Cómo sembrar el gen innovador en una empresa
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Cómo sembrar el gen innovador en una empresa

Martín Migoya, CEO de Globant, revela cuáles son las claves para que una organización adopte y desarrolle una cultura de innovación. Por qué conseguirlo es más sencillo de lo que parece. 13 de Octubre 2015

Desde premios hasta libros, muchos son los componentes del mundo de los negocios que han adoptado la palabra “innovación” para nombrar sus objetivos a futuro o los valores con los que algunas compañías se auto relacionan. Sin embargo, para Martin Migoya, CEO de Globant, “la innovación es un fenómeno que sucede en toda la sociedad, en forma descentralizada, y no solo cuando el proceso de innovación es conducido por un grupo de ‘iluminados’”. 

El ejecutivo de la compañía argentina de software que al día de hoy cotiza a U$S 1067 miles de millones recuerda que cuando la empresa de telefonía Vodafone incorporó el SMS en los ‘90 lo hizo para avisar a sus clientes de las llamadas perdidas, pero fueron los adolescentes quienes le dieron a este tipo de mensajes su verdadero uso. Para Migoya, lo mismo sucede en la actualidad con tecnologías que están siendo moldeadas por sus usuarios, como el big data, la computación en la nube, los weareable devices o la Internet de las Cosas.

 

Según el empresario, uno de los principales ámbitos para la innovación han sido y serán las empresas y organizaciones. Por ello, propone repensar distintos ámbitos y prepararlos para que puedan innovar, pero no como un proceso cerrado. Para lograrlo, revela estos tips:

1. Alinear a todos los que forman parte de la organización detrás de un propósito en común. Compartir el mismo sueño hace que todos los miembros empujen para el mismo lado, y que las ideas e iniciativas que surjan tengan la capacidad de acercar la empresa a ese objetivo, sin importar quién las haya propuesto. Crear una cultura abierta y transparente.

2. Otorgar autonomía. Las personas deben poder desplegar su capacidad innovadora y, al mismo tiempo, formar parte de equipos en los que puedan hacer fluir su propio conocimiento y sentirse motivadas por el de los demás.

3. Reemplazar el “área de innovación” por una “cultura de innovación”. Ya no sirve tener solo un grupo cerrado de personas trabajando en innovar, sino que es necesario que toda la estructura organizacional pueda escuchar y absorber lo que pasa afuera, y mezclarlo con lo que se está haciendo a nivel interno.

4. Establecer prácticas que promuevan la innovación. Desde actividades de crowdsourcing –que proponen abrir tareas antes reservadas a un grupo cerrado de personas a la colaboración abierta distribuida– hasta concursos interno, exploración en laboratorios, sesiones multidisciplinarias en las que todos aporten su opinión y reuniones que busquen traducir las ideas innovadoras en soluciones concretas.

5. Sostener la cultura siempre en versión beta. Una empresa realmente innovadora está en evolución permanente, aceptando el cambio constante y siendo flexible para adaptarse a nuevas realidades.

Sobre las posibilidades de innovar sin expandir la participación de todos los miembros de una organización en el proceso, Migoya es tajante: “Quienes hayan quedado anclados en el modelo anterior, ése que plantea que la innovación corresponde a un grupo de élite, obtendrán resultados parciales”. Para el líder de Globant, “la innovación está en manos de todos”.



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