Cómo funciona la fábrica que recicla basura de empresas para darle trabajo a mujeres de zonas vulnerables
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Cómo funciona la fábrica que recicla basura de empresas para darle trabajo a mujeres de zonas vulnerables

La historia detrás de Daravi, el proyecto creado por dos argentinas e inspirado en una de las villas más grandes del mundo.

 

Por @CaroPotocar 07 de Marzo 2017

Con más de 2.100 kilómetros cuadrados de extensión y estimaciones que le adjudican el albergar hasta a un millón de habitantes, Dharavi no necesita de muchos más laureles para resaltar a nivel internacional como uno de los asentamientos informales más importantes del mundo. Sin embargo, cuando a Rocío González le tocó visitar esa villa miseria, fue más lo que pasaba ahí adentro que su tamaño lo que la impactó. “Vi como todo lo que recolectaban lo plastificaban, lo desarmaban, lo procesaban y ahí mismo hacían productos terminados; se procesaba el descarte por completo”, recuerda, todavía asombrada, en diálogo con Apertura.com.

La arquitecta argentina es la misma que 8 años atrás fundó Greca, una marca de objetos decorativos y accesorios hechos con material de descarte, y que en diciembre pasado inauguró, junto a Lorena Núñez –fundadora de Totebag, un emprendimiento que confecciona bolsas compactas reciclables– un nuevo proyecto colaborativo. Se trata de Daravi (esta vez, sin “h”), una fábrica cuyo objetivo es continuar con la tarea sustentable de ambos emprendimientos, pero produciendo más de 80 mil unidades al año –casi el triple que en la actualidad– y empleando a mujeres de sectores vulnerables.

Rocio González, cofundadora de Daravi.

 “Al tener experiencia en el trabajo con materiales de descarte y cooperativas, ya sabíamos el tipo de trabas que todo eso generaba, pero en Dharavi descubrimos que completar el proceso en un mismo lugar y hacerlo a gran escala era posible”, dice González.

Las dos socias se conocieron en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD), cuando sus emprendimientos estaban siendo incubados en paralelo. “Primero empezamos a hacer cosas juntas, y hacer 2 años alineamos nuestras marcas y empezamos a trabajar para terceros bajo el nombre de PAPA studio, un estudio de diseño y estrategia para marcas y nuevas ideas”, relata la emprendedora.

Daravi nació como un proyecto de PAPA, y con el fin de generar un ejemplo a seguir en la forma de fabricar. “Nuestro primer cliente es una cadena gastronómica con cinco locales que nos facilita los manteles y servilletas, con los que nosotras hacemos objetos de decoración para sus sucursales”, explica la arquitecta devenida en empresaria que a la vez agrega que “también hay empresas que no pueden reutilizar sus desechos, pero sí están interesadas en hacer algo con ellos para su donación”.

Aunque en Daravi intentan reutilizar todo tipo de material de descarte, González reconoce que los desechos textiles son los más simples de incorporar al proceso. “Es una herramienta que ya tenemos muy incorporada, por nuestro trabajo previo, y que las mujeres pueden trabajar más fácilmente, porque la recuperan con una máquina de coser desde sus casas mientras cuidan a sus hijos”, comenta. Según la emprendedora, su meta es dar soluciones donde no las hay; “por ejemplo, a través de la reutilización de botones, que en su mayoría están hechos de resina, un plástico que no se recicla”.

Lorena Núñez, cofundadora de la fábrica.

La fábrica está ubicada en el multiespacio Distrito Tigre Sur, sobre la Av. Italia, un corredor que enfrenta al Garrote, uno de los principales asentamientos de la zona, y está a dos cuadras de Nueva Esperanza, el segundo de ese tipo. “La gente del lugar nos ayudó a reconocer a aquellas mujeres que podrían trabajar con nosotras, en febrero hicimos entrevistas a más de 15 personas, y ya hay 7 que pasaron todas las pruebas y este marzo empiezan a ser parte de taller”, revela orgullosa la arquitecta, a lo que añade: “La idea es que a medida que haya nuevas órdenes de compra, se vaya sumando cada vez más gente, pero que sea algo local”.

Según anticipa Gónzalez, las mujeres contratadas por Daravi cobrarán sus ingresos como monotributistas, modalidad con la que ya operan gran cantidad de cooperativas. 

Para sumar puestos de trabajo, las emprendedoras fundadoras de empresas B –compañías regidas por el objetivo de generar beneficios sociales y ambientales– insisten en que la escala es primordial. "Aprendimos que para tener un impacto real debíamos escalar y para eso decidimos potenciarnos trabajando con las marcas en conjunto y proyectando una fábrica donde realizar nuestros productos y los de otros; por eso a su vez priorizamos productos simples de realizar y con alto porcentaje de trabajo manual, porque también entendimos que para escalar nuestros diseños debían ser simples y de baja complejidad, para así poder ser fácilmente replicables", concluyen.



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1 Comentario

Guille Benso Reportar Responder

Esta bueno. Por lo menos es algo que parte de la creatividad y se conecta con la necesidad laboral, actuando como un multiplicador de puestos de trabajo. Genial¡

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