Cómo aprovechar las deducciones impositivas
Negocios

Cómo aprovechar las deducciones impositivas

Los tips para hacer de los cambios en Ganancias una auténtica mejora. Qué se puede, y qué no, incluir en la declaración para desgravar pagos.

Por Mariano Otálora 27 de Diciembre 2013




Desde el 1° de septiembre de 2013, están quienes dejaron de pagar y quienes pagarán más Ganancias que antes. Los trabajadores con ingresos hasta $ 15.000 brutos mensuales dejaron de tributarlo y obtuvieron un beneficio muy importante durante cuatro meses (se desconoce si la exención continuará en 2014). La franja entre $ 15.001 y $ 25.000 mensuales obtuvieron una mejora del 20 por ciento. Los más perjudicados: aquellos con ingresos superiores a los $ 25.001. No recibieron ajuste y enfrentan la carga más alta.

El agravante es que existen alícuotas que ya castigan a los que más ganan, ya que el impuesto es progresivo. Otros perjudicados fueron los autónomos, que no reciben ningún beneficio.

Para quienes siguen pagando, existen algunas deducciones que permitirán pagar menos. Hay de dos tipos: las personales y las permitidas. Las primeras permiten deducir a las cargas de familias: cónyuge (conviviente no se puede), hijos, nietos, padres, abuelos, hermanos, suegros, yerno y nuera. Para considerarlas, deben estar a cargo del contribuyente y no tener ingresos netos mensuales mayores a $ 1800. Los hijos, nietos y hermanos se pueden considerar hasta los 24 años. Salvo, que se encuentren trabajando o estén incapacitados para hacerlo.

Billete_-_IMG___IMG_crop_1353076076660.jpgA cuidar el bolsillo. El contribuyente puede aprovechar las deducciones. Foto: Archivo Apertura.


Es decir, si uno está casado y su mujer tiene un salario superior a los $ 1800 mensuales, o sus padres cobran la jubilación mínima, no puede considerarlos en la deducción del impuesto. Este desajuste, también, impacta en la imposibilidad de considerar determinados gastos. Por ejemplo, si se paga la prepaga de los padres (deducciones permitidas), para considerar ese gasto, ellos deben estar a su cargo (deducciones personales).

Existen 11 deducciones permitidas, que pueden ayudar a bajar el pago del impuesto: Seguro de Vida y gastos de sepelio: cualquier seguro que uno pague que cubra el riesgo de muerte (tarjetas de crédito, planes de ahorro, créditos personales o hipotecario). Los gastos de sepelio o servicios funerarios que hubo que afrontar de la gente que estaba a cargo de uno en el impuesto.

En cada deducción, el ahorro es de $ 89 a $ 348 anuales. Empleada Doméstica: si se abonan los aportes patronales por seguridad social, se puede recuperar del pago de impuesto entre $ 1350 y $ 5250 anuales. Intereses crédito hipotecario: se podrán deducir hasta $ 20.000, en concepto de intereses, por los créditos destinados a la compra o construcción de vivienda. Ahorro impositivo anual: entre $ 1800 y $ 7000. Los préstamos personales o prendarios no se pueden considerar.

Cobertura médica: el pago de una prepaga o cualquier servicio de asistencia médica se puede declarar el gasto, tanto del titular como de las personas a cargo. El tope es del 5 por ciento de la ganancia neta acumulada.

Honorarios médicos: muchas veces, a pesar de contar con una prepaga/obra social, se deben abonar gastos que no están cubiertos. Por ejemplo, al concurrir a un profesional que no se encuentra en cartilla, el pago de la consulta se puede declarar. Lo mismo pasa con el diferencial que uno abona cuando concurre al psicólogo o las prótesis dentales. Requisito: se deberá considerar el 40 por ciento del gasto. Es decir, si el gasto del odontólogo fue de $ 1000, habrá que considerar $ 400. El tope es del 5 por ciento de la ganancia neta acumulada.

Donaciones: se podrán deducir las donaciones realizadas a los fiscos Nacional, provinciales y municipales, asociaciones, fundaciones, instituciones religiosas. Se puede considerar a la mayoría de las donaciones por débito automático de las tarjetas de crédito. El tope es del 5 por ciento de la ganancia neta acumulada. Existen muchos gastos que no están contemplados y no se pueden deducir: el pago de alimentos, el gasto de alquiler, el gasto en educación, la ayuda a los padres o abuelos que no llegan a fin de mes. En la medida que se contemplen los verdaderos gastos de las familias, se podrá gravar en forma acertada los ingresos de los trabajadores.

*Autor del libro “¿Qué hacemos con los pesos?”  
www.salirdelcolchon.com.ar



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas