá para mí, pensando que bailás porque querés”. Para Gabriela Macagni, directora Ejecutiva de Endeavor, una lady nunca debe perder la elegancia. “Por más dura que haya sido la discusión, un vaso de una bebida light, una refrescada de cara, un poco de maquillaje y a lucir el mejor semblante. Las formas ayudan a reestablecer el espacio de convivencia. No tenemos que ser amigos pero, sí, compartir los pasillos”, receta.

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“Cuando ya no tengo fuerzas para intentar conciliar, dejo el espacio libre para que cada uno se mueva por su lado. El mensaje es claro: si querés que no te estorbe, no me estorbes. No nos crucemos por un rato y esperemos a que se calmen las aguas”, resuelve Laura Alfano, directora de Brand Strategy & Verbal Branding de FutureBrand Spanish Latin America. Valeria Bohorquez, consultora senior de Capital Humano de Mercer, dejaría pasar un tiempo hasta que las cosas se enfríen. “Le mostraría al equipo que no estamos en guerra”, advierte. Pablo Grignani, CEO de la agencia creativa iURL, lo invitaría a un bar. “Entre tragos, limamos asperezas y regresamos juntos y alegres a la oficina”, plantea.

Similar estrategia propone Gustavo Guaragna, CEO de Snoop Consulting: “Lo llevaría a tomar una cerveza para que, juntos, recordemos los propósitos que tenemos en común. Las diferencias se tienen que resolver más temprano que tarde”. Para Juan José Cruces, decano de la Escuela de Negocios de la UTDT, a las dificultades propias de la interacción entre personas, el mundo corporativo le agrega la lucha de poder: “Una charla cara a cara, ofreciendo la posibilidad de que sea uno quien esté equivocado, es la mejor apuesta para el bien de la institución. Ser un buen tipo y ser percibido como tal es mucho más importante que ganar una lucha interna”.

Miguel Terlizzi, director General de Hucap, consultora de gestión de capital humano, recomienda separar hechos de opiniones, “algo que, en el fragor de una discusión, se suele omitir”. El problema, contrasta Natalia Weisz, profesora de Comportamiento Humano en la Organización del IAE, es cuando el altercado no se da por un tema laboral sino por una cuestión de piel. “Reconciliar lo personal se logra con un buen comentario sobre esa persona o apoyándola en alguna observación que haga sobre otros temas”. Técnicas de hipnosis, rondas de tragos y elogios para el enemigo, las fórmulas de los ejecutivos para terminar su Guerra Fría. 



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