La mujer detrás del Apolo 11, la misión que llevó al hombre a la Luna
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La mujer detrás del Apolo 11, la misión que llevó al hombre a la Luna

47 años después, una marca de juguetes inmortalizó a Margaret Hamilton en un bloque de plástico que quiere recordarle al mundo el rol del sexo femenino en el alunizaje.

21 de Julio 2016

La imagen es conocida: una figura humana con un traje blanco y voluminoso está parada al lado de una máquina incomprensible sobre lo que en apariencia parece una especie de desierto. Más allá de lo extraño que es este paisaje a la vista, una vasta mayoría de los humanos que habitan la Tierra saben de qué se trata. La persona que protagoniza la foto es un hombre. Su nombre era Neil Armstrong, un fallecido astronauta de la NASA que un 20 de julio de 1969 comandó la misión espacial Apolo 11 y se convirtió en el primero de nuestra raza en pisar la Luna.

Este año, 47 después de ese episodio que marcó la historia de humanidad, una marca de juguetes lanzó una colección de cinco bloques de plástico para fomentar que la cara detrás del alunizaje no sea sólo la de un hombre; entre ellos el que representa a Margaret Hamilton, la joven científica que escribió el código que permitió la famosa misión llegara a destino.

En 1960, y con su título de matemática bajo el brazo, Hamilton decidió tomar un empleo como programadora en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Aunque tenía 24 años, una edad poco convencional durante la época para que una madre se convirtiera en empleada, su objetivo era ayudar a su esposo a pagar por sus estudios en la Escuela de Derecho de Harvard. Sin embargo, lo que encontró en el MIT fue algo mucho más gratificante que un buen salario. 

Un año después de su ingreso al instituto, el difunto ex presidente John F. Kennedy lanzó el programa Apolo 11, y nombró como una de las entidades que colaboraría con el proyecto de llegar a la Luna al laboratorio en el que Hamilton trabajaba.

Reconocida por haber popularizado el concepto moderno de software, la científica tuvo que escribir 15 libros de código para lograr que Armstrong y su equipo tuvieran un sistema de vuelo que les permitiera volar hasta el destino deseado. 

Según una entrevista que dio la ejemplar mujer a Wired, su compromiso con el objetivo era tan fuerte que hasta solía llevar a su hija de 4 años a su "oficina" durante los fines de semana para así no dejar de programar. Hoy, con 79 años, Hamilton acumula premios de las organizaciones más importantes y una experiencia profesional que la llevó de las matemáticas a fundar su propia compañía.



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