DYN13, LA PLATA, 15/01/2016, CONFERENCIA DE PRENSA DE LA GOBERNADORA MARIA EUGENIA VIDAL Y EL JEFE DE GABINETE DE LA NACIONMARCO PE�A, POR LA APROBACION DEL PRESUPUESTO BONAERENSE. FOTO:DYN/SALVADOR SANTIAGO.
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Vidal: "El Presidente siempre dice: Yo no trabajo ni loco con vos"

Por Carla Quiroga 26 de Mayo 2016

Con agenda desbordada y todo, María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires, se hizo un espacio en su agitado día a día y aceptó la invitación de IDEA Joven a participar de la jornada "Ideas que inspiran: construyendo el futuro", con la que se buscó motivar a las nuevas generaciones para que se involucren en el desarrollo de la Argentina.

Durante el panel, lejos de los formalismos, Vidal habló poco de política y reveló parte de la intimidad de su vida: su historia, la relación con los hijos, la culpa, su sobreexigencia y su secreto mejor guardado para evitar que el género le juegue en contra en una sociedad que, pese a los avances, aún sigue siendo más demandante con las mujeres que con los hombres que ocupan posiciones similares.

Con tono pausado y una sonrisa casi ininterrumpida en los 40 minutos de la charla, la gobernadora arrancó compartiendo su historia familiar. "Me crié en una casa en donde no sobraba nada, una familia de típica clase media argentina", dijo, y reconoció que fue la posibilidad de aprender la que la llevó a tomar decisiones de cambio en su carrera. "No me importa el cargo ni el sueldo, sino cuánto puedo aprender. Al final del día, los cargos se terminan, los salarios grandes también y tu capital verdadero es cuánto en verdad sumaste", relató ante una audiencia colmada de jóvenes.

Reconoció "padecer" una cierta compulsión por los conflictos que marcaron su desarrollo profesional. "Cuando los temas se tranquilizan, voy en busca de un nuevo asunto que implique un desafío", afirmó. En esa dinámica, "la alta vara de exigencia" que tiene con ella misma la transfiere a su equipo, el cual, según sus propias palabras, está sometido a una fuerte presión.

"El Presidente dice: ‘Yo con vos no trabajo ni loco'", comentó, despertando risas en el auditorio, y añadió: "Es difícil trabajar conmigo. Soy muy exigente y ansiosa, siempre siento que estamos tarde y eso hace que le dedique muchas horas a lo que hago. Además, siento que para cambiar las cosas uno tiene que involucrarse, y no solo le pongo cabeza, sino el cuerpo y el corazón". Un caso concreto: cuando se dio la fuga de los detenidos por el triple crimen, Vidal permaneció 72 horas con los cinco jefes de la fuerza, el fiscal, el juez, el ministro.

"Podría haber estado en mi casa monitoreando lo que pasaba, pero es más fuerte, necesitaba estar ahí, entender cómo funcionaba, quién era quién, cómo se toman las decisiones de cada lugar, y ese tiempo que uno dedica tiene un costo personal y familiar enorme. Si tuviera que pensar en qué tendría que mejorar, el tema estaría por ese lado…", confesó.

¿Cómo maneja esa alta presión de la que habló con el equipo?
El primer punto es el ejemplo. No pido nada que yo no esté dispuesta a hacer. En situaciones difíciles estoy al lado de ellos. Estoy muy encima de las cosas y de los detalles. Me involucro porque tengo una enorme pasión por lo que hago.

Me siento una privilegiada de estar donde estoy, no por ser la gobernadora sino por trabajar en el Estado. Me encanta lo que hago y eso se transmite. La ejemplaridad es muy importante para poder sostener la exigencia y otro tema clave es que el tiempo en el Estado corre muy rápido: en cada decisión hay alguien esperando. Cuando le ponés forma humana a tus decisiones, cuando no perdés el contacto con lo que pasa, te motiva a hacer más, mejor y más rápido, y esto es algo que les transmito a los funcionarios.

Recuerdo que, cuando trabajaba en la Ciudad, teníamos el tema de las personas durmiendo en las calles, y la primera decisión que tomé fue poner en condiciones los refugios, convertirlos en lugares en donde uno mismo dormiría, aumentamos la planta de trabajadores sociales, mejoramos el call center y no alcanzaba… entonces, en el primer invierno, que es el momento de mayor riesgo porque puede haber muertes por hipotermia, le pedí al equipo que saliéramos con quienes hacían los recorridos y fue un aprendizaje muy grande.

Después también lo hizo gran parte del gabinete de Mauricio, me llevé a todos los ministros, y fue muy motivador porque al día siguiente ese funcionario entendía por lo que estábamos trabajando. Salir del despacho ayuda a entender por qué trabajas y eso es muy importante.

¿Es más difícil el camino siendo mujer?
Sí, porque te están mirando todo, desde qué te ponés a la mañana hasta la última decisión. Para las mujeres que decidimos tomar una actitud diferente a otras nos es muy difícil y creo que, en mi caso, tiene directa relación con la compulsión con lo difícil. Y lo resuelvo no haciéndome cargo, avanzo y asumo los desafíos con las dificultades de ser mujer.

De todas formas, es cierto que me pesa más que a los varones pares que conozco la doble carga. Poder ser una buena mamá y hacer este trabajo es un equilibrio constante que no siempre encuentro, y me preocupa. Siempre hay alguna amiga que me dice: "Los hijos van a tener algún trauma y van a ir a terapia igual" (sonríe), pero no es justificación y trato de hacer un equilibrio. A veces lo consigo y otras no.

Y en el día a día, ¿cómo lo resolvés?
Para mí, que soy bastante estructurada, las reglas ayudan. Sin contar los tiempos de campañas, que son excepciones dramáticas, en general a las nueve de la noche estoy cenando con los chicos [es madre de tres hijos] en casa, con la TV apagada, escuchando cómo les fue en el colegio. Después, tenemos una rutina de revisar carpetas y cuadernos pero no desde el control, sino desde el compartir. Esto no es negociable.

Estoy tratando de no ir a la TV de noche y si, por alguna razón, hay alguna cena a beneficio en la que tengo que estar, me voy más temprano para verlos antes de que se duerman. Los fines de semana que están conmigo, los sábados al mediodía corto y los que están con su papá, sigo trabajando. La tecnología ayuda y mando mucho mensaje durante el día, sobre todo a la mayor, que tiene celular, pero cuando estoy con ellos no estoy mirando todo el tiempo el teléfono. Sé que si pasa algo importante me ubican.

¿Cómo convive su familia con laspresiones de su gestión?
La familia tiene un mix feeling: se siente orgullosa y, a la vez, la sufre. Es más difícil para ellos que para mí leer las redes sociales o escuchar críticas. A veces mi mamá lee y piensa que me va a pasar cualquier cosa, se preocupa. La gente que está al lado mío de toda la vida padece la crítica. Y después tengo las opiniones de la mesa del domingo, donde mi mamá opina desde qué me puse hasta de la paritaria docente y la medida que tendría que haber tomado. Es decir, acompañan mucho a pesar de que tienen momentos difíciles. Son un gran sostén, así que están habilitados para decir barbaridades y criticar todo.

Vidal admite tener una vida intensa de la que disfruta. Es habitual que se desvele de madrugada por un tema pendiente del día anterior, en general relacionado con la inseguridad o algún abandono social. Cuando siente que no puede con tanto, busca reparo en las acciones más simples: visita por sorpresa y comparte unos mates con mujeres que conoce y que lideran algún proyecto social o se refugia en la charla con un amigo cura. Además, desde hace 13 años tiene su espacio de terapia, que también la ayuda. "Hasta ahora no me dieron el alta y no creo que me lo den en este momento", finaliza divertida.



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3 Comentarios

Eva Perez Reportar Responder

tiburoña

Teófilo Gomila Reportar Responder

Anda a lavar los platos !!!

luciano ricchetti Reportar Responder

Una gobernadora que se parece mucho a cualquier mujer promedio argentina. Que no claudique nunca, y que su modelo se replique

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