La historia del cirujano que se enamoró de la economista
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La historia del cirujano que se enamoró de la economista

Alicia Caballero y Alejandro Steverlynck, casados hace 21 años, tienen diferencias que los complementan.

Por Carla Quiroga 19 de Mayo 2016

Tan diferentes como complementarios. Él es cirujano. Ella, economista, decana de la UCA y directora del Banco Nación.  Alejandro (Alex) Steverlynck y Alicia Caballero llevan 21 años casados  y más de 10 de novios in-out, con algunos desencuentros en el altar. “No quería casarse”, es directa Alicia a la hora de contar los comienzos del amor.

Él llega al encuentro tranquilo, caminando, con ambo, tras finalizar una operación de columna que le demandó cuatro horas. Ella, acelerada, desembarca unos minutos tarde pero impecable, preparada para afrontar una apretada agenda diaria. Finanzas y bisturí, cuesta imaginar los puntos  de encuentro, pero están. “Cada uno tiene su espacio porque, cuando uno vive la vida del otro, es asfixiante. Nos complementamos pero somos independientes. El secreto es el respeto. La conocí amando lo que hace”, arranca la charla Alex.

Hijo único, Alex reconoce ser un “feminista de alma”. Admira de las mujeres que son madres la capacidad de convivir con esa carga extra: “Donde están, siempre tienen parte de su cabeza pensando en los chicos. Es muy complejo ser buena profesional y buena madre”, reconoce.

Alicia lo observa con admiración e interrumpe con las razones de su elección. “Es especial. Su resistencia, la forma que tiene de sobrellevar las cosas, me da tranquilidad y seguridad. Tiene una inteligencia brillante y es muy asistencial”, lo define. Más de 30 años después, Alicia aún se siente cautivada por la vida de su marido. Alex permaneció en Malvinas toda la guerra, asistiendo a los combatientes, y llegó a estar arrestado en un barco inglés. “Todas las experiencias complicadas de la vida te enseñan. Todo depende qué hacés con eso que te pasó”, sintetiza Alex.

Padres de Juan Manuel (19), Salvador (17) y Virginia (14), aseguran que, para mantener lo logrado, el esfuerzo es permanente. “Ser madre me sensibilizó. Dejé de trabajar en banca de inversión y aproveché para estudiar y trabajar de forma independiente, pero jamás me tomé licencia por maternidad”, dice Alicia.

En el día a día, las 12 horas diarias que destinan a sus profesiones no les impiden disfrutar de lo cotidiano: las cenas en casa, en general solos, en las que Alex suele hacer preguntas sobre economía; los planes para matar las hormigas del jardín los fines de semana o las compras en el supermercado. “Se construye de a poco. Cambiamos y nos fuimos solidificando, pero los valores de la familia siempre fueron los mismos”, concluye Alex bajo la atenta mirada de su mujer, que agrega dos ingredientes fundamentales para la convivencia: “Paciencia y tolerancia”.

 

Nota publicada en el One shot del diario El Cronista, Mujeres que hacen.



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4 Comentarios

José Gabriel Acosta Reportar Responder

Devaluación de valores es "hablar a boca de jarro"

José Gabriel Acosta Reportar Responder

Me parece que no tenés en cuenta el tipo de trabajo que tienen. Creo que entendieron de entrada el sacrificio que se necesita.

Carlos Boutell Reportar Responder

Alicia es un ejemplo: se doctoró en economía-a cuya defensa de tésis asistí-ya después de unos cuantos años de graduada, con honores y con la recomendación de que su trabajo fuera publicado como libro, cosa que sucedió

Mariela Esposito Reportar Responder

Trabajan 12hs, ella nunca se tomó licencia por maternidad como si fuera lo "correcto". Esto es la expresión de la devaluación de valores y del periodismo.

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