Cómo es el negocio de las farmacias
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Cómo es el negocio de las farmacias

Por Florencia Radici 22 de Julio 2014



 

El sector está atomizado: hay 13.500 locales en todo el país, en manos de unos 10.500 dueños, según datos del mercado. Golpeadas por la caída en la rentabilidad que afecta al comercio, en general –por los aumentos de salarios y alquileres– actúan en un mercado fuertemente regulado, en materia de precios. Y las ventas por fuera de los medicamentos, el segmento al que muchas recurrieron para compensar esa merma, también, están amenazadas por disposiciones gubernamentales.

La facturación del canal farmacias argentino está calculada en $ 50.000 millones anuales, también, según fuentes del sector, en base al precio de salida de los medicamentos del laboratorio, antes de impuestos. Pero, alegan las farmacias, el 95 por ciento de la rentabilidad queda en los fabricantes, a través de la producción, el control de las distribuidoras y las ventas por los planes de salud. Las farmacias, además, deben repartir el 5 por ciento con droguerías, agregan.

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Cambios. En los últimos años el negocio farmacéutico presentó modificaciones. Foto: Archivo Apertura.

No obstante, la medida que generó mayor impacto en el último año fue publicada en octubre pasado. Según la resolución 1632 del Ministerio de Salud de la Nación, para mediados de marzo de este año, las farmacias ya no podrían vender productos que no fueran medicamentos (de venta libre y recetados), además de artículos de higiene, estética personal y “aquellos a los que se les asignen propiedades profilácticas, desinfectantes, insecticidas u otras análogas”. Esto golpeaba al negocio de las farmacias multirrubro, que tiene a Farmacity a la cabeza, con 198 locales.

Sin embargo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires –donde Farmacity tiene fuerte presencia– emitió un escrito por el que se permite la comercialización de más productos, siempre y cuando, se cuente con un salón de ventas que no interfiera con el normal funcionamiento de la farmacia y que los encargados de esa área específica no despachen otros productos, ni brinden otros servicios.

En líneas generales, los medicamentos comprados a partir de una receta con una obra social o prepaga tienen un descuento promedio sobre el precio de 40 por ciento. De esa rebaja, el 20 por ciento corre por cuenta de la farmacia, la prestadora asume un 10 y el resto consiste en una bonificación del laboratorio a la prepaga u obra social, explican las fuentes del sector. Por esta vía, se vende el 70 por ciento de los remedios. A eso, hay que sumarle que el plazo de pago por parte de las empresas de medicina y las obras sociales se estiró de 60 a 180 días.

“Las farmacias no reciben la diferencia de todo el valor cuando venden con descuento. Asumen parte del costo”, asegura un player. De ahí que las farmacias busquen otra fuente de rentabilidad. Y allí desembarcó Farmacity, para cambiar las reglas del juego.

La facturación del canal farmacias argentino está calculada en $ 50.000 millones anuales

Conocedores de los números de la compañía aseguran que Farmacity, con sus casi 200 puntos de venta en 14 provincias, le debe entre el 60 y el 70 por ciento de su facturación a los medicamentos, aunque eso no sucede en los últimos locales inaugurados, donde no se logró la habilitación de descuentos para afiliados al PAMI, las obras sociales y prepagas. El grupo, tampoco, tiene presencia en lugares como Santa Fe, la provincia de Buenos Aires, Catamarca, Corrientes y Tucumán, por las restricciones a la propiedad de farmacias por parte de sociedades anónimas y por la regulación de una determinada cantidad de farmacias según la cantidad de habitantes. En el país, Farmacity emplea a 5477 personas, entre directos e indirectos, de los cuales más de 530 son farmacéuticos con título.

Para diversificar más, abrió otras dos unidades de negocios: Simplicity, cuyo primer local en Morón ofrece todos los productos que, normalmente, vende Farmacity (salvo medicamentos); y Look, con un local en el Microcentro y góndolas en shoppings, centrado en cosmética y estética.

Vantage, cadena propiedad de BioSidus, es otro de los jugadores, con 12 locales propios y 100 franquiciados. Con una facturación de $ 200 millones en 2013, emplea a 170 personas. “Redefinimos la estrategia del negocio en el segundo semestre de 2013, además de incorporar un nuevo equipo de management con experiencia en retail”, explica Norma Duarte, gerente de Operaciones. Vantage proyecta sumar sumar cinco locales hasta fines de 2015.. Además de remodelarlos. Como la competencia, también apunta a la categoría de estética, con VantageBeauty, un área dedicada a maquillaje y dermo-cosmética.. También para Vantage, los medicamentos aportan el 70 por ciento de la facturación. Según sus datos, tomando como base el año 2003, el precio de un medicamento es el 50 por ciento de lo que era en ese momento, en términos reales. “Si tenemos en cuenta que los costos salariales de una farmacia representan el 65 por ciento del margen, luego de los descuentos de obras sociales, y que los salarios subieron con la inflación, o un poco más, la competitividad se vio fuertemente afectada en la última década”, describe la ejecutiva.

Otro de los jugadores es la mexicana Doctor Ahorro, con 48 puntos de venta. En 2008, la empresa zanjó su diferencia con Dr. Simi, su rival directa en su país de origen –sus dueños son hermanos que se acusan mutuamente de haberle robado la idea del negocio al otro–, cuando la otra firma se retiró de la Argentina. Hoy, en el mercado local, la estrategia de Dr. Ahorro está centrada en el precio. Para ello, explica su gerente General, Paula Repetto, vende una sola marca de cada medicamento, para evitar la diversificación y la competencia interna entre proveedores. “Además, compramos grandes volúmenes de ese medicamento a un único laboratorio, asegurándonos mejor precio”, añade.

Dr. Ahorro asegura ser líder en el segmento D y C medio amplio (C2 y C3). “Intentamos, desde hace tiempo, llegar a más puntos de la provincia de Buenos Aires. Pero luchamos contra trabas legislativas obsoletas, que fomentan la desigualdad social, impidiéndoles a las cadenas abrir sucursales en las zonas más marginales”, dispara Repetto. En su caso, los medicamentos se llevan el 85 por ciento de la facturación. Lo demás es por productos de perfumería.

En el resto del país, la atomización, también, es fuerte. La cadena correntina Farmar, con unos 70 locales en el Norte del país, es una de las mayores, con dos puntos de venta, también, en Capital Federal. En Sur, las principales son Farmacias Patagónicas y Farmacias del Pueblo, mientras que, en la provincia de Buenos Aires, son reconocidas Líder, Central Oeste y Farma 24. Hasta Carrefour tuvo un paso fugaz por el sector, cuando ingresó en el negocio en 2008. Pero, cuatro años después, se desprendió de esa unidad y le vendió las farmacias que conservaba a Vantage.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el número 246 de la revista Apertura



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