Cómo decir que no a un ascenso (y que nadie se enoje)
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Cómo decir que no a un ascenso (y que nadie se enoje)

Cualquier movimiento ascendente es, generalmente, aceptado. Pero cuando la respuesta es negativa, ¿cómo hacer que todos queden conformes? Por Karina Salazar 23 de Septiembre 2015



En los tiempos que corren, más allá de la coyuntura, aceptar o no un ascenso debería considerarse en función de las aspiraciones de crecimiento personal. Pero, ¿se puede rechazar sin repercusiones negativas?

Hay situaciones personales que pueden dar lugar a declinar un ascenso. En estos casos, uno puede no contar con la energía para nuevas responsabilidades. Sin embargo, Ezequiel Palacios, director Asociado de Glue Consulting, comenta que "dentro de las multinacionales, no suele ser bien visto y posiblemente perjudique la carrera. La clave para mitigar el impacto es que el ejecutivo tenga en claro sus expectativas a futuro y pueda transmitirlas".

Sandra Scarlato, directora de Proyectos de Whalecom, agrega que, "en términos de buenas prácticas en gestión del talento, ningún ofrecimiento a un colaborador debería quedar por fuera de sus expectativas".

- ¿Cómo anunciarlo?
Los ejecutivos deben tener una relación abierta y transparente con el jefe, que les permita conocer sus expectativas respecto de su carrera. "Aprovechar los encuentros es fundamental para conversar acerca de sus perspectivas de crecimiento y si se está pasando por alguna situación personal en particular, para anticipar si estaría dispuesto o no a aceptar un ascenso", detalla Palacios. Es preciso justificar de la mejor forma posible el porqué no se va aceptar, tratando de mitigar los efectos negativos que puede generar.

- Posible impacto
El "sí" es la respuesta esperada, ya que la empresa está apostando al desarrollo profesional del ejecutivo. Para el profesional, implica un crecimiento a nivel corporativo y económico. Pero un "no" puede perjudicar la carrera en el sentido de que se pierde competitividad respecto de los pares y, a su vez, es probable no se lo tenga en cuenta en una primera instancia frente a otra oportunidad. Palacios destaca, respecto al impacto con los superiores, que "va a depender de la cultura organizacional y de la comunicación que se tenga con el jefe. Puede ser que, en empresas con una cultura más abierta y enfocada en la persona, el impacto negativo sea menor".

- Efectos colaterales
Si el ejecutivo muestra interés en un ascenso y lo rechaza, tendrá un efecto adverso en la relación con su superior, ya que suelen ser varios los gerentes que proponen gente de su equipo para una posición. De algún modo, impacta negativamente en la carrera del jefe que lo recomendó.

- Minimizar las consecuencias negativas
Es clave anticiparse. Si el "no" es circunstancial, tendrá menos efectos que si es estructural. Gustavo Pina, director de Randstad Professionals, recomienda que los motivos sean imparciales y asociados a cuestiones personales. "El impacto puede variar en función de la empresa, los directivos y los argumentos. Si hay motivos firmes, como que el nuevo puesto requiera cambiar de residencia o viajes y, por la situación de la persona, no pueda afrontarlo o sepa que no va a tener un buen desempeño, es hasta incluso mejor decir que no. Las empresas valoran más la honestidad y confiarán en la persona, sabiendo que, cuando diga que sí, será para que se brinde al 100%", afirma.

Scarlato asegura que "si el empleado elige declinar la propuesta, es recomendable que, además del agradecimiento, deje claros sus motivos y expectativas, y ofrezca colaboración. Dependerá del tipo de empresa y su modelo de liderazgo el tipo de relación que en el futuro sigan construyendo".

El artículo original fue publicado en El Cronista, en el suplemento Management. 



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