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Negocios

Claves para aprender a "negociar" con los hijos

No sólo hay que conciliar acuerdos en el ámbito laboral sino que, además, los chicos también forman parte de ese "tire y afloje".  Por Francisco Ingouville* 11 de Agosto 2014

 

“Todo lo que necesito saber en la vida lo aprendí en el jardín de infantes”, escribió Robert Fulghum hace un par de décadas… y nos dejó pensando.

La psicología ya había hablado de la importancia de los primeros  4 años de vida. Esos en que se forman las bases de nuestra conducta y hacemos gran parte del proceso de socialización, es decir, aprendemos lo que necesitamos para relacionarnos y funcionar en sociedad.

Fulghum desarrollaba una lista de cosas que, efectivamente,  se aprenden en el jardín y son las más importantes para la vida. Lecciones como “no le pegues a los otros” o “guarda las cosas después de usarlas” o “tira la cadena” tienen un tono de metáfora que las hace proyectables a muchos otros aspectos de la vida.  Los aprendizajes de esa edad vienen a ser como el encofrado que luego llenaremos para construir nuestro edificio de vida. O sea que lo demás es puro relleno.

¿Será cierto? Por el impacto que tuvo, si no es cierto le pega en el poste. 

Creo en la negociación  en equipo para que las partes colaboren entre ellas y agranden la torta antes de repartirla para  lograr la máxima satisfacción a las necesidades de ambas, en vez de tironear cada una para su lado y gastar energías en atacarse y defenderse.

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A negociar. Los chicos también saben lo que quieren y no escatiman en pedirlo. Foto: Archivo.

Los adultos lo entienden  con facilidad. Lo que les cuesta es cambiar su conducta. Y justamente en cómo los padres negocian con sus hijos hay una gran oportunidad para enseñarles desde pequeños. Y me gustaría que, lejos de exasperarse cuando los chicos se ponen pesados en sus insistencias, aprovechen la oportunidad para observarlos y preguntarse qué es lo que están haciendo y por qué. Y que sean conscientes de que más allá del resultado de cada conversación con ellos está el proceso, que ellos adoptarán como propio.

La recomendación sería: mientras negociás con sus hijos tratá de desdoblarte en dos y que una parte tuya observe desde afuera a esas dos personas que hablan (una de las cuales sos vos). No es fácil. Pero vale la pena. Puede rendir grandes frutos.

Los niños aprenden de lo que viven

  • Si los niños viven con la crítica, aprenden a condenar
  • Si los niños viven con hostilidad, aprenden a pelear.
  • Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
  • Si los niños viven con lástima, aprenden a compadecerse a sí mismos.
  • Si los niños viven con ridiculez, aprender a ser tímidos.
  • Si los niños viven con celos, aprenden qué es la envidia.
  • Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
  • Pero, si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
  • Si los niños viven con estímulos, aprenden a ser confiados.
  • Si los niños viven con elogios, aprenden a apreciar.
  • Si los niños viven con aprobación, aprenden a quererse a sí mismos.
  • Si los niños viven con aceptación, aprenden a encontrar amor en el mundo.
  • Si los niños viven con reconocimiento, aprenden a tener un objetivo.
  • Si los niños viven compartiendo, aprenden a ser generosos.
  • Si los niños viven con honestidad y equidad, aprenden qué es la verdad y la justicia.
  • Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en quienes los rodean.
  • Si los niños viven en la amistad, aprenden que el mundo es un bello lugar para vivir.
  • Si los niños viven con serenidad, aprenden a tener paz espiritual.

(*) experto en negociación. 



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