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La argentina detrás del libro para colorear que se vende en toda América Latina
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La argentina detrás del libro para colorear que se vende en toda América Latina

 

​​​​La artista Luna Portnoi se volcó a la pintura como una forma de expresión que, luego, se convirtió en un medio de vida. De dibujar para Heineken y Adidas a trabajar en su segundo proyecto editorial.

Por @massefh 15 de Marzo 2017

“Llegar a tocar el alma de una persona en todo el mundo es maravilloso”. Sentada en su taller, con solo un vaso de agua fría para paliar el calor extremo de esta tarde de verano, Luna Portnoi habla, con asombro evidente en su mirada y en su voz, del efecto expansivo del arte, en general, y del suyo, en particular.

“No tengo un registro de cuando arranqué a expresarme a través del dibujo”, confiesa, aunque sí del momento en que decidió hacer de ello una profesión. Con afición artística desde que era chica –cuando, a los dos años, coloreó con rouge las recién pintadas paredes blancas de su casa–, estudió Diseño de Indumentaria y Textil, al tiempo que hacía un taller de oficios con un maestro zapatero. Concluida la carrera, y tras una beca de un año en Londres con una diseñadora textil, volvió a la Argentina para emprender con su propio proyecto de calzado.

Este no tuvo un mal desempeño, pero la sensación de incomodidad pronto se hizo presente. “Necesitaba algo que me llene el alma, donde pudiera expresar mi voz interna”, expresa. Allí es cuando la pintura comenzó a adoptar un rol protagónico. “Me lo tomé como algo personal, sin buscar un resultado”, describe, pero poco a poco la gente empezó a ver sus obras. Y el efecto expansivo se dio casi de inmediato. La llamaron de una marca, luego de otra. Le encargaron un cuadro. Después un mural. Y su nombre comenzó a circular.

“Fue el primer espacio en que me sentí genuina, cómoda. Me surgieron unas ganas de compartirlo impresionante, de poder inspirar a otros a que hagan lo que realmente aman. Si bien puedo transmitir lo que soy o mi propia voz, una obra en sí misma tiene un efecto transformador también en el otro. Quien lo puede recibir, le saca una sonrisa, le cambia su energía. La devolución que tengo de este trabajo es cien mil veces más maravillosa de lo que hubiera imaginado. Se produce un feedback constante con la gente”, cuenta Portnoi.

Su antecedente comercial, por otra parte, le permitió tomar una actitud proactiva a la hora de hacer de su estilo de vida también su sustento. “Empecé a accionar –dice simplemente–. Si quiero trabajar con tal marca, les mando un mail, les presento la idea. Hay muchas formas de abarcar lo que es ilustración, pintura, dibujo… Las hice todas. Trabajar para eventos, marcas, editorial, publicidad... Todo lo que te puedas imaginar. Trabajé para Heineken, Warsteiner, Guía Oleo, Adidas, Ayudín, Starbucks... Siempre como artista. Lo bueno es que, como tengo un estilo muy particular, me llaman porque quieren eso.”

No hay pretensión ni solemnidad en su acercamiento al arte. Para ella, artista es “todo aquel que se expresa de corazón”. Y, en ese fluir de la creatividad, trascender el soporte, el rótulo, se erige como clave. “Lo tomo desde un lado genuino y lúdico. A mí esto me divierte, me apasiona, genera ese mismo efecto multiplicador en el resto. No hay una pretensión en eso. Puedo hacer producto con lo que hago, como puedo hacer un mural, pintar un avión o un cuadro, como puedo estar en una galería o en el piso de un vendedor en Nueva York”, puntualiza. Y remata: “Parte del empoderamiento es sacar las etiquetas. Es un estilo de vida para mí lo que hago. Abarca cada una de las cosas que hago, desde como invierto mi tiempo hasta como veo las cosas, como las comunico. La artista está en todos los aspectos de mi vida y se nutre de todos ellos”.

Aunque asegura que cada paso en su carrera “la sorprende y maravilla”, la edición de “Los sueños de Luna” –su primer libro para colorear, ahora está trabajando en el segundo– tuvo un tinte especial: “Fue espectacular. Editar un libro que se distribuya en toda América latina, con presentación en la feria del libro, con gente que quería que lo firme…”

Su condición de mujer, afirma, no le impuso barreras. “Yo me encontré muy a gusto con el camino que hice. Creo que es porque lo arranqué en mi máximo potencial, y en toda mi fuerza y seguridad. No me sentí diferente a nadie. Si había algún tipo de desigualdad, iba para delante con la misma potencia que todos mis colegas sin hacer ningún tipo de diferencia”, sostiene, al tiempo que define un momento que sí marcó un antes y un después tanto en su vida como en su expresión artística: la maternidad, que llegó dos años atrás. “Me tomó y atravesó por completo. Fue un proceso personal muy intenso y muy maravilloso. Me siento más centrada, genuina y empoderada que nunca. Como que nació la madre y, con eso, muchos aspectos más que yo no conocía de mí misma, otra fuerza, otra etapa completamente distinta”.



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1 Comentario

Luis Mazarello Reportar Responder

En estos casos colocar una ilustración del trabajo de la artista es lo que más habla. Faltó ese gran detalle.

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