Los secretos de las emprendedoras para triunfar
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Los secretos de las emprendedoras para triunfar

En un desayuno exclusivo en el Alvear Art Hotel, cinco entrepreneurs cuentan sus historias y desafíos.

Por Florencia Radici 26 de Enero 2016

El primer lunes hábil del año 2016, cinco mujeres emprendedoras se reunieron en el Alvear Art Hotel para contar sus historias e inspirarse. Entre cafés, risas y recuerdos, Marta Harff (Perfvmvn Bue), Annie Millet (Destino Argentina), Valeria Pesqueira (Pesqueira), Laura Lichtmaier (Simones) y Glenda Fisbein (Drimer) recorrieron su trayectoria de “mujeres que hacen”.

Entrepreneurs seriales, Harff y Millet rememoraron cómo fue animarse a la empresa propia en épocas en las que el rol de la mujer estaba mucho más acotado al hogar. Del otro lado, Lichtmaier, Fisbein y Pesqueira reflexionaron sobre la “crisis” del crecimiento, el desafío de llevar adelante una compañía y los vaivenes de la economía, que a veces llevan a dar timonazos para seguir manteniéndose a flote.

Las anécdotas fluyeron tanto como las risas y las preguntas que se hicieron entre ellas, un espacio ideal para el networking y los nuevos proyectos. Entre todas encontraron los puntos en común sobre el reto de liderar equipos desde un costado más femenino, balancear sus vidas personales con las demandas del negocio y, de paso, compartir algunos tips personales -hasta de estilo. Preguntas, sorpresas y postales de una mañana sin desperdicio.

 

 

“A veces, hay un juego de poder que las mujeres no entendemos. Nosotras somos mucho más prácticas y viscerales. Si las cosas están bien y funcionan bien, ¿cuál es el problema? Yo pensé que haciendo las cosas bien estaba todo asegurado”. La reflexión es de Marta Harff, a cuenta de uno de los momentos más difíciles que le tocó vivir en su carrera -cuando, en 1999, le vendió una participación mayoritaria de su empresa Marta Harff a un fondo estadounidense y, en 2001, terminó yéndose de la firma de la que era CEO.

“En el balance, me ayudó. Fue un shock, porque no lo esperaba. Hoy puedo mirar atrás y pensar que quizá era previsible, pero me tomó por sorpresa. Fue muy fuerte, porque la empresa llevaba mi nombre. Ese fue un error que hoy le aconsejaría a cualquiera que no lo hiciera”, recuerda. En ese momento, la contención de su hijo y su marido fueron clave para mirar hacia adelante. “Pero no me arrepiento de nada. Uno tiende a repetir los mismos errores, por eso aprender a no hacerlo es tan doloroso. Me sirvió para moderar mi adicción al trabajo”. Y cuenta, entre risas, cómo cuando empezó con Perfvmvm Bue pretendía crear una empresa de nicho que, hoy, la entusiasma, aunque quiere “enseñar y delegar”.

Las claves que diferencian al liderazgo femenino

“Lo más mágico de ser mujer es que puede decir el disparate que sea y se le permite. Tiene muchos más permisos, sobre todo, para equivocarse”, es la reflexión de Annie Millet. “Nosotras somos de otra generación. Hoy, las chicas estudian, saben y ocupan un espacio que, naturalmente, lo ganan por capacidad. En nuestra generación, con o sin estudios, la mujer ocupaba el lugar solamente si era la hija o la mujer de alguien y tenía que hacer un esfuerzo tremendo”, coincide Marta Harff. En su caso, por ejemplo, frente a proveedores, ganaba ´por el desconcierto de quienes no esperaban una mujer negociando. “Tienden a actuar de forma más transparente. Entre ellos, los hombres son más competitivos y entran en un juego que, con una mujer, por ahí no lo hacen”, añade.

Las entrepreneurs coinciden en que, siempre, uno de los principales de-safíos es el balance entre la vida personal y laboral. “Por más que el padre esté involucrado, la madre es la madre”, dice Laura Lichtmaier. “Tengo un hijo y probablemente este año vaya por el segundo. Es difícil, porque a veces el trabajo te exige estar muchas horas y hay que volver a casa, por más que uno se ponga de acuerdo con su pareja. Hay que prestarles atención”, coincide Glenda Fisbein. Justamente, Valeria Pesqueira admite que uno de los motivos por los cuales no impulsa mayor crecimiento en su empresa es para poder seguir estando cerca de sus dos hijos: “Estoy en un momento más maternal. Quiero tener algo que pueda manejar y no estresarme, hasta que los chicos crezcan un poco más, y después seguir”.

A la hora de los consejos, Harff es clara: “A una mujer que quiere empezar le diría que no lo dude, que se anime, porque el miedo es el peor enemigo. Si hay un común denominador en esta mesa es que las mujeres tienen una impronta personal y, en un emprendimiento, es lo que sirve para diferenciarse. Las mujeres tienen naturalmente más condición de emprender que los hombres, porque el estilo de liderazgo hoy es el femenino, de capacitación, motivación, equipo, solidaridad. Hay que lograr que el equipo sincronice, armonice, y tener capacidad de delegar, corregir y motivar, valores que son más femeninos”.

Reflexiones y sensaciones frente al emprender

Las cinco emprendedoras admiten que tener gente a cargo es uno de los mayores desafíos de liderar una empresa en la Argentina hoy, además de adaptarse a los vaivenes de la economía, que implican estar sobre el negocio de forma constante. “Sé lo que quiero en cuanto a producto, pero no sé si sabría producir todo bajo mi dirección”, admite Valeria Pesqueira, y agrega: “Apuesto a lo que más me gusta hacer en este momento, pero no proyecto crecer”. “Me cuesta mucho el tema del personal, porque pienso mucho en el otro y a veces siento que me tengo que poner en un aspecto más masculino”, reflexiona la diseñadora. “A mí también me pasa. Pero, a veces, como las cosas hay que hacerlas, como sea, me tengo que poner en piloto”, coincide Glenda Fisbein.

“Es difícil sostener un proyecto en el tiempo y eso es algo que cualquiera que quiera emprender debería saber”,  aconseja Marta Harff. A tono, Pesqueira agrega: “Es desgastante. Después, uno va aprendiendo”. Para Fisbein, “el camino es super importante, pero también resolver en el día a día lo que uno necesita, sobre todo cuando se está fabricando. Las cosas tienen que estar hechas”.

Los momentos más difíciles e inesperados en el camino

Para Annie Millet, un punto de inflexión en su carrera fue cuando dejó de tener la licencia de Localiza y tuvo que salir a buscar otro socio -final feliz cuando adquirió la master franquicia de Hertz en la Argentina. Por su parte, Laura Lichtmaeir afirma que tanto ella como Diego, su marido, siempre estuvieron convencidos de las fortalezas de Simones, como marca y con sus productos. “El primer cheque que firmé en mi vida fue el del alquiler de la góndola de Alto Palermo. En un momento, con el crecimiento tan abrupto, y el cómo la marca irrumpió en el mercado, era todo un desafío sostenerlo. Pero lo logramos. Simones es algo más que un perro”, enfatiza. Valeria Pesqueira, hoy, está frente a la disyuntiva de, con una etiqueta reconocida a nivel local e internacional, seguir creciendo o mantenerse de nicho. 

 

Quién es quién

Marta Harff

Emprendedora serial, creó Marta Harff en 1986, especializada en cosmética, con la que llegó a tener 40 locales. Después de venderle su participación a un grupo inversor estadounidense, avanzó con más emprendimientos propios: El Barreal (productos gourmet), Mantova (decoración) y, el último, Perfvmvn Bue, desarrollo de perfumes ambientales y personales, con 13 puntos de venta. Es contadora y administradora de empresas. Está casada y tiene un hijo.

Glenda Fisbein

Lleva el emprendedurismo en la sangre: su madre, Diana Drimer, fue el alma mater detrás de Drimer, la fábrica de chocolates en la que hoy trabaja. Vivió y trabajó en España, de donde volvió en 2001 para sumarse a la firma familiar. Su foco está en ejecutar y organizar a los distintos grupos de trabajo de la empresa.

Annie Millet

Después de trabajar varios años en la concesionaria de autos de su padre, Annie Millet creó una rent a car con su nombre. Hizo dos empresas de regalos empresariales, tuvo la licencia local de Localiza y, luego, la franquicia local de Hertz, que todavía conserva. Creó Destino Argentina, una organización que reúne más de 170 empresas destacadas del país, con el objetivo de promover el turismo de lujo en la Argentina.

Valeria Pesqueira

Diseñadora de Indumentaria, trabajó en marcas como Vitamina, Uma y Levi’s. En plena crisis de 2001, con US$ 1000 de su indemnización, creó su etiqueta, llamada Pesqueira. Con un local en Palermo, también exporta su colección, y los Estados Unidos y Japón son sus principales mercados en el mundo. El verano pasado realizó una línea de calzado en asociación con Topper y tuvo también un co-branding con Jumbo. Sus carteras son famosas en Hollywood.

Laura Lichtmaier

Era actuaria y trabajaba en la Superintendencia de Seguros cuando con su marido, Diego, decidieron crear Simones. El emprendimiento, que comenzó vendiendo accesorios en un showroom, creció hasta los 10 locales propios y las tres franquicias que posee hoy. El nombre, por su perro, Simón, inspiró también los personajes caninos que ilustran las carteras, mochilas, ojotas y fundas de celulares, entre otros objetos que produce y vende la compañía.



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