Cómo es la exigencia en las universidades más prestigiosas del exterior
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Cómo es la exigencia en las universidades más prestigiosas del exterior

La admisión puede ser, apenas, el paso más chico. Cómo es la exigencia en esas casas de estudio. Los argentinos que pudieron. Por Florencia Lendoiro 09 de Marzo 2015

 

Las características personales que los diferenciaron se esfuman una vez que se pisa la universidad y aprender a manejarlo es parte de un aprendizaje adicional. Martín Schleicher, actualmente, defiende su tesis doctoral en la Universidad de Columbia (es Ph.D. Candidate in Business, con especialización en Marketing) y lo explica con claridad.

“Uno viene de integrar el grupo de mejores alumnos en su universidad de origen, o de destacarse en su trabajo, y llega a un lugar donde se encuentran los, realmente, mejores entre los mejores. Se deja de tener esa comodidad de ser el mejor y se le exige lo mismo que al que está al lado, que es el más destacado del mundo”, relata.

Su consejo es que es importante esforzarse y “sobrepasar ese primer momento frustrante porque, con esfuerzo, uno termina dándose cuenta de que es posible lograr los objetivos que se propuso al ingresar”. Actuario, recibido en la Universidad de Buenos Aires, es, además, master en Dirección de Empresas del IAE, la Escuela de Negocios de la Universidad Austral, con la distinción Summa cum Laude por sus méritos académicos. Cuando cumplió 30 años, decidió a irse a Nueva York y hacer un doctorado en una de las top-10: la Universidad de Columbia.

Harvard. La leyenda de la escuela de gobierno de la prestigiosa universidad. Foto: Bloomberg.

Algo parecido sintió Santiago Gallino, nada menos que en Wharton, la b-school de la Universidad de Pennsylvania. Muestra de que logró vencer esa frustración inicial y adaptarse a su nueva forma de vida es que bromea con esa situación. “La exigencia es muy alta. Los compañeros son, todos, muy inteligentes y, más de una vez, uno se pregunta si no habrá recibido la admisión por error”, ironiza. Pero, en Wharton, no se equivocaron con Gallino. Ingeniero Electricista (UBA), hizo un master en Estadística en la escuela de UPenn, donde, además, transitó su doctorado en Operaciones y Tecnología.

Dos de las universidades a las que más argentinos aplican están en Boston. Son el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Harvard. Las becas son una ayuda fundamental. Schleicher recomienda que, en la búsqueda de una universidad prestigiosa, se tengan en cuenta.

“Para hacer un doctorado en una escuela de Negocios de las mejores, está cubierta la totalidad de la matrícula y, además, se otorga una mensualidad, que, aunque es muy ajustada, permite vivir en la ciudad a la que uno se debe trasladar”, explica.

Otra posibilidad que existe para completar la experiencia en el exterior es usar los convenios que las universidades argentinas tienen con instituciones de otros países.

Otro punto que cambia la vida de quienes se trasladan es la red de contactos que crean. Lejos de la familia y de los amigos de origen, el tejido de ese networking es fundamental para la vida académica y, también, para la social. Gallino destaca el apoyo de los profesores, con quienes pasa mucho tiempo y son uno de sus principales sostenes.

Otro tema que, para muchos, cambia la forma de encarar cada día es el idiomático. “El idioma asusta pero no mata”. La posibilidad de estudiar y practicar el idioma del lugar donde uno se encuentra facilita la adaptación. En países asiáticos, donde la lengua puede ser una barrera infranqueable, muchos posgrados se dictan en inglés. Aunque quienes tuvieron la posibilidad de estar en alguno de esos cursos señalan que la experiencia de adaptarse a un idioma tan lejano y a una cultura tan distinta es un desafío que no hay que evitar.  



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