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Negocios

Cómo lidiar con las resistencias en un equipo de trabajo

Un liderazgo autoritario genera choques dentro del equipo y termina siendo contraproducente;  cómo vencer las rispideces. 14 de Agosto 2015

Aunque algunos hábitos son difíciles de matar pero de un tiempo a esta parte se viene imponiendo en las organizaciones una nueva forma de liderazgo, más enfocado en lo humano que en la autoridad. El campo de visión de las empresas se expandió, y hoy temas como la innovación, la creatividad y la diversidad están a la par de metas tan esenciales como la productividad o la rentabilidad.


En este contexto el rol del líder, su capacidad para manejar equipos y gestionar los cambios, es un activo sumamente valorado por las empresas. Ahora, lidiar con un equipo de trabajo es, precisamente, lidiar con gente: un conjunto heterogéneo de emociones, personalidades, estilos y –especialmente problemático- resistencias. “El liderazgo propone toda una batería de conceptos y coordinaciones, que determinan la aparición de resistencias que a su vez pueden determinar el freno o el avance de resultados efectivos. Será condición del líder poder lidiar con las resistencias de sus seguidores”,  explicó Juan José Arévalo, Ing. Juan José Arévalo, Master Coach Profesional en MyC Consulting.

¿De qué se tratan, concretamente, estas resistencias? “Las resistencias propias y ajenas suelen provenir del temor a ser cambiados, de no entender lo que se nos plantea o a la imposición de lo nuevo, pero en el fondo revela cierto tipo de incapacidades que nos acompañan a lo largo de nuestras vidas”, contó Arévalo.

Existen varios tipos de resistencias:

Resistencia al orden establecido. Se defiende y se valida el orden constituido sin darle oportunidad a cambios que podrían, en definitiva, mejorar el status quo.

Resistencia a lo ignorado. Lo que no se conoce suele generar incertidumbre y la incertidumbre genera temo. Cuanto más imprevistas son las nuevas y desconocidas ideas, más resistencia y rechazo generan.

Resistencia al futuro. El futuro también se ubica en el terreno de lo desconocido, por eso es vital comprender que abrirse al futuro es la llave para abandonar la angustia y generar la posibilidad de desafiar las viejas creencias.

Resistencia y temor. El verdadero temor, no es al cambio en sí, sino a ser cambiado. Los cambios más resistidos suelen ser los que no se explican y los que son impuestos, siendo de esta forma los más rechazados.

Resistencia por imposición. Cuando se imponen ideas o cambios que no se pueden terminar de interpretar o entender, estas imposiciones suelen generar resistencia en las personas dado el nivel de incertidumbre que generan, y de esta manera el rechazo se hace más grande.

Resistencia a lo nuevo. Cuando lo nuevo no cubre las expectativas, se generan resistencias que no permiten evaluar de manera efectiva lo que se presenta.

Resistencia al cambio. Las creencias suelen generar en las personas una zona de confort, de lo ya conocido, que las lleva a enfrentarse a lo nuevo.

Resistencia por inseguridad. Las nuevas ideas generalmente son disruptivas y, por lo tanto, resistidas dado que rompen el supuesto equilibrio en el cual viven las personas  y esto les produce inseguridad.

En este contexto, el desafío de un buen líder está en conseguir impulsar e inspirar al equipo, no mediante la imposición de los cambios sino a través de la confianza y un proceso consensuado que permita vencer resistencia de sus empleados.



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