La historia de la abogada que dejó una de las mejores firmas de la City para dedicarse al diseño
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La historia de la abogada que dejó una de las mejores firmas de la City para dedicarse al diseño

Verónica Alberici abandonó su puesto en el estudio Bruchou, Fernández Madero & Lombardi para dedicarse al diseño. Hoy, su marca cuenta con tres locales y quiere seguir expandiéndose. Su historia.

Por Carolina Potocar 10 de Junio 2016

Ir a Tribunales, redactar o responder demandas, repasar leyes escritas en códigos; así ocupaba el día Verónica Alberici (34) durante los cinco años en los que trabajó para el estudio Bruchou, Fernández Madero & Lombardi. El punto de quiebre llegó en 2009, cuando después de haber hecho varios cursos de diseño durante su carrera en la Universidad Católica Argentina, decidió decirle adiós a su vida de abogada y viajar a la capital inglesa para estudiar en Central Saint Martins, el departamento de arte y diseño de la Universidad de las Artes de Londres.

Siete años después, su marca de zapatos C'est Fini cuenta con tres locales, exporta sus productos a Uruguay y fabrica 10 mil pares por año, que en 2015 le permitieron facturar $ 16 millones. En una charla con Mujeres que hacen, la emprendedora habló sobre cómo hizo para iniciarse de cero en un rubro totalmente nuevo y hasta sumar a su marido en el negocio.

Trabajaste durante casi una década como abogada y pasaste por uno de los estudios jurídicos con más renombre del país, ¿cuál fue el factor determinante para animarte a dejar todo eso?

Creo que aguanté la crisis de no saber si quería trabajar en un estudio hasta que llegó a su clímax. En el camino fui probando el trabajar en estudios más chicos y de forma independiente, pero nada me cerraba. A mí siempre me había gustado todo lo relativo al diseño en sí, y había hecho bastantes cursos relacionados mientras estudiaba derecho. De todas maneras, el apoyo de mi familia fue clave. Ellos no sólo me ayudaron a juntar los U$S 30 mil que invertimos en un comienzo con la que era mi socia, sino que siempre me inculcaron lo positivo de jugársela cuando tenés una idea que pensás que vale la pena.

¿Qué fue lo más difícil de aprender?

Al principio hacíamos los zapatos nosotras mismas en la casa de la que era mi socia. Después empezamos a trabajar con talleres chicos, hasta que pasamos a lidiar con fábricas grandes. Pero lo más difícil creo que fue el aprender a tratar con los proveedores. Tenés que trabajar a prueba y error, y en el medio de todo ese laburo invertiste plata en un zapato que quizás no salió como lo imaginabas. De todos modos, nunca tuve problemas graves de producción. 

¿Qué errores te marcaron? 

Todos se convirtieron en aprendizajes. Con respecto a los proveedores, aprendés a no casarte con ninguno y estar en la búsqueda constante. Tratamos de empezar el trabajo para las próximas temporadas cada vez más temprano para optimizar tiempos si hay que hacer cambios antes de enviar una nueva colección al interior. Algo no tan relacionado a la producción que si cambiaría, si volviera a empezar de cero, es la ubicación de nuestro primer local, que no es tan comercial, aunque hoy tiene su público.

Pasaste de trabajar con una amiga a trabajar con tu actual marido, ¿cómo fue ese cambio?

Dejé de trabajar con la que era mi socia hace tres años y medio, y con el que era mi novio y hoy es mi marido arranqué nada más que hace un año y medio. Estuve dos años trabajando sola, a mil por hora, y no tenía tiempo para nada. Francisco es ingeniero industrial, y fue involucrándose de a poco en toda la parte del negocio, y en lo que es números la tiene clarisima. Hoy nos llevamos re bien y tenemos las tareas súper divididas.

¿Cuáles son tus próximos objetivos con respecto a la marca?

Acabamos de abrir nuestro tercer local en Buenos Aires y en abril del año pasado abrimos nuestro primer local en el exterior, en Uruguay, pero nos gustaría seguir expandiéndonos. Y más allá de los 30 puntos de venta que venden C'est Fini en el interior, queremos dar e paso de empezar a franquiciar locales. Ahora estamos desarrollando nuestra propia tienda de e-commerce, que creemos que para la temporada de verano ya va a estar lista.

¿Qué es lo que te genera más satisfacción como emprendedora?

Me gusta mucho analizar constantemente en qué puedo mejorar, ese desafío de tratar de hacer siempre un diseño distinto y a la vez cómodo; que la gente te diga que le gusta tu producto es recontra gratificante. A veces, al ser dos, tenés que ocuparte de tareas no tan gratas, como clavar el clavo que sostenía un perchero en un local y se cayó. Pero la satisfacción de tener el control sigue superando el cansancio que puede generarme cualquier sacrificio.

 

C'est Fini en números

Año de fundación: 2009

Cantidad de empleados: 7

Facturación anual: $16.000.000

Nivel de producción: 10.000 pares (a nivel anual)

Locales: 3

Inversión inicial: $30.000 dólares

 

 



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