Las ejecutivas argentinas son una minoría en el mundo empresario, y ganan menos que los hombres
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Las ejecutivas argentinas son una minoría en el mundo empresario, y ganan menos que los hombres

Así lo revela un estudio de la consultora Mercer. En algunos sectores, una directiva puede llegar a ganar un tercio menos que un colega suyo en el mismo puesto.

Por Carolina Potocar 12 de Mayo 2016

No trabajan menos horas ni se encargan de menos tareas, pero sus recibos de sueldo tiene siempre cifras menores a las de sus pares del sexo masculino. Según el estudio de Mercer "When Women Thrive", realizado a partir de una escuesta a 538 organizaciones -muchas de ellas, argentinas-, la presencia de mujeres en el mundo empresario disminuye a medida que se escala en la pirámide organizacional, y el reducido universo que queda gana menos que los ejecutivos que ocupan iguales posiciones.

Nacido como un proyecto sin fines de lucro, el informe realizado por Women@Mercer busca concientizar sobre la disparidad de género que existe en los organigramas corporativos y cuáles podrían ser las posibles causas y consecuencias de este fenómeno. Para realizarlo, Mercer encuesto a 3,2 millones de empleados, 1,3 millones de ellos, mujeres.

"El talento es progresivamente cada vez más escaso. Hay 200 millones de desempleados en todo el mundo. En este contexto, la mujer se va de una compañía 1,3 veces más de lo que se va un hombre, y muchas veces no es porque le paguen poco. Por estas razones, las acciones para alcanzar una verdadera diversidad en las corporaciones son necesarias no por una cuestión de justicia, sino de conveniencia de resultados", alertó Valería Bohórquez, Directora del negocio de Talento en Mercer Argentina, Uruguay y Paraguay, en una presentación para periodistas en la que Mujeres que hacen estuvo presente. 

Ana María Weisz, Directora de Retiro en Mercer Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay‎, se refirió a la temática de una manera similar. “Hoy todos hablan de innovar, y olvídate que haya innovación sin diversidad; el “otro” agrega y enriquece”. Y según el informe, las cúpulas de las compañías a nivel mundial no estarían siendo nada enriquecidas. 

Recién en 2025, sólo el 40 por ciento de toda la fuerza laboral será femenina, sin distinguir su distribución en niveles. De hecho, si se realiza ese análisis hoy, los números reflejan que si bien en el área de Support staff hay un 49 por ciento de mujeres, ese porcentaje se reduce al 20 por ciento a nivel Executives. Según el estudio, países como Alemania, Brasil y Japón tendrán serios problemas de talento si no buscan una solución con proyección futura que les permita mejorar su disponibilidad de oportunidades para ambos géneros.

En el mundo, América latina es la región que más promete a la hora de alcanzar la meta de la igualdad de género en todos los niveles de empleo corporativo. Así, mientras que hoy un 36 por ciento de la fuerza laboral en grandes compañías está representada por mujeres, esa cifra aumentaría a un 49 por ciento en 2025.

En las grandes compañías instaladas en el país, la presencia del sexo femenino no es menor en el área de farma, pero deja mucho que desear en energía y bancos. Y en sectores como el financiero, las directivas ganan hasta un 33 por ciento menos que los hombres. En América latina, en todos los niveles de empleo, los hombres ganan, por alguna inexplicable razón, más que las mujeres. “Hay una diferencia salarial que no se sabe por qué existe”, reconoce Weisz.

Según el informe de Mercer, uno de los requisitos para lograr un cambio en esta situación es obtener el apoyo de los líderes de cada organización, pero sólo un 57 por ciento de ellos están enfocados en alcanzar la diversidad de género al día de hoy. “Las organizaciones no están generando su propio pipeline con mujeres, y poner cuotas no es sostenible. Los resultados indican que aplicando ese tipo de soluciones, de todas maneras cuanto más subís en el nivel organizacional, menos mujeres tenés, y en los niveles de arriba se van más mujeres que hombres. Y no es porque se las promocione menos”, advierte Bohórquez.

Por su parte, Weisz concluyó: "Es un tema que las compañías van a tener que empezar a tratar como serio. En Davos, la diversidad de género apareció como una cuestión de importancia al mismo nivel que los desastres naturales, como una cuestión de supervivencia”.



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