Para el trabajo: ¿Cerebro masculino o cerebro femenino?
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Para el trabajo: ¿Cerebro masculino o cerebro femenino?

Por Federico Fros Campelo* 27 de Enero 2016

Muchas veces me preguntan qué diferencias hay entre el cerebro del hombre y el cerebro de la mujer. Como buen ingeniero, e investigador de los procesos cerebrales a la hora de tomar decisiones, sentir y consumir, ofrezco para estos casos una visión distinta.

Existen diferencias anatómicas entre los cerebros, por supuesto, así como los cuerpos de hombres y mujeres difieren entre sí. De todos modos, propongo que para nuestra vida cotidiana no pongamos foco en cuestiones de “forma” sino más bien en cuestiones de “función”. O sea, propongo que pongamos foco en cuestiones de cómo el cerebro trabaja.

Existen diferencias en el funcionamiento de cerebros de hombres y de mujeres. ¿Esas diferencias tienen que ver con las neuronas o con la química? Tienen que ver con ambas cosas. Así, hombres y mujeres experimentan de alguna manera una emotividad diferente, y es por ello que el asunto no puede quedar fuera del análisis del desempeño de hombres y mujeres en el trabajo y en los mercados.

En las últimas décadas, la participación de las mujeres en los altos cargos de las organizaciones ha venido creciendo afortunadamente. Es posible verificar que ciertas respuestas emocionales femeninas son mucho más eficientes a la hora de gestionar tanto personas como tareas. Parte de esto proviene de una mayor capacidad empática del cerebro femenino.

La función cerebral de Empatía no es exclusiva de las mujeres. En los hombres también existe. Pero dada la mayor capacidad femenina por naturaleza de asistir y cuidar a sus “crías” (mirá qué formalidad biológica tiene el término) las mujeres presentan una tendencia más marcada a evaluar los estados emocionales y motivacionales de sus empleados y de los miembros de su equipo. También presentan una mayor inclinación para advertir cómo conciliar mejor los objetivos personales con los profesionales.

Por otro lado, y marcando un contraste, los hombres tienen mayores niveles de testosterona –la famosa hormona masculina- y eso promueve una mayor agresividad. Cosa que tiene que ver con la evolución. Pensá que nuestro cerebro es el resultado de millones de años de evolución de mamíferos a primates a homínidos (y finalmente a algún antepasado nuestro que deambulaba por las planicies de África). Los machos de las manadas de primates fueron los que salían a cazar y por ende cuentan gracias a la testosterona con una contextura física más robusta, con mayor capacidad de agredir predadores y de defenderse de ellos. (También de disputarse el rango entre otros dentro de la misma manada, para así ocupar el puesto de macho alfa).

La testosterona está en realidad presente en ambos sexos. Sólo que en el hombre hay mucha más: se produce en cantidades veinte veces mayores que en un cuerpo femenino. He aquí otro de los secretos de las diferencias de procesamiento.

Otra hormona que está presente en ambos sexos es la oxitocina. Pero en este caso es en la mujer donde se encuentra en mucha mayor cantidad. Se la conoce como la “hormona del amor” porque se la descubrió en relación a que las madres la segregan durante el trabajo de parto y luego cuando amamantan.

Existe un circuito cerebral responsable de la relación con nuestras crías humanas, e incluso con aquellos adultos que precisan de nuestra asistencia, denominado Sistema de Cuidado Parental. Una vez más voy a decirlo, semejante sistema está presente tanto en hombres como en mujeres. Y no te creas que está encendido sólo si te transformaste en padre o madre: se expresa desde tempranos momentos en nuestra vida. Las niñas juegan a las muñecas desde que son muy pequeñas, y los varoncitos también aman las mascotas y aman hacerse cargo de ellas. Digamos que este sistema nos permite “practicar” desde chiquitos.

Ahora bien, como imaginarás, este Sistema de Cuidado Parental es un circuito que está más activo en el sexo femenino. Sucede que este circuito recurre a la oxitocina como combustible. Aparentemente, además, este circuito es responsable de aquellos procesos humanos de empatía a los que me referí antes, y por eso podría afirmarse preliminarmente que las mujeres son más sensibles que los hombres en cuanto a que tienen la capacidad de advertir más finamente las intenciones y emociones de los demás.

*Federico Fros Campelo es ingeniero e investigador de los procesos cerebrales involucrados al tomar decisiones en la empresa, económicas y de consumo. Speaker internacional y consultor sobre liderazgo y marketing, Federico ha publicado varios libros, uno de los cuales fue galardonado de Interés científico por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Su más reciente éxito editorial fue "El Cerebro del Consumo". 



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