Andrés Engler, periodista de Apertura, recibió una mención en la categoría Economía de ADEPA
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Andrés Engler, periodista de Apertura, recibió una mención en la categoría Economía de ADEPA

Fue distinguido por su nota “Lloro por ti, Argentina”. Lea el artículo completo.  04 de Diciembre 2015

 

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) reconoció a Andrés Engler, periodista de la revista Apertura, con una mención en la categoría Economía por su nota “Lloro por ti, Argentina”.

A continuación, la nota completa publicada por Apertura, donde 

 

Prudentes al hablar cuando un grabador se enciende, muchas compañías multinacionales, en sus
balances globales, ponen pausa y cuentan la película argentina tal como la ven. El confidente, en este caso, será el accionista, a quien la empresa, para evitar futuras reprimendas, le explicará, entre
otros tópicos, por qué algunos mercados le traen supuestas dificultades y cuáles son sus posibles riesgos. 

La Argentina comparte pasarela con modelos de crisis o recesiones como Rusia, Venezuela o Ucrania. “Las actividades y empleados pueden ser sujetos de períodos de inestabilidad económica, política, social o militar (…), en particular, en África, la Argentina y los países del CIS (N.d.R:
exmiembros de la URSS)”, advierte Danone en su reporte anual de 2014. Durante ese período, reconoce que debió desembolsar 26 millones de euros en la Argentina, “en relación con la reestructuración de las actividades del grupo allí, como consecuencia de la coyuntura económica”.

El país, también, estuvo involucrado en otras pérdidas: a nivel global, el año pasado, los ingresos de operaciones cayeron 147 millones de euros y el margen de operación comercial del grupo se ubicó
en 12,59 por ciento, una retracción del 60 por ciento. “Una caída de 28 puntos fue por las tendencias de las tasas de cambio y la sobreinflación en la Argentina durante 2014”, se lee en el documento.

Arcos Dorados no tuvo cajita feliz con premio. “A pesar de que la compra de moneda extranjera para pagar dividendos al exterior está legalmente permitida, en la práctica, el pago de dividendos está
siendo retrasado o negado como resultado de las restricciones factuales del Banco Central”, explicó el mayor franquiciado de McDonald’s en América latina.


“Esta limitación es parte de una serie de medidas cambiarias informales implementadas por el Gobierno argentino, con el fin de restringir el flujo de moneda extranjera, para obtener un equilibrio
favorable entre las entradas y salidas de moneda extranjera”, agregó. Además, puso un alerta sobre el reciente régimen de defensa al consumidor aprobado: actualmente, la compañía evalúa los efectos
que tendrá en su negocio, señaló. Quien festejó con burbujas fue Coca-Cola. Su filial argentina mejoró 7 por ciento en 2014 –Brasil cayó al 2–, “liderada por un fuerte crecimiento de latr ademark Bonaqua y un 5 por ciento de incremento en la marca Coca-Cola”. De todos modos, se tomó el tiempo para confirmar: “La ausencia de un mecanismo aprobado por el Gobierno para convertir la moneda
local en dólares en la Argentina y en Venezuela, actualmente, restringe la habilidad de la compañía de pagar dividendos desde esas locaciones”. En consecuencia, dice que comenzó a invertir el efectivo
localmente en la Argentina, mercado en el que “continuará buscando adicionales oportunidades de inversión”.

Dada la imposibilidad de pagar deudas con las empresas del grupo, Securitas decidió lo siguiente: “Efectivo e inversiones bancarias y de corto plazo de la Argentina son, así, excluidos de los fondos
líquidos en los estados financieros del grupo y, en su lugar, son incluidos en otros activos corrientes que generan intereses”.

Gestión de riesgos

En su apartado de riesgos, DirecTV también apunta contra la imposibilidad de girar beneficios: “Los controles de cambio de moneda extranjera se encuentran en vigor en Venezuela y la Argentina, y
afectaron, negativamente, nuestra capacidad de repatriar los balances de efectivo de esos países”. Además, vio disminuir su ARPU (ingreso medio por usuario, por sus siglas en inglés), fenómeno cuya explicación encuentra en los “desfavorables tipos de cambio de la Argentina”. En 2013, había declarado “una menor cantidad de suscriptores en la Argentina, asociado a un ambiente económico más desafiante”.

El volumen de ventas de PepsiCo. en América latina aumentó 4 por ciento. “Mientras que Brasil y México crecieron, la Argentina decreció en un dígito”. Las ruedas de Pirelli transitaron el mismo camino: “América del Sur registró un incremento de los ingresos orgánicos de 5,4 por ciento”. Pero, en la Argentina, “el mercado de neumáticos disminuyó 7,5 por ciento”, consignó la italiana en su
balance. “Se espera en el mercado de neumáticos una caída sustancialmente estable en la Argentina”, añadió.

El Banco Santander se refirió negativamente al contexto, tras describirlo como de “contracción económica, alta inflación y liquidez”, aunque no renegó del beneficio que le significó la devaluación. “El banco mostró un fuerte impulso. Los préstamos aumentaron 23 por ciento y los ahorros, 37 por ciento. El margen bruto fue de 34,3 por ciento mayor en pesos”. El balance, también, dibujó una silueta general de cómo fue el mercado financiero el año pasado: “Los préstamos con vencimientos más cortos se desaceleraron, sobre todo, a las compañías, mientras que las tarjetas de crédito aumentaron su peso (34 por ciento). El más fuerte crecimiento de los depósitos (31 por ciento) elevó la liquidez del sistema”. Creyente de que el tipo de cambio está atrasado otra vez, el Citibank deslizó: “Se espera que la devaluación del peso argentino continúe, por el imprevisible futuro”. 

Para paliar dicho escenario, el banco planteó: “Las alternativas adecuadas de cobertura se volvieron menos disponibles y más caras, y pueden llegar a no estar disponibles en el futuro”. Un párrafo aparte merecieron los números de inflación. “Se cree que las estadísticas oficiales son subestimadas.
Sin embargo, mediciones no oficiales sugieren que la inflación acumulada de los últimos tres años fue de, aproximadamente, 123 por ciento”. Aunque se rige por las cifras oficiales, el banco declaró que, si el porcentaje concentrado superara el 100 por ciento, “resultaría en un cambio de moneda funcional
por el dólar”, en lugar de seguir usando el peso.

En la Argentina, durante 2014, Citi tuvo activos de terceros por US$ 4100 millones. Involucrado en la pelea del Gobierno con los holdouts, discrepa con Axel Kicillof: “La Argentina fue considerada
en un default técnico”. En Danone, la constante suba de precios provoca cambios en sus formas inetrnas de medir lo comercializado. “Dado que la inflación –ya estructuralmente alta– se aceleró aún más en 2014 (...) usar un tipo de cambio idéntico para comparar las cifras de 2014 con las del año anterior no habría reflejado la performance del grupo de manera precisa”. Como resultado, describe que afinó la definición de los términos de intercambio, limitando la inflación del precio y los costos de los bienes vendidos por kilo a su nivel promedio de los últimos tres años y ajustando el límite
del margen de operaciones de trading a los del año anterior. “Sólo es aplicable en la Argentina”, aclaró.
“El grupo está monitoreando de manera cercana las condiciones económicas que podrían, en 2015, resultar en que la Argentina sea calificada como una economía hiperinflacionaria”, advirtió. El
resultado desembocaría en la aplicación del IAS 29, una norma que permitiría a Danone expresar sus balances ajustados por el índice oficial de inflación –que, en la Argentina, provocaría otra discusión–
y traducirlo a euros al tipo de cambio oficial (lo cual, también, generaría otro debate).

En sus estadístias de aumento de precios, LoJack habló de una “elevada inflación por encima del 60 por ciento anual”, después de comentar que “la Argentina cayó en recesión en 2014 y su PBI declinó
2 por ciento, en comparación con 2013”. Su informe intentó traducir al inglés algunos jeroglíficos morenistas persistentes en la gestión de Augusto Costa. “Nuestro concesionario nos informó que
él y sus afiliados habían desarrollado varios programas de exportación de productos básicos, con la expectativa de que se les permitiera importar una cantidad de dólares en bienes aproximada al equivalente en dólares de las exportaciones que nuestro concesionario y sus afiliados generan”.
Y, aunque aclaró que lograron realizar importaciones en 2013 y 2014, advirtió falta de reciprocidad: “Sin embargo, el monto de esos envíos fue menor a la cantidad de dólares que nuestro concesionario
había generado hasta la fecha en exportaciones”. Según LoJack, el futuro tampoco es promisorio: tras indicar que el mercado de venta de vehículos cayó 27 por ciento en 2014, augura que “tiene la
expectativa de declinar 23 por ciento”.

Pese a contar con un vocero local como Cristiano Rattazzi, capaz de decir que “la inflación es una droga”, Fiat Chrysler Automobiles no dudó en explicar que la caída de 29 por ciento de la industria automotriz argentina en 2014 fue “debido a las restricciones y el impuesto adicional en los segmentos de gama alta”. Respecto  a los envíos, apuntó que disminuyeron 22 por ciento, situación que “refleja el deterioro general del mercado”.

Los días venideros tampoco parecen ser buenos: “Declinará 8 por ciento por las continuas restricciones a las importaciones”. Similar desplome sintió Volkswagen en el negocio de los
autos: 28,8 por ciento. Además del impuestazo, nombra factores como “la reticencia de los consumidores, basada en la caída de los ingresos reales, subidas en los tipos de interés y las restricciones a la importaciones de nuestros vehículos”. Espera una menor demanda en 2015, “por a la situación económica general en la Argentina”. 

No despega

Si el mercado automotor puso freno de mano, aeronáutico enfrenta mínimas turbulencias. “De acuerdo con nuestras estimaciones, en 2014, la capacidad argentina de pasajeros internacionales cayó 0,5
por ciento”, informó LAN. A contramano, transportó 2,3 millones de pasajeros, un incremento de 0,5 por ciento. “En 2014, el piso y el techo del rango de precios regulados crecieron constantemente:
12 por ciento en mayo, 12 por ciento en agosto y 12 por ciento en diciembre”. En suma, 36 por ciento anual.

Tras iniciar la defensa de sus márgenes de ganancia, Mondelez avisó, en su informe anual, que continúa “implementando iniciativas de costo adicionales para proteger el negocio”. En 2014, facturó
aproximadamente US$ 693 millones, el 2 por ciento de su ingresos consolidados a nivel mundial. Espera “más volatilidad y descensos en el tipo de cambio”. Para el HSBC, en tanto, esa última fue una razón que “impulsó una mayor inflación”. El banco observó que la “economía argentina
se contrajo en 2014” y añadió que fue por “un default técnico, una caída de los precios de las commodities y una economía brasileña estancada”. De esos dos últimos temas, también se
ocupó Monsanto. Asentó: “La economía agrícola de Brasil y la Argentina podría verse afectada por los precios mundiales de la materias primas, en particular, por el maíz y la soja”. Analizó que,
para gestionar el riesgo en ambos mercados, mantendrá su “estricta política de crédito” y se enfocará en el “cash collection y las ventas”. Máxima exportadora de granos del país, Cargill celebró “fuertes
ganancias” en el segmento Alimentos Básicos en la Argentina y Rusia. Aunque, de la primera, también señaló: “Al mismo tiempo, hemos gestionado en ambientes de operaciones difíciles en la Argentina, Egipto, Rusia, Ucrania y Venezuela”. No sólo las multis tienen algo para decir.

También, las firmas locales que rinden cuentas a accionistas internacionales cambian el tono afuera. Como toda firma que exporta servicios, Globant celebra una devaluación de su propia moneda. Así
lo reconoció en su balance de 2014, el primero anual que presentó como empresa cotizante en Nueva York. Con la mayoría de sus costos en pesos y sus ingresos en dólares, planteó: “La apreciación del
dólar respecto al peso argentino, en la medida en que no sea compensada por la inflación en la Argentina, podría resultar en variaciones favorables en nuestros márgenes operativos y, a la inversa, la depreciacióndel dólar en relación con el peso argentino podría impactar nuestros márgenes operativos negativamente”. Otra techie argentina, MercadoLibre, tiene una mirada algo diferente: “La
devaluación del peso argentino tuvo un impacto negativo en la capacidad de las empresas argentinas de honrar su deuda denominada en moneda extranjera, condujo a una alta inflación, redujo significativamente los salarios reales, tuvo un impacto negativo en las firmas cuyo éxito depende de la demanda del mercado interno, y afectó negativamente la capacidad del Gobierno de cumplir con sus obligaciones de deuda externa”. 

Hasta YPF es cautelosa. En el prospecto de emisión de su último bono internacional (marzo de 2015), admitió que la Argentina “enfrentó presiones inflacionarias” y citó números del Indec, además
de caracterizar, de manera detallada, al nuevo IPC-NU. Al hablar de otras mediciones, se limitó a comentar: “Algunos analistas del sector privado, generalmente, citados por la oposición al Gobierno
y, en base a metodologías cuestionadas por el Gobierno argentino por carecer de soporte técnico, creen que la inflación real fue significativamente mayor que la que se refleja en los informes del Indec”. Al referirse a los yacimientos de petróleo y gas en la Argentina, indicó que “son
maduros” y sentenció: “Es probable que nuestras reservas existentes y producción disminuyan a medida que se consumen las reservas”. 

La compañía, también, dedicó un apartado para los recientes cambios en los valores de su materia
prima. “En el supuesto de que continúe bajando el precio de referencia del barril de crudo internacional, o que los precios actuales se mantengan durante un período prolongado, y todo ello se traslade
en forma sustancial al precio local de comercialización del barril de petróleo, lo cual no podemos controlar, podría reducir la viabilidad económica de proyectos de perforación (...)”. No dejó de mencionar a Vaca Muerta y sostener que espera que “los desarrollos no convencionales requieran una
mayor inversión en los próximos años”. Sin arriesgar un final para la historia, prefirió evitar tanto la prudencia como los cuentos de hadas: “Usted debe hacer su propia investigación sobre la Argentina y las condiciones imperantes en este país, antes de realizar una inversión en nosotros”.



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