La historia detrás del Club de Reparadores
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La historia detrás del Club de Reparadores

Por @Flor_r 07 de Marzo 2017

“Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”. Así dice el artículo 41 de la Constitución Nacional. “Es prácticamente una definición del desarrollo sustentable”, dice Marina Pla, diseñadora gráfica, y junto a Melina Scioli, fundadora de Artículo 41 y Club de Reparadores.

Artículo 41 consiste en una serie de afiches con este artículo, hechos en una imprenta familiar, para difundir este mensaje. “Estamos construyendo una colección de legislación a nivel mundial que tiene que ver con preservar el ambiente”, explica Pla desde su casa en Colegiales. Desde ese espacio, a modo de paraguas, ella y Scioli impulsan proyectos de comunicación y participación ciudadana que buscan promover un cambio de paradigma y formas de vida más sustentables.

Pla comenzó a interesarse en el reciclaje de residuos y creó Reciclario.com.ar, una guía en la que uno puede buscar distintos tipos de residuos y entender qué es reciclable y qué no, y por qué. Trabajando en ese proyecto conoció a Scioli, que trabajaba en la ONG Dónde Reciclo. “Las dos compartimos la inquietud de entender y ser conscientes del volumen de residuos que generamos y por qué es un tema tan difícil de resolver, en término de tecnología e incluso social”, explica.

Ese fue el puntapié inicial para, luego, enfocarse en el campo de los bienes en desuso, objetos que quedan abandonados por viejos, rotos o gastados. “Hay un agujero en nuestro modelo de consumo y descarte que, claramente, no es sostenible. En nuestro planeta, con recursos naturales finitos, no se puede mantener el ritmo actual de descarte. Está la sensación de que siempre es más caro intentar reparar algo que comprarlo nuevo. Muchas veces es cierto, pero otras no”, asegura Pla.

Con esta idea rondando, Pla y Scioli encontraron una convocatoria de Chela (Centro Hipermediático Experimental Latinoamérica), un espacio en Parque Patricios dedicado a la experimentación con el arte y la tecnología, a un taller de tres meses en el cual incubaban proyectos. Una vez seleccionadas, surgió el Club de Reparadores. “Queríamos un encuentro itinerante que busque promover y concientizar sobre el arreglo, visibilizar a los reparadores barriales, y generar un espacio de encuentro donde se provean herramientas y materiales, con una convocatoria abierta para gente que sepa arreglar y quien lo necesite”, resume Pla. El objetivo: promover la reparación como un acto de consumo responsable. Para ello, el Club comenzó con las categorías de Costura y Electro, aunque también suman a veces rubros específicos (como reparación de instrumentos o bicicletas) y algunas ediciones especiales de electrónica o alianzas con espacios de fabricación digital, con impresoras 3D o máquinas de corte láser. “Queremos tender un puente entre estas nuevas tecnologías y los oficios tradicionales”, dice Pla.

Con su primer año cumplido a fines de noviembre del año pasado, en 2016 se realizaron 20 ediciones, de las cuales 17 fueron organizadas por Pla y Scioli. El resto fueron “independientes”. Esto es, espacios de organizaciones que se contactaron con las emprendedoras y, con su guía, lo generaron por su cuenta. “Estamos promoviendo las ediciones independientes, en comunidades que quieran generarlo. Para ello estamos creando una serie de herramientas que lo faciliten”, explica Pla. Las primeras ediciones se concretaron gracias al voluntariado, pero ahora tienen apoyo de empresas -en forma económica y con materiales- y del sector público, como gobiernos municipales.

El emprendimiento tiene un claro objetivo social y no económico, un paradigma diferente. “Hay gente que no termina de entender la motivación, pero muchísima -y esta es la razón por la cual el proyecto creció tan rápido en tan poco tiempo- lo pesca enseguida y comprende el espíritu colaborativo. Hay mucha avidez por espacios de intercambio, comunitarios y colaborativos, que no estén mediados por el dinero. Hay algo del Club de Reparadores que apela al sentido común, de no resignarse y tirar algo ante el primer problema. Algo del modelo actual de consumo está en crisis y encontrar un espacio colaborativo donde compartirlo es reconfortante”, cierra Pla. 



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