De ser amenazada y boicoteada por sus empleados a vender su línea de vinos a 36 países
Noticias

De ser amenazada y boicoteada por sus empleados a vender su línea de vinos a 36 países

Además de ser la primera enóloga del país, Susana Balbo consiguió volver a empezar luego de quedarse sin nada y, años después, convertirse en referente internacional.

Por Carolina Potocar 27 de Octubre 2016

El malbec argentino es, junto con el asado, las empanadas y el dulce de leche, uno de los estandartes gastronómicos que más representan al país puertas afuera de su territorio. En el caso de la afamada variedad de tinto, sin embargo, hay una marca de vinos en particular que se destaca por estar relacionada a un hecho histórico: el ser fabricada por la primera enóloga argentina del país, Susana Balbo.  

Más de tres décadas atrás, con su título bajo el brazo, la mendocina comenzó una carrera que la llevaría a recorrer no sólo el país sino el mundo, y a enfrentarse a dificultades que buscarían hacer tambalear su decisión de crear en la viticultura local un lugar para la mujer. Hoy, sus vinos se venden a Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Brasil y Japón, además de estar presentes en China, Hong Kong, Bélgica, Italia, España, Perú, Costa Rica, entre otros países. En dialogo con Mujeres que hacen y en el marco de la Semana del Vino, la emprendedora hace un recorrido íntimo por su vida:

Sos la primera enóloga del país. Cuando estudiabas vivías rodeada de hombres, ¿no?

¡No! Cuando comenzamos a estudiar éramos 17 mujeres de 33 alumnos; ¡Éramos mayoría! Pero ya en segundo o tercer año fui la única que quedó. En realidad, yo me recibí casi al mismo tiempo que una brasileña de otra camada, y si bien fue ella la primera enóloga del país, yo fui la primera enóloga argentina. En mi promoción nos recibimos sólo 3 de 33 –dos hombres y yo–. El resto fue abandonando por distintos motivos, desde la guerra de Malvinas hasta lo difícil que les resultó la carrera. Teníamos Química, Matemática, Fisicoquímica. La universidad estaba ubicada en un pueblito a 25 kilómetros de la ciudad de Mendoza y en ese momento era la única de América latina que tenía la carrera. Tenía compañeros de Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, Colombia.

¿Siempre te gustó el vino? ¿O qué fue lo que te llevó a estudiar Enología?

Yo quería estudiar Física nuclear, pero mis padres no me permitían ir a estudiar fuera de Mendoza, ni siquiera hacer el ciclo básico en la Universidad Nacional de San Juan, que quedaba a 150 kilómetros. Estudié Enología porque quería hacer una carrera de base técnica que me permitiera hacer materias que me sirvan para, cuando fuera mayor, cambiar de carrera y universidad. El click en mi cabeza lo hice con Biología; realmente me gustó tanto la materia que comencé a apasionarme por la enología.

¿Cómo fue entrar a trabajar en un mercado en el que nunca antes había habido una mujer con tu profesión?

Fue muy duro al principio. Me ofrecieron trabajar en laboratorios, en la parte más blanda de la profesión, pero opté por hacerlo sólo mientras estudiaba. Mi primera oportunidad de trabajar en una bodega fue en Cafayate, Salta. Siendo muy joven me hice cargo de una bodega vieja con problemas estructurales, que había sido comprada por un empresario de Buenos Aires, y con empleados que tenían una idiosincrasia y una lealtad muy fieles a la vieja administración. Trabajar con obreros en un rubro y una provincia mucho más machistas que otras no fue fácil. Me hacían boicots serios.

¿De qué tipo?

Y… llenaban las botellas con vidrio molido, o dejaban el gas abierto –lo que hizo que una caldera explote con personas cerca de ella–; también abrían las piletas y derramaban vino. El capataz de la finca llegó a amenazarme borracho y con un cuchillo en la mano, y el único que me defendió en esa oportunidad fue un perro ovejero que venía conmigo.

Con todas esas piedras en el camino, ¿nunca te dieron ganas de abandonar todo?

Desde que empecé a trabajar en esto no me arrepiento de nada. Si bien en esos momentos la pasé mal y tuve miedo, creo que fueron desafíos que una vez superados me dieron energía para seguir. Nunca me amedrenté y preferí tomar todo como un desafío. Creo que las dificultades pueden o tirarte para abajo totalmente o, si las decidís vencer, ayudarte a aprender. De todas maneras, hay inconvenientes que son como piedras; si los pateás para correrlos te quebrás el pie, pero si sos como el agua y los rodeás, son superables.

¿Cuánto tiempo te quedaste en Salta?

Estuve diez años en esa bodega, allí nacieron mis dos hijos y me casé. Aprendí mucho. Cafayate era un lugar muy aislado que años atrás era un pueblito, no lo que es hoy. Yo me levantaba 5 de la mañana y me acostada 11:30 de la noche, y como no tenía los medios económicos para tener a alguien que me cuidara a los chicos, mis suegros eran personas mayores y mi madre vivía en Mendoza, me los llevaba a la bodega. Hacía un frío terrible y de repente entraba gente a mi oficina y tenía a uno durmiendo abajo del escritorio y a la más chica en el cochecito.

¿Cuándo fue que decidiste dejar de trabajar para otros y hacer tus propios vinos?

La fábrica pasó por tres dueños distintos y pasé el último año de mi carrera allí sin cobrar sueldo. Mi esposo había perdido su trabajo y comenzamos a deberle a cada almacenero una cuenta para poder comprarles la comida a nuestros hijos, hasta que decidimos volver a Mendoza. Yo en particular decidí que nunca más iba a ser empleada de nadie. Vendimos nuestra casa y el tractor y las vacas de mi marido, mis cuñados nos prestaron plata y nos compramos una bodega vieja en Mendoza. La equipamos con un crédito y salimos al mercado vendiendo las cajas casa por casa. Nos estaba yendo más o menos bien, hasta que una banda organizada nos compró 5 mil cajas de vino que nunca nos pagó. Nuestra aseguradora nos había dado una póliza falsa y conseguimos cobrar el 70 por ciento de lo que habíamos perdido sólo porque tuvimos suerte.

Entonces hacer el proceso de crear tu propia marca tampoco fue color de rosa desde el principio…

No… después de ese fiasco me dediqué a hacer asesoría y trabajé de forma independiente para otras bodegas. En esa época viajé a los Estados Unidos, Australia y Francia y aprendí mucho. Cuando volví decidí alquilar bodegas y viñedos y empezar a hacer vinos. Eso fue en el ’99, y fue el comienzo de Susana Balbo Wines.

¿Qué cambió de esa época a hoy?

Hoy la mujer cuenta con mejores condiciones y un lugar más destacado, aunque tiene menos protagonismo del que debería. La enología en particular es una carrera que, aunque en la época de la cosecha es demandante, permite tener cierta flexibilidad. Y en particular, mi bodega ya tiene 15 años y es considerada como una de las 3 bodegas de mejor calidad de la Argentina. Hoy exportamos a 36 países. Es una bodega mediana de alta calidad que produce en promedio 3 millones de botellas por año, de las cuales el 96 por ciento se exporta.

¿Cómo ves al mercado y consumo de vino a nivel local e internacional?

Los argentinos están muy pegados al malbec pero tienen que probar cosas distintas. El público argentino es mucho más conservador que el extranjero, especialmente si se lo compara con el inglés. Sin embargo, hay una generación de argentinos entre los 35 y los 45 años que es mucho más exploradora e innovadora, aunque algo menos que su par en el extranjero. Los millennials son la gran esperanzad del consumo en el mundo. En Estados Unidos ya hubo una revolución de consumo de vinos.  Acá, lo que más limita al millennial argentino es su menor poder adquisitivo,  que no le permite experimentar tanto.

¿Y a tu bodega? ¿Cómo la ves en el mediano y largo plazo?

Nosotros siempre estamos reinventándonos con productos nuevos, porque creo que es lo que se requiere para hacer cosas de calidad. En la empresa, hoy me veo más viendo como mis hijos hacen crecer la empresa. Hay que ceder el lugar a las nuevas generaciones.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

10 Comentarios

Eduardo Eduardo Reportar Responder

Una empresaria y profesional exitosa, por qué se metió en política? ... me desilusioné!!!

Carlos Angel Arzubiaga Reportar Responder

Muy buena su actuacion y profesionalismo, ahora ,para mi se equivoco feo cuando dijo que los diputados tendrian que ganar al doble, realmente precisa esa plata para vivir¿¿¿ una empresaria existosa¿¿¿ me parece que tiene poca sensibilidad social.-

Oscar Augusto Paulin Reportar Responder

Y ESTA CON LA GUITA QUE TIENE ES DIPUTADA Y ANDA PREGONANDO QUE TENDRÍA QUE GANAR EL DOBLE.- QUISIERA VER SI ES TAN GENEROSA CON SUS EMPLEADOS.-

Ignacio Monzon Sosa Reportar Responder

ME CUESTA ENTENDER QUE ESTA MUJER QUE DICE SER UNA TRIUNFADORA EN LA VITIVINICULTURA ESTE PIDIENDO GANAR MAS COMO DIPUTADA. Y SU VOCACION DE SERVICIO?

bronek bronek Reportar Responder

Gracias por ser .tal cual fuiste .............salud

bronek bronek Reportar Responder

GRACIAS POR SER COMO FUISTES......MARIO

Lis Medina Reportar Responder

Admirable esta mujer! Gracias x la nota

Eduardo Fagliano Reportar Responder

Bodega Dominio del Plata - Vino Nosotros 2011 - Simplemente perfecto!!!

Luis Ritratti Reportar Responder

por favor algún nombre en particular del vino balbo para probarlo gracias .

Estudio Valladares Reportar

Susana Balbo Signature Cabernet Sauvignon 2012. Un vino NO TA BLE!!!

Notas Relacionadas