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Cómo alcanzar la diversidad de género en el sector financiero, según la Fed
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Cómo alcanzar la diversidad de género en el sector financiero, según la Fed

Cuál fue el proceso que llevó a cabo Mary C. Daly, ejecutiva del Banco de la Reserva Federal en San Francisco, para alcanzar la paridad en la cantidad de economistas empleados.

04 de Enero 2017

A pesar de que en la Argentina, mujeres de la política como María Eugenia Vidal, Margarita Stolbizer y Elisa Carrio se encuentran al tope en la lista de las figuras con mejor imagen positiva, la representación femenina en otros sectores de relevancia para el país, como el económico y financiera, es casi nula. Y aunque lo mismo sucede en otras partes del mundo, existen organizaciones que demuestran que alcanzar la diversidad de género solo requiere un cambio de actitud.

Eso fue lo que probó Mary C Daly, Vicepresidente Senior y Directiva Asociada de Investigación en el Banco de la Reserva Federal de San Francisco, cuando se puso como objetivo hacer de la entidad que dirigía una con una mayor paridad de sexos.

"Como una mujer gay que trabaja en una profesión dominada por hombres, soy extremadamente consciente de la necesidad de alcanzar una mayor diversidad y de la importancia de ser incluido. Y sin embargo, yo también he puesto excusas", comenzaba diciendo la economista en uno de sus últimos posts de la red social Medium. En ese texto, la ejecutiva revela cómo fue el proceso que tuvo que dirigir para llevar a la entidad a equilibrar su balanza en materia de hombres y mujeres profesionales empleados.

En el texto, la mujer que sostiene un doctorado de la universidad de Northwestern y otro de la universidad de Syracuse reconocía: "Año tras año nos asegurábamos a nosotros mismos (N.d.R.: ella y sus pares de la Fed) que no éramos responsables por nuestro deslucido reporte de diversidad. Notamos que había pocas mujeres que se involucran en la economía, y un número incluso menor hace un doctorado sobre el tema. Y cuando lo hacen, instituciones académicas de un mejor perfil y bolsillos más profundos y más espacio para negociar las toman. 'Simplemente no podemos competir contra eso', eso nos decíamos".

Pero luego, Daly asume que "en realidad, esas excusas eran una trampa. Desviaban nuestra responsabilidad y nos permitían sentirnos cada vez más cómodos con el status quo. Finalmente, sin embargo, los hechos no estaban de nuestro lado". El momento que iluminó al equipo de reclutamiento llegó cuando se dieron cuenta de en el área de investigadores asociados, de la que forman parte recién graduados en Economía, Matemática o Estadísticas, el banco contaba con un 80 por ciento de hombres y un 20 por ciento de mujeres, cuando la relación de graduados de las distintas universidades con esas especializaciones era de un 60/40 a favor de los hombres. "Claramente, teníamos espacio para mejorar", comenta Daly. 

"Así fue que nos comprometimos a aumentar la diversidad de género en ese departamento, y para ello nos pusimos un objetivo de un año. Y como Directora Asociada de Investigación, tomé responsabilidad por el esfuerzo. Empezamos por fijarnos en donde nuestras prácticas de reclutamiento se habían desviado. Pero revisamos las aplicaciones pasadas y nuestros estándares de contratación y nos dimos cuenta de que nuestras prácticas eran consistentes y justas", agrega la directiva de la Fed.

En ese proceso, sin embargo, Daly confiesa que avanzados sus intentos, "una mirada más profunda nos demostró que no estábamos consiguiendo un porcentaje representativo de aplicantes mujeres calificadas. En otras palabras, estábamos perdiendo antes de comenzar". "Entonces hablamos con profesores y contactos profesionales y nos encontramos con que la gente no pensaba que nuestra entidad era un lugar atractivo para que las mujeres trabajasen. Esa imagen de club de chicos que teníamos estaba alejando talento de nosotros y dañando así nuestro objetivo de tener a la fuerza de trabajo de mejor calibre", explica.

Luego de percatarse de ese defecto, la entidad lanzó una campaña para informar a facultades y estudiantes sobre la cultura de trabajo inclusiva y las diversas oportunidades en la Fed. "Enviamos cartas a cientos de terciarios y universidades, haciéndoles saber lo comprometidos que estábamos con la representación de mujeres y minorías en nuestro departamento. Y también contamos nuestra historia: que trabajamos en un ambiente de investigación de muy buen nivel, que estamos comprometidos con entrenar a nuestros investigadores y prepararlos para hacer doctorados o lo que ellos deseen, y que nuestros alumnos son exitos en una gran amplitud de campos. Así de simple fue", resume la economista.

Más tarde, Daly llamó personalmente a cada persona a la que le había hecho una propuesta, hombre o mujer, y les habló sobre el trabajo. "Al final del ciclo de reclutamiento, teníamos un balance de género de un 50/50 para hombres y mujeres", resalta orgullosa en su publicación. Aunque Daly asegura que el proceso no fue atravesado sin algo de dificultades y objeciones, el cambio en la mentalidad de la cumbre de la entidad fue lo que posibilitó el viraje en la cultura de la organización hacia una que ofreciera más oportunidades para las mujeres.



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