Vino a la Argentina sin hablar español hace tres años y ahora ocupa un cargo directivo
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Vino a la Argentina sin hablar español hace tres años y ahora ocupa un cargo directivo

 La historia de una ejecutiva francesa que llegó a la Argentina apasionada por el 2 por 4.

Por Carla Quiroga 27 de Septiembre 2016

Morgane Virey llegó a la Argentina sin hablar español.  Hace tres años cuando desembarcó en el país, su principal motivación fue aprender a bailar tango en la porteña Buenos Aires. Sin cuestionarse, renunció a su trabajo y eligió a la Argentina para  conectar con lo que sentía que la hacía feliz, el baile.  Pero el destino las sorprendería con más oportunidades en el país.  

Hoy con 32 años es la directora comercial y de marketing del Alvear, el  grupo hotelero nacional más importante del país. “El secreto es animarse a salir de la zona de confort. Sentirme extranjera hace que siempre tengo algo por aprender, eso me despierta curiosidad  y la necesidad de conocer más y más”, revela Virey su secreto mejor guardado para adaptarse a los cambios. “Cuando estoy en Francia, extraño la posibilidad de descubrir cada día algo nuevo”, agrega.

Apasionada por “hacer”, estudió administración de negocios en el Edhec Business School, una de las mejores escuelas de negocios de Francia.  En la industria hotelera desembarcó casi por casualidad con una propuesta en la casa matriz del grupo Accor, después llegaría la expatriación a los Estados Unidos y hasta la posibilidad de terminar los últimos seis meses de su programa académico en la India.  “Fue tan fuerte el enganche que me generó ese país que luego fui durante cinco años seguidos de vacaciones”, recuerda la joven quien reconoce que lo más difícil fue adaptarse a cruzar la calle. “Los autos no paran”, confiesa.

Otro naipe que muestra su osadía a la hora de definir qué camino elegir, fue su experiencia en la isla de Bali, destino en el que permaneció dos años y medio manejando un establecimiento del grupo francés .  Así las cosas, de un día para el otro dejó de pasear por Champs Elysees para ir a trabajar en scooter entre palmeras en Indonesia. Uno de los tantos puntos de inflexión en su desarrollo profesional, que la condujeron a replantearse  el verdadero sentido de su vida. Luego vendría la renuncia a sus ocho años de antigüedad en el grupo francés para probar suerte en América Latina y cumplir su pendiente: estudiar español. “Busqué departamento utilizando el google traslator”, recuerda y agrega un detalle no menor que pinta su espíritu intrapreneur: “arribe un viernes y el lunes ya estaba tomando clases de español”.

Hoy Morgane es una verdadera experta en el circuito de las milongas. A diferencia de hace un par de años atrás ya no puede destinarle  cinco noches de la semana al tango, pero sigue aprendiendo. “La propuesta laboral del Alvear llegó a través de Internations, una red social  que relaciona a los  extranjeros”, recuerda y reconoce convivir con la sensación permanente de que todos los días aprende algo, un estado que la hace sentir viva y plena. “El secreto es siempre estar conectada con el aquí y el ahora. No puedo imaginarme en otro lugar que no sea la Argentina, me encanta que me llamen diez minutos antes para armar un programa social, la calidez de los argentinos me puede y me encanta el dulce de leche”, detalla. Se queja del chocolate, “pero si ese es el costo para vivir en un país en el que aún la gente se conecta lo asumo”, finaliza.



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