La difícil historia de la CEO que tiene a sus 1600 empleados en Whatsapp
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La difícil historia de la CEO que tiene a sus 1600 empleados en Whatsapp

Los obstáculos que tuvo que superar Alexia Keglevich para liderar Assist Card. Las dificultades con su familia y qué la mueve hoy en día. Por Carolina Potocar 06 de Julio 2016

Dentro del árbol familiar que la relaciona con nobles húngaros de siglos pasados, Alexia Keglevich fue uno de los primeros frutos extraños. La hija del fundador de la compañía de asistencia al viajero Assist Card aprendió de su padre, un vendedor de pura cepa que escapó de la invasión rusa a Hungría y perdió en el camino a toda su riqueza y familia, la capacidad de sobrevivir a los peores pronósticos. Así, la ejecutiva pasó de quedarse sin trabajo con una hija en brazos y una hipoteca en dólares a liderar una organización global con operaciones en 197 países.

En una charla íntima con Mujeres que hacen, Keglevich –actual CEO de Assist Card a nivel global– habla sobre cómo la marcó trabajar con su padre, las situaciones más difíciles que tuvo que superar, y cuáles son sus anhelos como líder, mujer y ciudadana argentina.

Empezaste a trabajar desde muy chica, ¿fue por necesidad o deseo personal?

Cuando era una niña, mi programa de viernes a la tarde era ir a visitar a mi padre a Viamonte 640, adonde estaba la primera oficina de Assist Card. Jugaba a ser la empresaria de la oficina. Mis padres se separaron cuando yo era muy chica, y mi mamá se quejaba siempre de lo poco que le pasaba mi papá. Yo siempre quise ser independiente, por eso cuando tuve la oportunidad de ir al colegio al mediodía, automáticamente dije “voy a empezar a buscar trabajo”. Entré en una agencia de viajes que quedaba en Viamonte y Florida de pura casualidad; trabajaba de 2 a 7 de la tarde. Uno de mis primeros días me mandaron a hacer un depósito en el Banco Comercial del Norte, que quedaba a dos cuadras. Yo salí a la puerta de la agencia y no sabía ni para qué lado caminar, dije que sabía llenar un papel y estuve dos horas en el banco pidiendo ayuda para poder completarlo.

¿No te daba miedo equivocarte?

No me daba miedo hacer las cosas mal, porque siempre lo tomé como una oportunidad para mejorar. En el ámbito laboral soy de arriesgar, y sé que si uno trabaja enfocado, los resultados siempre vienen. Tal vez tarden algunas veces más y otras menos, pero sé que si soy consecuente y perseverante después vienen las recompensas. Soy muy curiosa y autoexigente, y me animo bastante a romper paradigmas.

¿Cómo era trabajar con tu papá?

Cuando arranqué en Assist Card no quería saber nada con tener la ayuda de mi padre, era súper orgullosa. Él desde el primer día me dijo que yo iba a ser la primera en llegar y la última en irme, porque me iba a exigir el doble que al resto. En ese momento lo tomé muy bien, pero después la exigencia fue muy fuerte, muy dura. Terminé perdiendo los premios por presentismo, que representaban un 20 por ciento del sueldo, por llegar un minuto tarde, y él sabía que era porque venía del colegio y conocía los sacrificios que hacía para poder ir a trabajar; pero mi padre era inquebrantable. Eso me hizo una perfeccionista permanente.

Durante un lapso de tu carrera te fuiste de la empresa familiar para trabajar afuera, ¿por qué?

Fue una época complicada. Por el ’95 empecé a tener roces con la compañía y con mi padre en particular. Irme de Assist Card fue lo peor y lo mejor que me pasó.  En ese momento tenía 25 años y 10 de experiencia laboral; estaba convencida de que iba a conseguir trabajo y de que iba a ganar más de lo que ganaba en Assist Card. Pero la realidad fue diferente, y terminé pateando la calle sin ahorros, divorciada, con una hija a cargo y una hipoteca con una cuota altísima y en dólares. Tuve que refinanciar la casa dos veces, todo para no recurrir a mi padre, porque el orgullo de ambos jamás iba a permitir ni que yo le pida ayuda ni que él me la ofrezca voluntariamente después de haberme ido. Ahí aprendí a bajar la cabeza. Y cuando encontré trabajo en el ex Banco Río, adquirí una experiencia espectacular. Primero porque no sabía nada de finanzas y ahí aprendí todo lo que sé, y segundo porque venía de una empresa familiar y pasé a trabajar en una mega compañía de 4.000 empleados.

¿Qué cambió desde que volviste a Assist Card al día de hoy?

El tamaño de la empresa se multiplicó por 14. Pasó a ser una corporación que luego en el 2011 se vendió a un grupo americano. Sin embargo, lo que le pedí a Starr International era que si querían que me quede, entonces yo debía seguir definiendo la cultura del lugar. Y así fue. Hoy la empresa tiene 1.600 empleados pero en algunos detalles sigue funcionado como una pequeña familia. Nos manejamos con informalidad en algunos aspectos; imaginate que tengo en el Whatsapp a todos los empleados divididos en distintos grupos. Todos tienen mi celular y pueden hablarme porque los incentivo a hacerlo. Entre todos nos comunicamos naturalmente en más de 7 idiomas y sin distinciones de cargo. Me gusta hacer cosas diferentes y únicas. Además, al yo ser madre de muy joven y al tener la complejidad del doble trabajo en casa y en la oficina, la empresa es mucho más sensible ante todo lo relativo a la familia. Si a mi padre le decías que te ibas al pediatra o una reunión… Eso simplemente no se podía. Hoy el 50 por ciento de las líderes de Assist Card son mujeres.

¿Qué es lo que más te mueve hoy?

Creo que lo que más me inquieta es tratar de ser una mejor argentina, que para mí significa decir basta de ser la típica ciudadana que critica sin hacer nada para mejorar las cosas. América latina tiene que trabajar como región para que todos estemos mejor, en todo sentido, y dar el ejemplo no sólo de la boca para afuera. Hoy en la política vemos cosas que son realmente atroces. Para mí es un gran desafío tratar de aportar mi granito de arena desde la compañía. Nosotros contratamos a 1.500 personas que son núcleos de familias. Lo que me mueve es eso, comprometerme como líder con la sociedad y aportar algo que vaya más allá de la rentabilidad de mi empresa.



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2 Comentarios

Walter De La Vega Reportar Responder

Me interesaría trabajar como FREELANCER este es mi Twitter @ walterdelavega Y este mi número +5493515944556...Argentina

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