Cómo evolucionó el mercado del dinero virtual
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Cómo evolucionó el mercado del dinero virtual

Las billeteras electrónicas, las tarjetas con chip, los celulares como medio de pago y hasta la piel como transmisor eléctrico son alternativas para reemplazar a los vetustos billetes.

Por Walter Duer 04 de Marzo 2013




Los billetes y las monedas son ineficientes: ocupan espacio, generan la necesidad de cambio, son difíciles de controlar... Las tarjetas de crédito llevan años ganándoles terreno y las de débito hicieron explotar esa tendencia en los últimos tiempos, con el aumento en la bancarización de los salarios. Sin embargo, el país está en el umbral de una nueva era: el del dinero virtual.

Daniel Galanti, director de SysOne, desarrolladora de software a medida para los mercados financiero y de seguros, considera: “El dinero es una construcción social, no sólo tecnológica. En este aspecto, aparecen las principales barreras: todavía, estamos lejos de que el físico de-saparezca porque, primero, hay que generar confianza en el electrónico”. No obstante, la sociedad sin efectivo está a la vuelta de la esquina. Como ejemplos, señala los más de 100 millones de cuentas que ya tiene la plataforma de pago electrónico PayPal.

Aporta datos de Gartner, que indican que el volumen anual de transacciones de pagos móviles crecerá 42 por ciento entre 2011 y 2016, año en el que habrá 448 millones de usuarios de esta alternativa. En la Argentina, el fenómeno es palpable: propuestas como las de Monedero (Visa), Wanda (Telefónica y MasterCard) o la tarjeta SUBE, especial para el transporte público, hablan de nuevas costumbres a la hora de pagar. Sólo esta última, impulsada por el Gobierno nacional con el atractivo de continuar abonando tarifa subsidiada en trenes, subtes y colectivos, ya superó las 10 millones de emisiones.

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Para Nicolás Masjuan, socio de la consultora Bain & Co. en el país, el mercado de tarjetas prepagas y sus sucedáneos tiene “gran potencial” aunque debe enfrentar ciertos desafíos. También, señala el fenómeno de crecimiento de entidades financieras no bancarias, entre las que destaca Tarjeta Naranja, que desplazó a MasterCard como segundo emisor en volumen, a nivel nacional. “Para ello, siguió una estrategia de fuerte penetración en segmentos no bancarizados”, apunta.

Los jóvenes no quieren cash

Santiago Mignone, socio de Servicios Financieros de PwC Argentina, indica que, en el país, se ve la voluntad de los bancos de migrar a medios electrónicos, principalmente, para agilizar la atención al cliente. “Su desafío, entonces, será mantener la fidelidad del cliente a pesar de la pérdida de la relación física, que generaba un vínculo fuerte en la banca más tradicional”, explica el analista. Un estudio realizado por la consultora detectó que entre el 67 y el 87 por ciento de los jóvenes de la Generación Y prefiere los canales digitales y online, respectivamente, al resto. Esto se combina con la opinión de más del 60 por ciento de la población encuestada en diversos países, que asegura que, si debiera adquirir un nuevo servicio financiero, lo haría en el banco con el cual ya está trabajando.

“La tasa de fidelidad, sin hacer nada en adición, es suficientemente atractiva como para invertir en las tecnologías requeridas por las nuevas generaciones”, concluye Mignone. El comercio electrónico, que sostendrá un crecimiento del 27 por ciento en la región en los próximos años, según estimaciones de Bain & Co., se comportó como un pilar de transformación a la hora de pagar productos y servicios. Mariano Garrasino, director Regional de Compras y Marketing de MercadoPago, plataforma de pago por Internet, asegura que, con soluciones como la que propone su empresa, se reducen las fricciones en las operaciones online, como las que se producen cuando un vendedor deba recibir el dinero en efectivo o un comprador, dirigirse con el dinero a algún lugar. En los últimos nueves meses, se realizaron casi 17 millones de operaciones sobre la plataforma, que es ofrecida como alternativas por cuponeras virtuales (Groupon, Club Cupón) y por compañías como Garbarino.

Los pagos que se mueven

En los Estados Unidos y Canadá, la escena puede verse tanto en un local de venta de productos de computación como en un taxi: el cobrador toma la tarjeta de crédito y la pasa por un dispositivo enganchado en un extremo, que funciona como POS. El producto es comercializado por la compañía Square y, si bien no asoma en la Argentina, es esperable que aparezca en el mediano plazo. Esto no quita que, en el país, no se esté avanzando en esa dirección. MasterCard y Telefónica lanzaron Wanda a mediados de 2012, una empresa que brinda servicio de billetera móvil con operaciones en los 12 países en los que opera la marca Movistar y que pretende abarcar los 100 millones de usuarios de esa empresa de telefonía móvil.

Pablo Quispe, responsable de SenseByte Latinoamérica, identifica, por su parte, tres grandes áreas de uso para los pagos móviles: “Mobile banking (realización de actividades bancarias desde el celular), Payment (plataformas que permiten realizar transferencias de dinero desde el dispositivo entre cuentas y pagar servicios) y Commerce (para abonar una compra en un comercio o en un estacionamiento, por ejemplo)”.

La empresa cuenta con plataformas que administran los tres modelos anteriores, con certificaciones de seguridad internacional (PCI-DSS). La compañía trabaja en un proyecto, Parking Mobile, que permitirá, a partir de este año, y en algunos municipios, pagar el estacionamiento medido desde un dispositivo móvil. “Las iniciativas en este mercado aún no dieron los frutos esperados. Pero las evoluciones siguen un ritmo dinámico”, sostiene Masjuan.

“En mercados emergentes, los celulares son el canal preferido para diversos servicios online. Sólo que el éxito de los pagos móviles requiere que se alineen distintos actores: vendedores, bancos, compradores y proveedores de tecnología”, observa. Claudio Klimczuk, gerente Comercial de la proveedora de servicios informáticos Sofrecom, sostiene que las novedades en el país podrían surgir del universo de transacciones entre el sector bancarizado y el no bancarizado. “Operaciones que suelen realizarse en efectivo y dan lugar a un ecosistema propio”, dice. La compañía cuenta con un área de investigación y desarrollo que trabaja en articulación con el sector bancario y con el de telefonía celular.

No me toques

Julio de Melo, gerente de Cuenta para el Cono Sur de Gemalto, empresa especializada en seguridad digital, trae a la mesa otra tendencia: las tarjetas con chip que siguen el estándar EMV (Europay, MasterCard, Visa): “Brindan una mayor protección contra posibles fraudes y clonación” (hasta un 60 por ciento en Europa, de acuerdo a SysOne). Sin embargo, sostiene, el aspecto más revolucionario es el cambio de experiencia a partir de las transacciones contactless. “Mejora la velocidad, desde la compra de un boleto de transporte público hasta el pago de la cuenta de un restaurante, incluso, cuando ambas situaciones se deben resolver de manera simultánea”, describe el ejecutivo.

Monedero, compañía adquirida por Visa en marzo del año último, lanzó el formato TAG: un sticker con un chip prepago, que se recarga de manera automática a través de una tarjeta de crédito, débito o efectivo, y permite operar acercándolo al dispositivo ubicado en el punto de venta, sin necesidad de firmar un cupón de compra. “Apuntamos al segmento de tickets inferiores a los $ 50”, señala Juan Amadeo, gerente Comercial de la firma, que planea distribuir más de un millón de TAGs y contar con 12.000 locales adheridos para octubre de este año. La compañía desarrolló, también, la versión online, que permite descargar una aplicación gratuita e instalarla en el celular para interactuar con códigos QR y realizar las operaciones comunes.

La tecnología NFC (“Near field communication” ó comunicaciones de proximidad) consiste, precisamente, en aproximar el dispositivo a un sensor y que éste tome los datos del cliente, verifique el saldo y realice la transacción. Así, la operación se realiza casi en tiempo real. Para Quispe, “esto va lento, ya que requiere que los comercios incorporen el sensor en cada punto de pago y que el dispositivo tenga incorporado en NFC”. ¿Lo que sigue? Near Sound Data Transfer (NSDT, transferencia de datos por proximidad de sonido), que utiliza el micrófono del teléfono móvil para la captura y su canal de audio para el transporte.

“El celular emite un sonido al realizar la transacción, el POS lo capta y sabe que el pago está aprobado”, cuenta Galanti. Un paso más adelante está el proyecto eGo, desarrollado por Gemalto y otras organizaciones, que busca aprovechar la piel humana para conducir señales electrónicas, posibilitando el intercambio de datos e informaciones de autenticación para cualquier operación con sólo un toque. ¿Cómo pagar con eGo? Un apretón de manos basta.

Seguro que te pagué

Una de las principales barreras que sufren todos los mecanismos de pagos basados en tecnología es la seguridad. Armando Carratalá, IT manager de CertiSur, especializada en instrumentos de confianza para operaciones comerciales, cuenta: “Las amenazas que se publican a diario no detienen la aparición de soluciones novedosas, ni el crecimiento en cantidad de usuarios y pesos transaccionados en las existentes”.

La medida más difundida en las páginas de comercio electrónico para garantizar que todo esté bien es la instalación de un certificado digital en el servidor web, lo que permite identificar al sitio con el cual el usuario se está conectando y cifrar toda la información que circula. “Históricamente, se solía usar este mecanismo, denominado SSL, exclusivamente al momento de tener que identificarse al sistema mediante el ingreso de un usuario y una contraseña o al completar los datos de la tarjeta de crédito”, recuerda Carratalá.

Ahora, se implementa AOSSL, que protege al usuario desde el momento en que entra al sitio. También, se utilizan certificados SSL de Validación Extendida (EV) para fortalecer la infraestructura contra un ataque de “man in the middle”, en el que un hacker puede intervenir en una transacción sin que ninguna de las dos partes se dé cuenta. O los dispositivos OTP (One Time Password, contraseña de única vez), que propicia un segundo factor de confianza a la hora de autenticarse en un sitio de comercio electrónico. ¿La conclusión? Que los que hicieron buena parte de su vida durante el siglo XX tienen que estar preparados para un impacto que, parece, será inevitable: cuando sus hijos encuentren un billete, en el mismo cajón en que se guardan los casetes y los VHS con grabaciones familiares, lo miren del derecho y del revés, y pregunten: “Papá… ¿Qué es esto?”.



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