Cómo hablar en público y no morir en el intento

Las presentaciones ante auditorios suelen ser parte de la vida cotidiana de los ejecutivos. Sin embargo, pocas veces las ponencias salen como se las esperaba. Los nervios, la mirada y los soportes audiovisuales entran en el juego del mundo de la oratoria.

Por Joaquín Garau 16 de Mayo 2012


Usted es un genio de las finanzas. Es director de una compañía y tiene estudios en los Estados Unidos. No sólo eso: más de una vez lo han llamado desde ministerios de Economía para pedirle consejos. Un día lo invitan a dar una conferencia en un seminario de Ejecutivos. Todos están esperando sus palabras y usted habla, pero su discurso es insulso, vacío y su ponencia –bastante torpe- pasa a ser una más.

Las charlas y las exposiciones públicas no son tan fáciles como muchos ejecutivos creen y suelen ser un lugar común para el fracaso, más si se las subestima. Pero, lejos de desesperarse, existen consejos y tips a seguir si se quiere hablar ante un auditorio y no morir en el intento.

¿Nervioso? ¿Yo?

Ignacio di Bártolo, presidente honorario de la Academia de Oratoria, explica, en diálogo con Apertura.com, que todos sentimos nervios y que, aunque pensemos lo contrario, no se nota. “Estar nervioso es lo normal, manifestarlo no es necesario, porque en general no se nota cuando uno está nervioso. Si uno no lo está, es que no tiene conciencia de lo que se juega. El factor más importante para progresar es hablar en público en un puesto empresarial o jerárquico, de modo que uno se juega mucho cuando habla”, asegura.

Ese estilo es para mí

No todos hablan en público de la misma manera. Steve Jobs, Barack Obama, Maradona. Cada uno tiene una manera particular de pararse, entonar y dirigir el discurso, aunque también existe un estilo común recomendado por los especialistas. “Hay un estilo común a cualquier tipo de oratoria que se basa en cuatro pilares: uno es la naturalidad, ahora se habla conversando (es el estilo conversacional), y el paradigma de eso es Obama, quien habla como lo haría a un amigo”, destaca di Bártolo, quien plantea a la verdad como otro punto fundamental. “Ya no se exagera, nadie vende nada cuando habla en público”, detalla di Bártolo y continúa: “Además hay que ser claro y breve, sin demasiado preámbulo y con entrega”. Al respecto, señala que esa arista es la más importante, por ejemplo, para un hombre de 40 años que nunca habló en público. “Uno tiene que entregarse al público para darle lo mejor que tiene. El 70 por ciento del éxito de una charla depende de la preparación”.

Errores de novato

“Los errores mayores están en la mirada, en la postura, en los silencios, que son tan elocuentes como la palabra”, enumera di Bártolo, y dice: “Lo peor es quien habla escondido detrás de un atril. Hay que mirar al público permanentemente, no esconderse. Hasta está previsto que si el auditorio es grande, lo observe utilizando un patrón de Z”. La mirada con un recorrido de Z implica que el expositor comience mirando la parte trasera e izquierda del auditorio, siga hacia la derecha y avance visualmente hacia adelante y a la izquierda. Luego complete llevando su mirada hacia a la derecha y adelante.

Use pero no abuse

Las proyecciones de Power Points y demás soportes visuales son, en plena evolución digital, casi obligatorios. Sin embargo, apoyarse en ellas no debe ser azaroso, sino que tienen que cumplir ciertos requisitos. Al respecto, di Bártolo subraya: “Las presentaciones visuales son estrictamente necesarias, pero acá existe un desconocimiento total”. Y acerca la norma conocida como “Regla del 7”, que implica que “la presentación no puede tener más de 7 renglones, 7 palabras por renglón, no se puede tardar más de 7 segundos para interpretarla ni se pueden pasar más de 7 proyecciones cada 20 minutos”.

Olvídese de ellas
Una de las dificultades –y dudas- más comunes tiene que ver con las manos. ¿Qué hacer con ellas? ¿Dónde esconderlas? La respuesta es: en ningún lado. La recomendación principal dice que ambas deben colgar libremente a cada lado de su cuerpo. De acuerdo con di Bártolo, puede ponerlas en su bolsillo, pero no las dos al mismo tiempo. Una aclaración a considerar: no hay movimientos neutrales, todo ademán que no enriquezca la presentación simplemente la empobrecerá.



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