13 emprendimientos innovadores para invertir en 2013
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13 emprendimientos innovadores para invertir en 2013

En la última década la producción nacional cobró nuevo impulso. Una pequeña muestra del talento argentino para innovar.

13 de Diciembre 2012




Arenas descontaminantes
Como químico industrial, Héctor Luis Galano trabajó más de 10 años en el departamento de Investigación y Desarrollo de una fábrica de pinturas. Después, vivió nueve años en Brasil, donde desarrolló reveladores para fotocopiadoras de una firma japonesa. “En una de las pruebas, salió un desastre, y en vez de esconder y limpiar lo que había quedado, seguí probando”, cuenta Galano, miembro de la Asociación Argentina de Inventores. Luego de dos años y u$s 70.000 de inversión, obtuvo un material nuevo, impermeable al agua pero absorbente de aceites. Para lograrlo, desarrolló un sistema de “despolimerización” (separación de polímeros) controlada de plásticos, por el que, en 2005, obtuvo el premio Innovar. En 2012, volvió a obtener el mismo premio por el desarrollo de arenas hidrofóbicas que sirven tanto para areneros en plazas y jardines de infantes, como para tratar suelos y agua con derrame de petróleo. “La arena retiene el petróleo, para que un tratamiento posterior con bacterias termine la descontaminación”, explica Galano.


Medidor del riesgo climático
Aunque, a veces, no le demos importancia, el clima influye en forma decisiva en casi todas las actividades humanas. El rendimiento de las cosechas, el avance de una construcción, la venta de bebidas, acondicionadores de aire o seguros contra granizo, son sólo algunos rubros que comienzan a evaluar su riesgo climático y a proyectar sus ingresos y pérdidas en función de él. La gestión del riesgo climático ya es frecuente en otros países, y el climatólogo e investigador francés Jean Philippe Boulanger (foto) trajo la tendencia a la Argentina, país donde se radicó hace nueve años. Aquí se unió a Andrés Farall, especialista en estadística, Elvira Gentile, geógrafa, y Corine Petrelli, licenciada en Marketing, para crear Ecoclimasol (www.ecoclimasol.com), una consultora que ofrece evaluaciones de riesgo climático especializadas para los mercados de consumo masivo, energía y agro. Para cada sector, se ofrecen servicios específicos: desde proyecciones de demanda localizada, alertas de eventos extremos o diseño de seguros climáticos personalizados.

Potenciadores de cultivos
Tres docentes e investigadores en Química y Biología del Conicet y la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, junto a un ex alumno y hoy colega, decidieron pasar de los tubos de ensayo y las pipetas a la línea de producción. Así, Laura Raiger Lustman, Leopoldo Iannone, Victoria Novas y Gastón Rogic crearon Neoinocs, una compañía biotecnológica que desarrolla “potenciadores de cultivos”, que mejoran hasta un 30% el rendimiento de las cosechas de maíz, trigo, girasol, avena y soja. Este producto complementa o sustituye la bioinoculación de semillas y suelos para potenciar la calidad de los cultivos, sin dañar el medioambiente. Actualmente, el desarrollo se encuentra en fase avanzada de pruebas y tramitación de patentes nacionales e internacionales, que se obtendrán en 2014. Si bien Neoinocs se creó hace un año, en el ámbito de la Incubadora de Empresas de Base Tecnológica de la Facultad de Exactas (www. incubacen.exactas.uba.ar), el proyecto se asienta en más de 15 años de investigación previa.

Sistema de salud inclusivo
Con 20 años de trayectoria como médico, el ginecólogo jujeño Jorge Gronda se cansó un día de ejercer una medicina para ricos en el consultorio y otra para pobres en el hospital. Y así creó un sistema de salud solidario (www.sistemaser.org.ar) que, con un abono de unos $ 50 al mes, permite a sus integrantes cubrir sus necesidades de atención médica y acceder a préstamos solidarios para partos y cirugías programadas. “Este sistema, además de brindar acceso a la salud a personas de bajos recursos, también construye ciudadanía. Porque los pacientes pagan una tarifa accesible y al mismo tiempo exigen excelencia en el servicio”, dice Gronda. El sistema cuenta hoy con 100.000 adherentes y 30 centros médicos que abarcan todas las especialidades en la provincia de Jujuy, y está siendo replicado en Colombia y países de Centroamérica.

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Perspectivas.
Los emprendimientos que marcaron 2012 y los que vendrán el próximo año abarcan todos los sectores.

Energía a partir de deshechos
¿Cómo convertir un terreno contaminado en tierra productiva y generar empleos? Eduardo Mercovich, biólogo, Sebastián Lagorio, biotecnológo y Federico Seineldín, emprendedor tecnológico, parecen haber encontrado la fórmula y la están implementando en su proyecto Mamá Grande (www.mamagrande.org), una start-up biotecnológica que utiliza un cultivo acuático para absorber los contaminantes orgánicos del agua. A su vez, la planta acumula energía en forma de azúcares, que se utilizan en la producción de etanol (un biocombustible), o plásticos biodegradables. “Hacemos algo nuevo, combinando tecnologías existentes”, explica Lagorio, quien es vinculador tecnológico y especialista en Bionegocios de la Universidad Nacional de Rosario. “Este cultivo requiere recolección continua, con lo que genera empleo todo el año”, apunta Mercovich. Ya instalaron una planta de depuración en la localidad santafesina de Totoras y esperan comenzar la producción de etanol en 2013.

Textiles solares e inteligentes
Las soluciones innovadoras llegan también a la ropa funcional o inteligente. A la luz de la tecnología digital, en 2008, Julieta Gayoso creó Indarra, una marca que integra ciencia y tecnología en sus materiales. Se trata de prendas realizadas en algodón, eco-fibras de bambú, lyocell o poliésteres reciclados de PET de botellas, que cumplen, en cada caso, funciones específicas: desde camperas con paneles solares incorporados que sirven para cargar celulares o MP3, hasta chalecos aislantes térmicos o que repelen insectos. La firma se ocupa del diseño y la producción. En el proceso, empresas y laboratorios de todo el mundo contribuyen y aportan su tecnología y materiales para construir las prendas que se venden a través de representantes exclusivos, en Chile, Ecuador, España, Francia y Alemania.

Trituradora de vidrio sustentable
Las diseñadoras industriales Emma Sills, Marina Germani y Julieta Munilla Jiménez integran el equipo de diseño de la trituradora de vidrio Alameda, un proyecto que nació tras cinco meses de desarrollo, una inversión de $ 5.000 y con el objetivo de neutralizar las condiciones insalubres de trabajo de este proceso de reciclaje. En las cooperativas recolectoras de residuos urbanos, el vidrio se tritura rompiéndose con martillos o chancadoras (máquinas moledoras de cascotes), lo que produce innumerables accidentes. Así, las emprendedoras comenzaron a desarrollar un paquete tecnológico alternativo de bajo costo (unos $ 25.000) que responde a las necesidades de las cooperativas y pequeños productores de vidrio. Con el primer prototipo manual terminado, las diseñadoras proyectan incorporar un motor para mayores volúmenes de trabajo. Estiman que necesitarán una inversión de $ 70.000 para comenzar una producción en serie de estas máquinas. La expectativa de producción a corto plazo es de 100 unidades, y planean exportar este desarrollo a países de la región.

Cosechadora de algodón for export
La cosecha de algodón es una actividad tradicionalmente manual y sólo se hace en forma mecanizada cuando se trata de grandes extensiones. Para atender las necesidades de los pequeños productores, técnicos del INTA crearon Javiyú, la primera cosechadora de algodón de baja escala. El equipo ya traspasó fronteras y se comercializa hoy en Brasil, Paraguay, Venezuela, Colombia y Turquía. Además, se patentó en China, país que junto a la Argentina y los Estados Unidos constituye uno de los mercados más relevantes para esta invención. Con bajo costo de adquisición y mantenimiento, la Javiyú -significa “capullo” en guaraní- permite mecanizar la cosecha en pequeñas superficies. Su uso requiere incorporar ciertas prácticas de manejo agronómico del cultivo, por lo que la adquisición del equipo implica incorporar todo un paquete tecnológico. En 2012, se vendieron 260 unidades en el país, donde el modelo representa el 40% del parque de cosechadoras de arrastre.

Soluciones tecnológicas para la industria
El ingeniero Ulises Crossa (foto) y el doctor en Física, Oscar Martinez, crearon Tolket (www.tolket. com.ar), una compañía que provee soluciones a medida para la industria. Su actividad se orienta a la investigación y el desarrollo de instrumentación de control de calidad y caracterización de materiales. Parten de tecnologías desarrolladas en el sistema científico-tecnológico que convierten en productos adaptados a los requerimientos de los clientes. El primer dispositivo fue un láser para dispersar polvo y ablacionar la suciedad en superficies laminadas. Se trata de un desarrollo científico que tenía patente pero ninguna empresa se puso a fabricarlo. Los emprendedores retomaron y actualizaron la idea, para ajustarla a las necesidades de la siderúrgica Siderar. Luego, un dispositivo similar fue contratado por la casa matriz de General Motors, en Detroit. La inversión para desarrollar los productos fue de “varios miles de dólares”, según los propios creadores; el tiempo de desarrollo: “un año o más”.

Medidor de viscosidad para diagnóstico neonatal
Buscando un tema para su tesis de maestría en Física Tecnológica, Nadim Morell encontró en un congreso en Bariloche a una pediatra que necesitaba un instrumento de diagnóstico capaz de funcionar con muestras muy pequeñas. Hay enfermedades como la policitemia, derivada de la desnutrición materna, que provocan serios daños en los órganos del bebé si no se detectan a tiempo. El desafío era hacer un diagnóstico con una sola gota de sangre. Y Morell, físico del Balseiro, le propuso construir un medidor de viscosidad en sangre que trabaje a nivel milimétrico. Tras un año de ensayos, con la ayuda de su director de tesis y la propia pediatra que se asoció al proyecto, construyó el primer prototipo. “Este equipo reemplaza a otros importados que cuestan de u$s 20 a 50.000, con un costo cinco o seis veces menor. Ahora, estamos trabajando en hacer amigable su uso para los médicos, y en la fabricación de chips descartables que funcionan con el mismo sistema que usan los diabéticos para auto-medirse la glucosa”, comenta Morell. El montaje de una planta de fabricación de medidores y microchips demandaría un millón de dólares.

Impresoras 3D para el hogar
La posibilidad de hacer prototipos rápidos en tres dimensiones, objetos personalizados y a muy baja escala significará una nueva revolución industrial, según la revista The Economist. Las impresoras 3D existen desde hace una década, pero sólo son utilizadas en centros de investigación y grandes compañías. Con la idea de hacer estos equipos accesibles a pequeñas empresas y hogares, Marcelo Ruiz Camauer y Federico Heinz se asociaron para armarlas localmente y a bajo costo. Así crearon Kikai Labs (del japonés: máquina sorprendente), con una inversión de alrededor de u$s 50.000, aportada por Camauer, quien es titular de una desarrolladora de sistemas para empresas. Heinz se ocupó de desarrollar dos prototipos: uno de uso hogareño y otro industrial, cuyo costo ronda los $ 8.200. Ambos modelos trabajan en forma aditiva, con partículas de filamento plástico que pasan por un cabezal que los derrite y adhiere por capas. Lograr una impresión 3D puede llevar de 15 minutos a 4 horas, dependiendo del tamaño y la complejidad del objeto.

Fluido no tóxico para transformadores
Los transformadores de energía eléctrica utilizan aceites minerales derivados del petróleo, que resultan tóxicos y contaminantes. Investigadores del Instituto de Investigación en Catálisis y Petroquímica (Incape) de la Universidad Nacional del Litoral y la empresa Aceites Especiales Santa Fe desarrollaron un fluido para transformadores en base a aceite de soja. “Además de resultar inocuo y biodegradable, una vez utilizado se puede transformar en biodiesel”, detalla el químico Juan Carlos Yori, uno de los investigadores a cargo del proyecto, junto a Carlos Vera y Gerardo Torres, también del Incape. “El proceso desarrollado se ajusta a cualquier aceite, pero optamos por la soja ya que es el principal cultivo de la provincia”, dice Yori. El próximo paso de los emprendedores es diseñar una planta piloto para procesar unos 2.000 litros por día y abastecer los requerimientos de Epe, la empresa de energía santafesina, para, luego, vender el fluido a nivel nacional y en los países de la región.

Turbinas hidráulicas para energía
El rosarino Juan Pablo Mosconi, ingeniero mecánico y fanático de los deportes náuticos, conocía de cerca el problema de acceso a la energía de los isleños del Paraná. Por eso, en 2004, preparó como trabajo final de su carrera un prototipo de generador eléctrico, a través de microturbinas hidráulicas especialmente adaptadas a los ríos de llanura. Una vez recibido, trabajó seis años en compañías internacionales, hasta que, en 2010, decidió retomar su proyecto y montar una fábrica de microturbinas. Ya están instaladas y funcionando las primeras, en una comunidad de pescadores frente a Rosario, generando corriente eléctrica para una familia de 10 personas. Una vez hecha la inversión en la turbina, el costo de generación eléctrica es nulo. La idea es que el Estado provincial adquiera las microturbinas para aquellas comunidades isleñas sin acceso a electricidad. 

 



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