Cómo hacer para ser escuchada y tenida en cuenta
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Cómo hacer para ser escuchada y tenida en cuenta

En esta nota, los consejos para lograrlo.

Por Rosa Londra 14 de Junio 2016

La llave que le abrió la puerta a Jackie Maubré para ingresar en una industria de hombres, como la de las inversiones financieras, fue el conocimiento. “Trataba de ser muy certera en los conceptos, preparaba muy bien mis exposiciones, estudiaba a fondo a quién tenía que ofrecerle una inversión”, cuenta. A los 26 años, trabajó en Wall Street operando acciones argentinas.

La crisis de 2001 la encontró en Citigroup, a cargo de un portfolio de US$ 5500 millones, tratando de negociar la recuperación de instrumentos defaulteados. “Estaba agotada, apareció una oportunidad inesperada y acepté un retiro voluntario”, cuenta. A los 36 años, la ocasión era perfecta para cumplir un sueño: ser mamá y retirarse del trabajo full time por cuatro años, cuando se incorporó al Grupo Cohen para armar el área de Asset Management y, hoy, como directora, dar soporte al desarrollo del grupo. “Cada escalón fue producto de una construcción. Traté de elegir muy bien las oportunidades y tomé riesgos”, concluye Maubré.

“Me gusta buscar nuevas oportunidades”, define Patricia Furlong, general manager de Global Corporate Payments de American Express. En su carrera fue generando experiencias, atravesando crisis y resolviendo cosas complejas. “Enfrenté situaciones que no elegiría, como despedir 700 personas, pero se aprende mucho”, cuenta. Desde siempre, su meta fue trabajar y lograr autonomía. ¿El objetivo laboral? “Llegar a una posición de gerencia general”. Con el ejemplo de su madre, que enviudó a los 25 años con tres hijos, Furlong sabía que dependía de ella misma. Así armó un camino: carrera en Administración, posgrado y experiencias laborales.

Mamá a los 38, pudo poner el foco en su carrera en etapas más tempranas, críticas para el desarrollo profesional, y reconoce que es importante encontrar una cultura organizacional que busque el equilibrio. Una decisión crucial en su carrera: cuando aceptó una propuesta laboral que la motivaba pero implicaba un estilo de vida contrario a las expectativas de su pareja. “Fue un momento crítico”, cuenta. La relación no prosperó y Furlong siguió con su carrera. “En el camino conocí a mi marido, que apoya totalmente mi carrera. Es un mundo de diferencia tener ese apoyo”, remata.

El negocio de la banca guarda pocos secretos para Patricia Bindi, directora de la Banca de Empresas de HSBC. A los 18, decidió que quería independencia económica. El negocio bancario la entusiasmó y dio sus primeros pasos en la sucursal de Las Heras y Billinghurst del banco BEAL. A los 28, era gerente de sucursal y, a los 30, encaró la carrera en Administración de Empresas. M&As mediante, reportó en el Roberts y llegó a la estructura del HSBC en 1997. “Tenemos un sistema de job posting y los posibles candidatos no se presentan. Nadie te va a dar el rol servido; si fallás una vez, volvés a intentarlo”, reflexiona.

En su carrera, fue desafiada a cubrir posiciones difíciles, pero nunca dice que no. “En dos ocasiones, pedí 48 horas para pensar cómo me organizaba, pero acepté”, cuenta. En una de esas ocasiones, no estaba preparada técnicamente, pero la buscaron por su “capacidad de management y liderazgo”.

Si Daniela Martin tiene que agradecerle a alguien la posición de directora de Gestión de AmCham Argentina, es a sus jefes “colaborativos, inclusivos y que me expusieron a desafíos y mayor visibilidad”. La primera oportunidad llegó cuando, a los 25 años, le ofrecieron la gerencia de Finanzas y Operativa. Había entrado como recepcionista a los 19 años y pasó a ser la jefa de sus compañeros. “Me choqué contra la pared mil veces, me faltaba experiencia de manejo de grupo. Fue un año y medio muy duro, de mucho aprendizaje”, cuenta. En una estructura pequeña, pudo prosperar. “Me sirvió ser mujer en espacios masculinos, mis jefes me delegaron mucho y me dieron oportunidades de visibilidad o acceder a experiencias”, cuenta.

“Tuve la suerte de tener una familia donde me incentivaron a asumir un rol protagónico. Mi papá me llevaba a practicar deportes y eso forjó mi autoestima, mi fuerza de voluntad”, cuenta Marina Díaz Ibarra, número uno de MercadoLibre. “No hay que optar entre la realización personal o profesional, aunque sí hay momentos en que se prioriza uno u otro aspecto”, dice. Luego de sus primeros pasos en Unilever, hizo una maestría en Stanford y trabajó para Nike y Under Armour en los EE.UU.. Tener buenos mentores fue clave: “Me ayudan hasta el día de hoy y trato de hacer el mismo trabajo con otras personas: indago, los desafío a salir de su zona de confort”. En estas rutas, como en el deporte, Díaz Ibarra sabe que a veces se gana y, otras, se pierde. Aunque insiste hasta ganar: “Me presenté tres veces en el programa de JP de Unilever. La tercera entré. No cualquiera lo hace”.

 

Nota publicada en el One shot del diario El Cronista, Mujeres que hacen.



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